La reciente detención de un disidente relativamente desconocido en China, podría haber sido posible gracias al uso de la tecnología de reconocimiento facial del régimen chino, ahora ampliamente instalada en los sistemas de cámaras de las principales ciudades. De ser así, este arresto podría marcar la entrada del régimen chino en un período que los críticos llaman “totalitarismo digitalizado”.

Alrededor de las 16:30 hs del 19 de diciembre, Li Xuewen, un escritor disidente chino de 40 años de edad, fue abordado y arrestado por dos policías vestidos de civil en la estación de ferrocarril de Guangzhou, justo cuando estaba saliendo del metro. Al escritor chino se le comunicó en el acto que estaba en la lista de buscados del Ministerio de Seguridad Pública de China por “reunir a una multitud para desbaratar el orden social”. Li Xuewen fue detenido y enviado al centro de detención de Xinhui.

Según una declaración publicada posteriormente por el abogado de Li, Ge Yongxi, el escritor fue interrogado repetidamente por su participación en un monumento conmemorativo junto al mar que tuvo lugar el 19 de julio de 2017 en Xinhui, un distrito urbano que, como la metrópolis de Guangzhou, se encuentra en la provincia de Guangdong, al sureste de China. El monumento procura conmemorar a Liu Xiaobo. El ganador del Premio Nobel de la Paz había fallecido cuatro días antes, el 13 de julio, debido a una prolongada enfermedad que había desarrollado en prisión. Los participantes del memorial fueron luego blanco del régimen chino y todos fueron fuertemente procesados, ya que el régimen considera cualquier conmemoración de Liu Xiaobo como un acto de disenso político.

Según la declaración de su abogado, Li Xuewen sospecha que fue identificado en la estación de metro por las sofisticadas cámaras de reconocimiento facial que instalaron las autoridades de Guangzhou. De ser cierto, este sería uno de los primeros casos, si no el primero de la historia, en que se sospecha que el régimen chino  capturó a un disidente político utilizando la tecnología de reconocimiento facial en la que invirtió mucho en los últimos años.

Chinese dissident writer Li Xuewen (left) and his girlfriend Huang Simin. Li was arrested on Dec. 19 at a metro station in Guanzhou. (Internet photo via Radio Free Asia)

Si bien la afirmación del escritor sobre el rol del sistema de reconocimiento facial en su arresto no puede ser verificada de forma independiente, es probable que se haya utilizado algún tipo de tecnología de localización, considerando que tuvo lugar en una salida de la estación de metro de Guangzhou.

A diferencia de los trenes normales y de alta velocidad de China, que requieren que los pasajeros compren un billete con una tarjeta de identificación nacional, la cual puede ser rastreada por agentes de seguridad; el sistema metropolitano de Guangzhou todavía cuenta con un sistema anónimo de tarjetas de tarifa llamado  “Yang Cheng Tong”, que normalmente no revelaría la identidad de su usuario a las autoridades. Li Xuewen probablemente pensó que podía permanecer anónimo mientras pasaba por los molinetes del metro.

Sin embargo en los últimos años, Guangzhou se convirtió en una de las ciudades que propició la iniciativa del régimen chino, de imponer herramientas de vigilancia masivas cada vez más invasivas en la vida cotidiana del pueblo.

Captura de pantalla del sitio web de PCI-Suntek Technology, una empresa que estuvo suministrando reconocimiento facial y otros sistemas de vigilancia masiva a Guangzhou y otras ciudades chinas. El sitio web presumía que su sistema guardaba una “impresión digital” de todas las caras capturadas para su posterior identificación, incluso de aquellas que no son buscadas actualmente por las autoridades.

Ya en 2015, la agencia estatal de noticias Xinhua informaba que las cámaras de reconocimiento facial habían sido instaladas a lo largo del extenso metro de Guangzhou para ayudar a las operaciones policiales y de “lucha contra el terrorismo”. Otra historia de Xinhua, informaba que el sistema de reconocimiento facial utilizado en Guangzhou era suministrado por PCI-Suntek Technology, una empresa con sede en Guangzhou que había sido fuertemente financiada por el gobierno de la ciudad de Guangzhou.

En 2015 el sistema pudo “identificar cinco individuos en un segundo”, según el informe Xinhua. Una vez que se había identificado una coincidencia con la base de datos “buscados”, el sistema alertó automáticamente a la policía cercana mediante una notificación a las aplicaciones policiales de su teléfono móvil.

Mientras que el informe de Xinhua comunicaba que el sistema “solo” verificaría los datos faciales capturados  comparándolos con la base de datos ya existentes sobre las personas  buscadas; el sitio web oficial de PCI-Suntek Technology, describe que también guardará una “impresión digital” de todas las imágenes de rostros capturados por el sistema para usarlo en una identificación posterior. Debido a esto, el sistema teóricamente podría monitorear el patrón de viaje de todas las personas que había escaneado, incluso entre las que no están incluidas en la base de datos de los buscados.

Según su informe corporativo del primer semestre de 2017, PCI-Suntek Technology ya había instalado este sistema de reconocimiento facial en los sistemas de metro y trenes de 17 ciudades de China, entre ellas Guangzhou, Qingdao, Tianjin, Xiamen, Wuhan y Ningbo. El informe también presumía de una “gran oportunidad” en Xinjiang en el marco de la política  “One Belt One Road”, aludiendo a la posibilidad de que la empresa proporcionará un sistema de reconocimiento facial para que el régimen chino espíe a la minoría étnica uigur allí.

El régimen chino se convirtió en el mayor mercado mundial de herramientas de vigilancia masiva, ya que busca cosechar el poder de las nuevas tecnologías para profundizar su control sobre la población china de 1.400 millones de personas. El arresto de Li Xuewen parece confirmar las predicciones de que el régimen está trayendo una “pesadilla orwelliana” y un “totalitarismo digitalizado” a China.

Desde el 29 de diciembre, Li Xuewen sigue bajo custodia del régimen chino. En su declaración preparada del 31 de octubre de 2017, en anticipación a un eventual arresto, el escritor señaló que en los últimos meses había vivido un “extraordinario período de esconderse y cambiar lugares, lo que había preocupado a mi familia, novia y amigos”. Li comunicó que ahora no tiene “ningún temor en absoluto” pero también dijo que espera que sus amigos “hagan todo lo que puedan para defenderme”.

A través de La Gran Época.

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