El comunismo chino activó su aparato represor contra las protestas de ahorristas que exigen a varios bancos la entrega de sus ahorros. El monto total del dinero congelado roza los 6000 millones de dólares.

Las imágenes de personas protestando afuera de bancos en las provincias de Henan y Anhui, en China, sorprenden a la opinión pública. Porque si algo es inusual en el país dominado por Xi Jinping, son las manifestaciones de descontento. Sin embargo, los ahorristas no están dispuestos a perder el dinero que tenían depositado en distintas entidades locales que fueron congeladas y que ahora representan un futuro incierto sobre sus finanzas.

Una de las manifestantes contó a South China Morning Post que ella junto a sus padres tenía unos 200.000 yuanes (30.000 dólares estadounidenses) depositados en estos bancos. Pero no sabe qué pasó con ese dinero. Además, denunció sentirse vigilada por las autoridades y que el 13 de julio unos extraños la retuvieron cuando quiso salir de su casa. “Es ridículo que hayan usado tantos recursos para monitorearnos a nosotros, los depositantes, cuando deberían estar investigando a los estafadores”, contó.

Historias como la suya se repiten tanto que las estimaciones apuntan que alrededor de 400.000 personas no pueden acceder a sus cuentas bancarias. El monto se traduce en unos 40000 millones de yuanes (casi 6000 millones de dólares).

Las manifestaciones, la represión y la gravedad de lo que ocurre podría ser catalogado como uno de «los mayores escándalos financieros de China». Y si bien los depósitos quedaron congelados por los mismos bancos desde el pasado 18 de abril, fue hace pocas horas cuando los ciudadanos dijeron no más y salieron a la calle.

Estafa contra varios bancos en China

La sensación es de total repudio por la manera en que el Estado está respondiendo en lugar de centrar completamente la atención en los responsables. Supuestamente, la estafa vino de parte de una banda criminal que utilizó una empresa llamada Henan Xincaifu Group Investment Holding para «controlar de manera efectiva varios bancos rurales, mediante acciones cruzadas, aumentando el capital y las acciones, manipulando bancos y ejecutivos”.

“Recientemente, [la policía] arrestó a un grupo de sospechosos, confiscó y congeló los fondos y activos involucrados en el caso”, citó un comunicado de la policía de la ciudad de Xuchang. Como resultado, cuatro bancos locales y sus ahorristas salieron afectados.

También dicen tener el nombre del cabecilla de la organización. Un hombre llamado Lu Yi quien en 2004 «aseguró los derechos de franquicia de 30 años para el proyecto de la autopista Lanwei en Henan y Shandong». Esos derechos, luego los habría aprovechado con préstamos con instituciones financieras, compromisos que todavía adeuda.

Represión desmedida

En medio de la tragedia queda claro cómo el PCCh reprime hasta el último manifestante afuera de los bancos. Fotos y videos de las agresiones están censuradas en Weibo —controlada por el régimen— y en paralelo, en las calles hombres no identificados con camisas blancas rodean a los manifestantes para desalojarlos y agredirlos.

Con moretones, ropa rasgada y demás agresiones —incluso contra mujeres— la percepción de los ahorristas hacia la policía de China y el régimen de Xi Jinping es que los dejaron solos. «El incidente anuló por completo mi percepción del Gobierno. He vivido toda mi vida poniendo tanta fe en él. Después de hoy, nunca volveré a confiar», dijo otro de los involucrados. Según una nota de CNN, el hombre busca evitar el quiebre de su fábrica luego de perder cuatro millones de yuanes (597.000 dólares) en un banco de Henan.

Además, trascendió cómo los pases sanitarios están sirviendo para prohibir el transitar de las personas de una localidad a la otra. Según medios locales citados por EFE, algunos ahorradores «aseguraron que su código de salud pasaba a ser color rojo —que no permite viajar a otros territorios o acceder a lugares públicos— al llegar a Henan o incluso antes de emprender su trayecto hacia la provincia».

El orden público es piedra angular para la popularidad de Xi Jinping y del Partido Comunista de China (PCCh), probablemente por eso sofocan los reclamos con tanta vehemencia. Adicionalmente, al régimen se le aproxima un tercer mandato que pretende ganar a través de la elección de su partido. Ahí reside su necesidad de estabilidad social al precio de callar a quienes exigen retirar los ahorros de toda su vida.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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