Redacción BLes– El brote de COVID en China ha vuelto a estallar. Los controles pertinentes, como el cierre de millones de personas, el freno al transporte y el cierre de fábricas, pueden tensar aún más las cadenas de suministro de China.

Según Reuters, en los últimos tiempos se han producido largas colas de contenedores en los principales puertos nacionales.

Las fábricas que producen todo tipo de productos, desde unidades flash hasta piezas de automóviles, en los principales centros de fabricación, como Shenzhen y Dongguan, están paralizadas.

Los armadores, analistas y gestores de la cadena de suministro afirmaron que, aunque los principales puertos de China siguen abiertos, los buques continúan atracando, la congestión aumenta y algunos portacontenedores están cambiando de ruta para evitar los retrasos previstos.

El tráfico de contenedores en el puerto de Yantian, en Shenzhen, la cuarta terminal de contenedores más grande del mundo, disminuye significativamente, ya que los trabajadores portuarios, los camioneros y los trabajadores de las fábricas se quedan en casa.

Cabe señalar que actualmente hay 34 barcos esperando para atracar en Shenzhen, frente a una media de siete hace un año.

En la ciudad portuaria de Qingdao, en el este de China, hay unos 30 barcos esperando para atracar, frente a una media de siete el año pasado.

Lars Jensen, director general de Vespucci Maritime, empresa asesora de transporte marítimo de contenedores, declaró: “Esto implica que será difícil llevar la carga a los puertos y desde ellos, por lo que el hecho de que las terminales estén abiertas o no se convierte en una cuestión discutible”.

“Tendrá un impacto disruptivo en la cadena de suministro, prolongando a su vez la actual crisis de la cadena de suministro”.

Otros centros de exportación cercanos, como Hong Kong y Shanghai, también sufren dificultades. Los buques tendrán que esperar a que se despeje la congestión antes de cargar, lo que provocará una posible inflación global.

Niels Rasmussen, analista jefe de transporte marítimo de BIMCO, una asociación de armadores, dijo: “La política de tolerancia cero de las autoridades chinas parece indicar una alta probabilidad de nuevos cierres”.

“Una ralentización de las exportaciones chinas agravará los retrasos en la cadena de suministro y reducirá los inventarios de las empresas, lo que podría impulsar nuevas subidas de precios”.

Redacción BLes

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