Mucha gente conoce sobre Falun Dafa y su persecución por parte del Partido Comunista Chino (PCCh) en China. Aunque trabajan incansablemente para dar a conocer la persecución, los practicantes de Falun Dafa nunca tuvieron una agenda política o intereses personales. Simplemente quieren compartir con la gente las bondades de la práctica y exponer la ilegalidad de la persecución. Aquí, nos gustaría revisar algunos hechos básicos que ayudan a explicar por qué los practicantes en China están tan decididos a mantener su fe a pesar de la implacable persecución.

Grandes beneficios

Antes de que el PCCh lanzara una campaña contra Falun Dafa el 20 de julio de 1999, el régimen comunista en realidad dio la bienvenida a la disciplina espiritual mente-cuerpo en sus primeros años por sus enormes beneficios para la sociedad.

El 15 de mayo de 1998, los noticieros vespertinos de CCTV1 y CCTV5 informaron de una visita que Wu Shaozu, exdirector de la Administración General de Deportes del Estado, hizo a los lugares de ejercicio de Falun Dafa en la ciudad de Changchun, provincia de Jilin, cuna de la práctica. Durante su visita, observó a muchas personas practicando Falun Dafa.

También en 1998, expertos médicos de Beijing, Wuhan, Dalian y Guangdong realizaron cinco encuestas distintas con casi 30.000 participantes. En todas las encuestas, una media del 97,9% de los participantes declaró que sus enfermedades desaparecieron después de practicar Falun Dafa. En estas encuestas, la de Guangdong, con 10.000 participantes, informó de una tasa de curación de enfermedades del 97,9%, y la de Beijing, también con unos 10.000 participantes, informó de una tasa de curación del 99,1%.

Además, Qiao Shi, expresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, y más de 180 funcionarios de alto rango también realizaron una encuesta en la segunda mitad de 1998. Basándose en los resultados de la encuesta, presentaron un informe al Politburó en el que afirmaban que “Falun Dafa beneficia a nuestra nación y a nuestro pueblo de muchas maneras, sin causar ningún daño”.

Popularidad de Falun Dafa

Los enormes beneficios de Falun Dafa pueden explicar por qué fue bien aceptado por los ciudadanos chinos.

Por ejemplo, el señor Li Hongzhi, fundador de Falun Dafa, asistió a las Exposiciones de Salud Oriental tanto en 1992 como en 1993. Los asistentes y miembros del personal fueron testigos de innumerables milagros de Falun Dafa. En ambas exposiciones, Falun Dafa recibió numerosos premios por el efecto milagroso de curar enfermedades. De hecho, el organizador quedó tan impresionado después de la exposición de 1993 que el señor Li fue invitado a dar tres seminarios al público.

Ya disponible en más de 40 idiomas, Zhuan Falun (enseñanzas principales de Falun Dafa) es uno de los libros más traducidos del mundo. Según The Telegraph, en una lista elaborada por Creators Synectics en 2007, el señor Li figuraba en el puesto 12 de los “100 genios vivos”. Por ello, el 13 de Mayo se celebra el Día Mundial de Falun Dafa para conmemorar la presentación de la práctica al público en 1992. Más de 5.000 proclamaciones y premios fueron emitidos por varios gobiernos en todo el mundo para honrar al señor Li y a Falun Dafa por la gran contribución a la sociedad.

Mentiras difamatorias del PCCh

Después de que el exlíder del PCCh, Jiang Zemin, comenzara a reprimir a Falun Dafa en 1999, el régimen inventó numerosas mentiras para difamar la práctica y poner al público en contra de los pacíficos e inocentes practicantes.

Una de las peores mentiras es el incidente escenificado de autoinmolación en la plaza de Tiananmen el 23 de enero de 2001, la víspera del Año Nuevo Chino. Mientras muchas familias se reunían frente al televisor esperando ver la Gala de Año Nuevo, la programación emitió de repente una escena espantosa en la plaza de Tiananmen, con varias personas prendiéndose fuego. Los medios de comunicación portavoz del PCCh afirmaron que los autoinmolados eran practicantes de Falun Dafa. Numerosos informes de seguimiento aparecieron en los medios de comunicación, las revistas, la industria del entretenimiento, la literatura e incluso los libros de texto escolares para lavar el cerebro de los ciudadanos chinos.

Falso fuego, un documental producido por NTD Television sobre el tema, ganó un premio honorífico en el 51.er Festival Internacional de Cine y Televisión de Columbus el 8 de noviembre. Con imágenes de los programas difamatorios realizados por la CCTV, esta película analizó las escenas e identificó numerosas brechas, que indican que la supuesta autoinmolación fue un evento escenificado con el objetivo de incitar al miedo y al odio hacia Falun Dafa.

