El resultado decepcionante de los principales indicadores de corto plazo para el gigante asiático provocó una rápida reacción del Banco Popular de China, que produjo una rebaja en el tipo de interés de corto plazo por segunda vez en el año.

La economía de China muestra cada vez más signos de agotamiento. El índice de producción industrial, el principal motor del crecimiento del país, creció un 0,38% en el mes de julio y solamente un 2,7% en comparación al mismo mes del año pasado.

Antes de la pandemia mundial en 2020, China registraba tasas de crecimiento interanual superiores al 6%, aunque con una tendencia declinante año tras año desde 2008. Los resultados correspondientes a julio fueron inferiores a las perspectivas de los analistas de mercado.

Las ventas minoristas reales crecieron un 0,27% en julio según la serie desestacionalizada del indicador, y con esta marca no pudieron compensar las fuertes caídas producidas entre febrero y marzo. Solamente desde enero las ventas minoristas acumularon una caída del 2,3%, y la tendencia suavizada de crecimiento se paralizó.

Ante los devastadores resultados de julio y la inminente desaceleración, el Banco Popular de China decidió rebajar ligeramente la tasa de interés de corto plazo del 3,7% al 3,65%, en contramano de lo que ocurre en casi todas las economías del mundo.

Es la segunda vez en el año que la autoridad monetaria del régimen comunista decide flexibilizar su política monetaria. La primera rebaja se produjo en febrero, cuando el tipo de interés caía del 3,8% al 3,7% en medio de la política “covid cero” del dictador Xi Jinping. También se había permitido otra rebaja hacia el último mes del año 2021.

La autoridad monetaria flexibilizó, además, otras tasas de interés para préstamos a más largo plazo. Se anunció una rebaja de 15 puntos básicos para la tasa a 5 años, pasando del 4,45% al 4,3% nominal anual. Esta última tasa es especialmente relevante para el otorgamiento de hipotecas.

Pese a los esfuerzos del Partido Comunista Chino, todas las estimaciones concluyen que la meta de crecimiento para fin de año encontrará un rotundo fracaso. Goldman Sachs estima que la economía china solamente podrá crecer hasta un 2,8% anual en 2022, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estira la proyección hasta un 3,3%.

El régimen de Xi Jinping pretendía alcanzar un mínimo de al menos 5,5% para recuperar la tendencia de crecimiento que tenía antes de la pandemia, pero esta meta parece imposible de cumplir.

Fuente: La Derecha Diario

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