Redacción BLesSi en occidente un empleador exigiera a un empleado ejemplar que renuncie a su creencia para  conservar el trabajo, recibiría al menos una renuncia por discriminación. Sin embargo, esta práctica es muy común en la China comunista, donde la persecución a los creyentes está a la orden del día.

La Sra. Dong Ailing por ejemplo era una “empleada modelo” que ayudó a su lugar de trabajo a ganar muchos honores otorgados por el Departamento de Economía y Comercio de la provincia de Shanxi, China. 

Sin embargo, después de que el régimen comunista chino comenzara su persecución a Falun Gong en 1999, la Sra. Dong fue arrestada en 3 oportunidades, encerrada en un centro de detención y sentenciada a prisión por defender su fe. También fue sometida a alimentación forzada, golpizas y privación del sueño mientras estaba bajo custodia, según informó la página web Minghui.org.

En su persecución para que la persona renuncia a su fe, el régimen chino además presiona e intenta poner en contra del creyente a sus jefes, compañeros y hasta su propia familia.

Falun Dafa (también conocida como Falun Gong) es una disciplina de la Escuela Buda basada en 3 principios universales: Verdad, Benevolencia y Tolerancia que elevan el estándar moral y además incluye 4 ejercicios y una meditación que se hacen en los parques libremente.

En 1999 comenzó una campaña de difamación y persecución hacia la disciplina iniciada por el excabecilla del régimen comunista chino Jiang Zemin. La persecución se extiende hasta hoy, ya que la facción de Jiang aún mantiene bajo su control el aparato represivo en China.

Un antes y un después en su vida

Antes de comenzar a practicar Falun Gong, la Sra. Dong solía contraer un resfriado todos los meses y padecía muchas enfermedades, incluida anemia grave (solo 7 gramos de hemoglobina por decilitro cuando el rango normal es de 12 a 15,5).

En 1997, sus dolencias desaparecieron después de que se topó con los libros de Falun Gong en la oficina de un compañero de trabajo y comenzó a practicar. A partir de allí, comenzó a seguir los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia -inculcados en la enseñanza- para ser una mejor persona.

Al tiempo de haber experimentado a diario la felicidad de tener un cuerpo y una mente sanos, comenzó la persecución a Falun Dafa. Como la disciplina ya estaba arraigada profundamente en su corazón, fue a la Oficina de Apelaciones en la provincia de Shanxi para exigir su derecho a practicar libremente la disciplina que tanto bien le había hecho.

A partir de ese momento el aparato represivo del partido comunista chino (PCCh) no paró de perseguirla e intimidarla y en sus recurrentes secuestros ilegales, fue humillada y torturada de las formas más terribles.

Alimentación forzada

En 2001, la Sra. Dong fue obligada a permanecer de pie en la nieve durante varias horas. 

Como la comida que les daban en el centro de detención era escasa y nauseabunda, ella y dos practicantes más se declararon en huelga de hambre. La policía entonces decidió alimentarlas por la fuerza. 

Las llevaron al baño y las obligaron a acostarse, mientras les ordenaban a dos detenidos que sostuvieran los brazos de la Sra. Dong, mientras un tercer detenido le insertaba un tubo por la nariz. Durante la alimentación forzada, la comida no bajaba y le salía por la nariz, lo que sucedió por varios días consecutivos.

Más tarde, la policía abandonó la alimentación forzada de la Sra. Dong, ya que habían fallado en cada ocasión.

Privación del sueño y golpizas

En noviembre de 2006, la Sra. Dong fue interrogada por agentes del Departamento de Policía de Taiyuan, esposada y encadenada a una silla de hierro durante mucho tiempo. Los agentes se dividieron en tres turnos y se turnaron para descansar. A la Sra. Dong no se le permitió dormir ni descansar; la policía la jalaba del cabello o le gritaba en los oídos cuando se quedaba dormida. En total, estuvo privada de sueño durante más de medio mes.

Recreación de la tortura: encadenado en una silla de hierro (Minghui.org)

Esta tortura hizo Sra. Dong se sintiera mareada y su cuerpo se hinchara. Tenía la presión arterial peligrosamente alta.

La policía obtuvo una “confesión” de la Sra. Dong después de engañarla y torturarla. Luego, un instructor le mostró a la Sra. Dong un registro del interrogatorio que había sido fabricado por la policía, pero ella lo rompió cuando vio que la declaración era inexacta. Esto despertó la furia del agente, quien la abofeteó, la esposó con más fuerza a la silla y no le permitió usar el baño.

La Sra. Dong siguió firme y se negó a memorizar las reglas de la prisión o hacer trabajo esclavo. Cuando se negó a usar el chaleco del uniforme de la prisión, un oficial quiso golpearla, pero se detuvo cuando la Sra. Dong miró al oficial. Como ella se negó a memorizar las reglas de la prisión, el mismo oficial instigó a los reclusos a golpearla, humillarla y amenazarla.

El oficial también esposó a la Sra. Dong durante medio mes, dejándola incapaz de cambiarse de ropa por la noche. Esto le causó muchas dificultades. Cuando algunos reclusos de buen corazón intentaron ayudar a la Sra. Dong, el oficial les prohibió hacerlo.

El entorno difícil hizo que a la Sra. Dong se le cayeran los dientes en poco tiempo. También sufría tos, diarrea e hinchazón. Estaba muy demacrada.

Sin embargo su salud mejoró considerablemente cuando por la noche comenzó a hacer ejercicios de Falun Gong mientras otros presos miraban la televisión. Dejó de toser esa noche, e incluso un recluso comentó que Falun Gong es realmente bueno. 

Más tarde fue asignada para distribuir agua caliente para los presos y hacer algunos trabajos livianos, como hacer mechas para encendedores o hacer papel de aluminio para empacar.

Le recomendamos: Están pasando MUCHAS COSAS (aunque otros MEDIOS NO LAS CUENTEN)

Ad will display in 09 seconds

Diciendo “No” a la “transformación” a pesar de las amenazas y torturas

La Sra. Dong estuvo encarcelada en la prisión de mujeres de Shanxi del 16 de junio de 2008 al 2 de noviembre de 2009.

Los carceleros la obligaron a sentarse en un pequeño taburete y mirar videos difamando a Falun Gong. Debido a estar sentada en el taburete durante mucho tiempo, sus nalgas se pudrieron. Durante el período en que iba a ser “transformada ” (obligada a renunciar a su fe), no se le permitió ver a su familia, hablar con otros, comprar artículos de primera necesidad o hacer los ejercicios de Falun Gong.

La Sra. Dong se negó a ser transformada y fue amenazada con confinamiento solitario, sin embargo ella se mantuvo firme y no lograron quebrantar su fe.

Los internos, en su mayoría jóvenes, se vieron obligados a realizar trabajos no remunerados, como fabricar ropa para el ejército o la policía, todos los días desde las 6 am hasta las 12 de la noche. Sin embargo, la Sra. Dong se negó a participar en la mayor parte del trabajo. Ayudaba a llevar agua, limpiaba el baño y cortaba los hilos sueltos de la ropa.

¿Por qué la Sra. Dong pudo resistir todos estos abusos? Su convicción de que es libre de practicar y creer obraron como un escudo ante los ataques, su voluntad de diamante fue como un arma para ganarse el respeto de los carceleros y su creencia espiritual fue la base fundamental para mantenerse con vida y no perder la conciencia.

Celeste Caminos– BLes.com