Redacción BLesAlgo que parecía impensado poco tiempo atrás se está haciendo realidad; China, el país más poblado del planeta, que bajo las políticas restrictivas del régimen comunista limitó durante décadas la reproducción de su población, hoy atraviesa una profunda crisis demográfica que obliga a sus dirigentes a tomar medidas urgentes para revertirla.

El líder Xi Jinping anunció el domingo 16 de septiembre una serie de políticas apuntadas a impulsar la tasa de natalidad de China. 

Varios funcionarios del régimen habían manifestado en otras oportunidades su preocupación por la inminente reducción de la población china y los posibles efectos que esto podría tener en la economía, sin embargo el anuncio de Xi no dejó de sorprender.

“Estableceremos un sistema de políticas para aumentar las tasas de natalidad y seguiremos una estrategia nacional proactiva en respuesta al envejecimiento de la población”, aseguró Xi durante su discurso inaugural del Congreso del Partido Comunista que se celebra una vez cada cinco años en Beijing frente a unos 2300 delegados. 

Demografía China

Curiosamente, China con más de 1400 millones de personas es el país más poblado del mundo. Sin embargo su tasa de natalidad viene decreciendo año tras año y para el 2022 se espera que caiga a su mínimo histórico. Cayendo por debajo de los 10 millones, un 11,5% menos que en el año 2020.

De hecho su tasa de fertilidad, estimada en 1,16 en el 2021, estuvo por debajo del estándar establecido por la OCDE de 2,1 para que una sociedad sea considerada “estable” demográficamente.

Las mujeres chinas poseen el deseo de tener hijos más bajo de todo el mundo, según los resultados arrojados por una encuesta del grupo de expertos YuWa Population Research.

Entre las causas que determinan este comportamiento se destacan los altos costos de la educación, los bajos salarios y las jornadas laborales notoriamente largas como problemas que afectan al deseo de formar una familia.

Esta estructura social forzada ha desencadenado una menor mano de obra joven, la cual habitualmente sostiene el sistema de pensiones de los mayores que ya no están en actividad. A este drama se agrega el desbalance entre la cantidad de hombres y mujeres.

Política de un solo hijo

Al contrario de lo que sucede ahora, durante más de 40 años el Partido Comunista Chino (PCCh) consideró el gran tamaño de su población como una problemática y un escollo para su desarrollo económico. 

En este sentido impuso una terrible reglamentación conocida como “política de un solo hijo”, a través de la cual se prohibía que una mujer pudiera engendrar un segundo hijo.

Durante décadas la política del hijo único fue una de las mayores causas de sufrimiento para las mujeres en China. Desde que se aplicó en forma estricta a principios de los 80’, se estima que cerca de 400 millones de niños fueron abortados. 

Los esfuerzos por  controlar la natalidad comenzaron desde el arribo del PCCH al poder en 1949, pero con la llegada de Deng Xiaoping los planes para regular el crecimiento demográfico se hicieron más rigurosos. 

La campaña utilizó esterilización y abortos forzados, medidas coercitivas y la aplicación de cuantiosas multas. Sólo se consideraba el privilegio de un segundo hijo a algunas minorías étnicas y en raros casos a familias rurales con una hija.

Después de realizar 1500 abortos por hora, o 13 millones anuales según lo afirmó el régimen chino, numerosas agrupaciones de defensa de los derechos humanos alzaron la voz para denunciar las atrocidades de esta política, como Reggie Littlejohn de Women’s Right Without Frontiers.

En China tradicionalmente se ha preferido tener hijos varones, ya que estos heredan el apellido y los bienes y se hacen responsables del cuidado de los ancianos, funcionando como una especie de garantía de jubilación para los mayores.

Con la política del hijo único tener una niña se hizo indeseable, por lo tanto frecuentemente las parejas elegían abortar cuando se enteraban que su primogénito sería una mujer, esperando tener una “mejor suerte” en el próximo embarazo. En consecuencia hay entre un 3 y un 4 por ciento más de hombres que mujeres.

La institución familiar en China está en crisis

La familia ha sido la unidad social básica sobre la cual se han edificado y prosperado las grandes culturas tradicionales. Asimismo, el matrimonio se convirtió en el vínculo que suele fortalecer a perpetuidad a las parejas que inician una familia.

La cultura tradicional china y las enseñanzas de Confucio consideraban el matrimonio y la familia como la base fundamental del bienestar social.

Pero desde la llegada del comunismo y su intento constante de destruir todo lo que tenga que ver con la tradición, el aprecio por la familia se ve cada vez más deteriorado.

La última década ha sido marcada por un notorio descenso del número de matrimonios en China. A tal punto se ha deteriorado este rol social, que resulta inevitable pronosticar una inminente crisis demográfica.

En el año 2021 se registró el número más bajo de matrimonios de los últimos 36 años, según detalló el Ministerio de Asuntos Civiles de China (MOCA).

Entre los diferentes segmentos de edad, el más preocupante es el de los ciudadanos de entre 20 y 24 años, de los cuales tan solo el 16,5% se casaron, siendo este el menor porcentaje registrado en toda la historia del país. 

Este porcentaje ya señala una retracción del 25% en relación con los matrimonios celebrados durante el 2018, y es tan solo una tercera parte de los contraídos durante el 2005. 

Las políticas de un solo hijo han sido señaladas como causantes de un impacto drástico en la percepción que la población pueda tener sobre el valor de la paternidad, la importancia de los hijos y en consecuencia también el matrimonio. 

Más aún, se registra un cambio de actitud de los jóvenes hacia el matrimonio. Por una parte, las mujeres se han apartado del rol tradicional que las encargaba del hogar y la crianza de los hijos, para ser más educadas e independientes económicamente.

De hecho, una encuesta realizada en 2021 por el sitio de búsqueda de empleo Zhaopin Recruiting, señala que el 43,5% de las mujeres solteras participantes daban prioridad a su calidad de vida en relación a la idea de formar una familia.

Finalmente pareciera que todo este esfuerzo del PCCh por ir en contra de lo tradicional y lo natural, hoy se está volviendo un gran enemigo de su estabilidad.

El modelo de crecimiento económico chino, basado durante años en la explotación de sus ciudadanos, hoy está en jaque, con su economía más inestable que nunca y con una notable carencia de jóvenes debido a que su pirámide poblacional se está invirtiendo. 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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