Redacción BLesAnte las amenazas de una crisis alimentaria sin precedentes en China, las autoridades agrícolas del régimen comunista anunciaron un listado de 276 firmas involucradas en el proceso de producción de materias primas alimenticias, las cuales recibirán beneficios extra del gobierno en lo que parece un intento desesperado por disminuir los riesgos potencialmente catastróficos de la situación. 

China es un enorme país con amplia diversidad natural, enormes reservas de agua dulce, tierras fértiles que le permiten todo tipo de cultivos y la producción de animales. Pero también tiene más de 1.400 millones de personas que necesitan alimentarse todos los días y lamentablemente, las políticas implementadas por el régimen durante los últimos años provocaron que hoy no pueda garantizar la seguridad alimentaria de su población.

Actualmente, el PCCh no puede satisfacer la demanda de productos alimenticios. Para resolver este problema y evitar temporalmente una crisis, China no tiene más remedio que importar grandes volúmenes de materias primas alimenticias como cereales y legumbres.

Particularmente, desde el año 2015 diversos motivos han llevado a China a reducir drásticamente su producción agropecuaria, lo que ha generado disputas internas sobre su incapacidad de garantizar la soberanía alimentaria tan proclamada por el Partido Comunista Chino (PCCh).

Las medidas que intenta implementar hoy el régimen surgen luego de que se notara la dependencia extranjera durante la pandemia y tras aumentar las disputas comerciales con otros países, principalmente con Estados Unidos y sus aliados, a partir del año 2020.

Las preocupaciones sobre una crisis alimentaria mundial también ha hecho sonar la alarma luego de que se desatara la guerra entre Rusia y Ucrania y la cadena de suministros a escala mundial se viera afectada profundamente. 

A estos factores se suma el clima extremo que azotó durante los últimos años a China junto con las pésimas políticas de cuidados medioambientales por parte del régimen, que provocaron la devastación de los cultivos y las tierras productivas.

 

¿En qué consiste el nuevo plan?

Según el Ministerio de Asuntos Rurales y de Agricultura del PCCh, la lista que acaba de publicar consta de 69 empresas e instituciones de mejoramiento en el sector de cultivos; 86 empresas del sector ganadero y avícola; y 121 en acuicultura.

El objetivo declarado es lograr desarrollar una producción sostenida de granos y no depender, como sucede hoy, de la enorme cantidad de importaciones que impiden que el régimen pueda asegurar la soberanía alimentaria de sus ciudadanos. 

El régimen chino anunció su intención de modernizar el sector agrario, esto significa que las firmas seleccionadas recibirán por parte del gobierno suficientes recursos, tecnologías, talento y capital para impulsar su capacidad de innovación y hacerlos competitivos internacionalmente

El asunto de la seguridad alimentaria es un tema sensible en la China comunista, donde prevalece el triste recuerdo de la Gran Hambruna que azotó al país entre 1958 y 1962, bajo el fallido programa del Gran Salto Adelante impulsado por el dictador comunista Mao Zedong, que provocó la muerte evitable de decenas de millones de personas.

El asunto de la seguridad alimentaria resulta tan delicado en China, que se ha convertido en un tema que va directamente ligado a la estabilidad política del régimen.

 

El régimen chino no puede producir la cantidad de alimentos necesarios para abastecer a su población

En las últimas dos décadas China experimentó un crecimiento económico exponencial hasta convertirse, según sus propios datos, en la segunda economía mundial. El desarrollo, aunque desigual, trajo aparejado un aumento considerable en la demanda de productos alimenticios. Demanda que el régimen chino no podría abastecer si no fuese por las multimillonarias importaciones que diariamente ingresan en los puertos de todo el país.

Según indica un informe de la revista Nature, el valor de las importaciones de productos agrícolas ha aumentado un 78 por ciento en dólares en los últimos 20 años, también aumentaron considerablemente las importaciones de carne vacuna y de cerdo, evidenciando la fuerte dependencia del mercado internacional por parte del régimen chino para lograr alimentar a sus ciudadanos.

En un mundo turbulento como producto de una pandemia sin precedentes que paralizó la economía mundial, sumado a los conflictos bélicos y a la tensión creciente entre varias potencias que ponen en riesgo la paz mundial, garantizar la seguridad alimentaria se ha convertido en una prioridad política cada vez más crucial para la nueva estrategia de desarrollo de Beijing.

Ahora bien, cabe preguntarse ¿por qué China no logra la autonomía alimentaria a pesar de poseer el 10 por ciento de la tierra cultivable del mundo, una de las reservas de agua dulce más grandes, una enorme masa de mano de obra y un importante desarrollo tecnológico?

Lógicamente la respuesta implica varios factores. En principio se pueden identificar algunos inconvenientes, en su mayoría producto de la corrupción, ambición y torpeza de las políticas del PCCh que han potenciado la problemática. 

La tierra cultivable está siendo en gran parte arruinada, en parte por el desarrollo industrial que ha generado graves contaminaciones irreversibles en ríos, lagos y tierras que históricamente fueron fértiles, tras el crecimiento descontrolado y cargado de corrupción. 

Por otro lado, los polémicos desarrollos inmobiliarios, muchos de ellos fraudulentos e innecesarios, han avanzado sin planificación sobre terrenos super productivos que ahora no pueden ser utilizados porque sobre ellos han montado ciudades enormes que en muchos casos están prácticamente deshabitadas.

Paralelamente, las inundaciones y sequías de miles de hectáreas de tierras fértiles las han arruinado por completo, en mayor medida debido al mal o excesivo uso de las más de 20 mil represas existentes en China.

 

Alimentos tóxicos en china y su relación con la crisis alimentaria

Las denuncias que indican graves casos de toxicidad en la industria alimentaria de China son cada vez más abundantes, perversos y perjudiciales para la salud. El asunto de los alimentos tóxicos salió a la luz hace más de una década y es cada vez más frecuente en la China comunista. 

El origen de estos casos tiene varias causas, pero en parte está directamente ligado al asunto de la soberanía alimentaria; a la necesidad de reducir costos, al faltante de materias primas y la consecuente necesidad de reemplazar productos naturales con insumos químicos. 

Tan alarmante es la situación con los alimentos tóxicos que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) advirtió a los atletas que participaron de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en Beijing que “tengan extrema precaución” al comer carne en China, ya que es probable que esté contaminada.

En 2013, un video de Radio Free Asia se volvió viral y mostraba con detalles insoportables la forma en que se hace aceite de cocina a partir de desechos de alcantarillado y restos de grasa y carne animal. Como describió el Washington Post :

“Hombres y mujeres emprendedores revisan basureros, cunetas y alcantarillas, sacando basura líquida o sólida que contenga aceite usado o partes de animales. Luego lo procesan para convertirlo en aceite de cocina, que venden a precios inferiores a los del mercado a los vendedores de alimentos que lo utilizan para cocinar alimentos que pueden enfermarlo gravemente”

Obviamente la clase dirigente del régimen comunista está muy alejada de esta realidad. A tal punto que Los Angeles Times publicó un informe titulado “En China, lo que comes dice quién eres”, en el que describe las granjas orgánicas y fábricas exclusivas que forman parte del sistema alimentario paralelo encargado de producir alimentos de máxima calidad para la élite del PCCh.

El asunto de los alimentos es un tema muy sensible en China y pilar fundamental para la estabilidad del régimen, por lo que cualquier facción que pretenda liderarlo deberá atender esta cuestión con urgencia.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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