International Education Development declaró en una conferencia de las Naciones Unidas el 14 de agosto de ese año que “hemos obtenido un vídeo de ese incidente que, en nuestra opinión, demuestra que ese acontecimiento fue escenificado por el gobierno. Tenemos copias de ese vídeo disponibles para su distribución”. En consecuencia, se refirió a este incidente como parte del terrorismo de Estado creado por el PCCh. Los delegados chinos en la conferencia no respondieron a esta acusación.

La represión en China contra Falun Dafa es ilegal

La persecución a Falun Dafa, una de las mayores violaciones de los derechos humanos en el mundo, no ha disminuido después de 23 años. Pero la persecución es ilegal incluso según los estándares de las propias leyes chinas.

El artículo 36 de la Constitución China protege la libertad de creencia, lo que da a los ciudadanos el derecho a practicar Falun Dafa.

El PCCh suele acusar a los practicantes de violar el artículo 300 de la Ley Penal, que establece que cualquiera que utilice una organización de culto para sabotear la aplicación de la ley debe ser perseguido con todo el peso de la ley. Sin embargo, ninguna ley estatutaria en China criminaliza a Falun Dafa ni lo califica de secta. Incluso las listas de organizaciones religiosas malignas publicadas por el Ministerio de Seguridad Pública y el Consejo de Estado, ninguno de los cuales es un organismo legislativo en China, no incluyen a Falun Dafa. En otras palabras, citar el artículo 300 para inculpar y encarcelar a los practicantes de Falun Dafa no tiene ninguna base legal.

Además, el Anuncio 50 emitido por la Administración General de Prensa y Publicación el 1 de marzo de 2011, levantó la prohibición de los libros de Falun Dafa. Por lo tanto, es legal publicar y poseer libros de Falun Dafa en China.

Alrededor de 100 abogados en China defendieron la inocencia de los practicantes de Falun Dafa en unos 1.000 juicios en los últimos años. Citaron las razones anteriores para demostrar que sus clientes nunca deberían haber sido procesados por ejercer sus derechos constitucionales a la libertad de creencia y a la libertad de prensa.

Los represores también son víctimas

Mientras el PCCh se esforzaba por erradicar Falun Dafa, como prometió Jiang hace 23 años, lanzaba una campaña tras otra para intentar obligar a los practicantes a renunciar a su fe. En la última campaña de “reducción a cero”, iniciada hace dos años, la policía y los funcionarios acosaron a todos los practicantes que figuraban en sus listas negras e intentaron hacerles renunciar a su creencia.

Mientras siguen ciegamente la política de persecución para obtener beneficios políticos e intereses personales, los represores pueden no saber que estas campañas de “reducción a cero” han violado la Constitución (artículos 35, 36, 37, 38, 41) y el Derecho Penal (artículos 238, 243, 246, 397, 399), y podrían enfrentarse a penas de hasta 10 años de prisión.

En el pasado se registraron situaciones similares. Tras el fin de la Revolución Cultural, cientos de sus represores fueron ejecutados en secreto para calmar la ira de los altos funcionarios injustamente reprimidos. Liu Chuanxin, entonces jefe de la policía de Beijing, se enteró antes y se suicidó.

Se dijo que en 2004, algunos miembros del Politburó sugirieron terminar con la persecución a Falun Dafa, pero Jiang Zemin trató de encontrar chivos expiatorios en su lugar. Propuso matar al mismo número de policías que el número de practicantes muertos en la persecución. Este plan no funcionó porque Falun Dafa prohíbe los asesinatos y sus practicantes nunca querrían ver a los agentes de policía (o a cualquier otro) asesinados y los crímenes de Jiang encubiertos.

El artículo 60 de la Ley de Funcionarios Públicos de China dice: “…cuando un funcionario ejecute una decisión o una orden que constituya obviamente una grave violación de la ley, deberá asumir la debida responsabilidad según lo especificado por la ley”. En febrero de 2021, el Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos (PLAC) y el Ministerio de Seguridad Pública también aplicaron medidas de este tipo. El Tribunal Supremo también puso en marcha 12 delitos perseguibles especialmente cometidos por funcionarios de la policía, la procuraduría y los tribunales.

Todo esto significa que, aunque algunos represores persiguieron a practicantes inocentes en nombre de seguir las órdenes de los “superiores”, al final ellos mismos también podrían ser considerados responsables de sus delitos. Por eso, un agente de policía dijo a sus compañeros: “Será mejor que no seamos tan duros con Falun Dafa. Muchas de las llamadas “políticas” son ilegales y al final podría haber consecuencias”.

En la cultura tradicional china, se cree generalmente que las bendiciones y las desgracias no vienen sin razón. Las buenas acciones traerán bendiciones, mientras que las malas causarán consecuencias. Esto podría aplicarse tanto a los funcionarios como a los ciudadanos comunes en China, y a la gente de todo el mundo. Ponerse del lado del PCCh podría poner en peligro la libertad de la sociedad, mientras que rechazar el régimen podría traer seguridad en la pandemia y más allá.

Fuente: Minghui.org

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