Redacción BLes – Las ciudades de Shanghái, Beijing y Xian están atravesando nuevamente fuertes restricciones por una supuesta ola de coronavirus, pero los ciudadanos, al parecer, no están preocupados por los posibles contagios sino por la política Cero Covid del Partido Comunista Chino (PCCh) que cierra ciudades enteras, y se excede en el control y la vigilancia a los residentes.

Varias zonas residenciales chinas fueron cerradas con un alambrado de gran altura, y están bajo constante vigilancia policial. También la gente depende de sus teléfonos móviles con una aplicación que  muestra un código rojo, amarillo o verde, de acuerdo al resultado de la prueba de ácido nucleico. De está manera las autoridades del régimen chino saben si una persona está infectada con coronavirus, si estuvo en contacto con alguien infectado, o quién está a la espera del resultado, así como también quién está libre de infección.

Sin embargo, el 5 de julio, en la ciudad de Wuxi, Shanghái, muchos internautas denunciaron otro método de control controversial que usa el Partido Comunista Chino (PCCh) y que atenta contra la dignidad humana y la autonomía sobre el cuerpo de las personas. Se trata de un sello, muy similar al que se utiliza para tatuar ganado o cerdos. Por ejemplo, un usuario de Internet dijo que con el sello las autoridades se aseguraban de un control total de circulación; “Si un hombre pierde por completo la autonomía [de su cuerpo] , no es diferente de un cerdo”, agregó el ciudadano en su comentario.

El sello se coloca en la mano cuando la persona pasa del código amarillo al código verde luego de tener el resultado de la prueba de ácido nucleico, y debe cuidar que el sello se conserve intacto durante 3 días. 

Algunos habitantes reaccionaron preguntándose qué hacer si la marca se coloca en una de las manos de las personas, ¿cómo mantener el sello con la higiene personal?, ¿cómo lavarse las manos o bañarse sin que se borre, incluso ¿cómo continuar con las tareas domésticas? y cuáles serían las consecuencias si el sello desaparece de su mano.

Ciudadanos se sienten prisioneros del PCCh 

Los residentes de Shanghái, Beijing y Xian se sienten prisioneros del PCCh dentro de sus hogares, además por las duras exigencias del régimen que los obliga a someterse a nuevas rondas de testeos; la gente está cuestionando la política de Cero COVID, expresando que es insostenible y que no ha hecho más que encerrarlos, causarles estrés y dificultades económicas.

En Shanghái se iniciaron protestas y duras críticas al régimen chino, incluso en Internet donde los censores del PCCh borraban sus comentarios, los ciudadanos chinos también reclamaron a los funcionarios por dejar a mucha gente sin acceso a alimentos, servicio médico y por enviar a miles de habitantes a centros de cuarentena.

La política Cero Covid vulneró el derecho a la libertad y generó ansiedad en la gente que no puede pagar sus deudas, ni trabajar para poder hacerlo. El miedo de perder sus negocios es otro de los terribles trastornos.

Algunas personas sintieron dolor en el pecho o no pudieron concentrarse en el trabajo. “Estamos viendo muchos síntomas de estrés postraumático, aunque es posible que muchas personas no los reconozcan”, dijo Chen Jiejun, psicólogo de Shanghái.

 La Sra. Geng, analista de inversiones, que estuvo en un hospital improvisado tras dar positivo, dijo: “Las personas que dan positivo son deshumanizadas, tratadas como animales”.

Estos trastornos generados por la política Cero Covid del PCCh, ha dejado al 40 % de los habitantes en depresión. 

Sin embargo, desde el 5 de julio, los 25 millones de ciudadanos de Shanghái están obligados a efectuar dos pruebas de ácido nucleico y se encuentran una vez más en confinamiento.

“Estoy tan nervioso, la epidemia ha destruido mi juventud”, publicó un usuario de Weibo, de Shanghái.

El usuario comentó que participó en la última ronda de pruebas, únicamente por miedo a que el código de su teléfono móvil falle y lo señale, de manera incorrecta, como un riesgo de COVID.

Yao, otro internauta, dijo que: “La gente ahora ya no tiene miedo del COVID, tienen miedo de estar encerrados en sus hogares”.

En la provincia de Anhui, donde se reportaron otros 338 nuevos casos, más de 1 millón de personas están encerradas.

En la ciudad de Beijing también se efectuaron rondas periódicas de pruebas y se instaló una cerca de acero alrededor de un complejo residencial en Shunyi para evitar que los residentes salgan. 

En Hong Kong, desde finales de junio hasta la fecha, las infecciones reportadas promediaron alrededor de 2000 por día.

“Es como si fueran adictos a los encierros. ¿Qué más pueden hacer?” se quejó un residente de Xian en las redes sociales cuando se impusieron las nuevas medidas.

Empresas chinas escapan de las restricciones

Empresas chinas, como el fabricante de electrodomésticos TCL, incluso Huawei, otras como Oppo, Xiaomi, entre otras, están migrando a Vietnam ante el control arbitrario y el bloqueo del PCCh.

Más aún, cuando un funcionario del PCCh, afirmó que el régimen tenía la intención de seguir imponiendo cierres generalizados durante al menos cinco años. La consternación pública hizo que la publicación fuera borrada. 

Cai Qi, secretario del Partido Comunista Chino (PCCh) de Beijing, dijo que el PCCh “mantendrá su política de control de la pandemia durante los próximos cinco años”.

 Qi comentó que Beijing se apegaría a la política de “Cero COVID de forma dinámica”, mejoraría las pruebas de PCR regulares y pediría a todos los lugares públicos que verifiquen estrictamente los códigos QR basados ​​​​en las pruebas y el historial de viajes que determinan si una persona puede salir o deberían estar en cuarentena.

¿Hasta dónde será capaz de llegar el régimen con la insostenible y restrictiva política Cero Covid?

Por Romina García – BLes.com

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