Redacción BLes – La familia ha sido la unidad social básica sobre la cual se han edificado y prosperado las grandes culturas tradicionales. Asimismo, el matrimonio se convirtió en el vínculo que suele fortalecer a perpetuidad a las parejas que inician una familia.

En este sentido, el filósofo chino del siglo III a.C. Mengzi (Mencio), seguidor de las enseñanzas de Confucio, consideró que el rol de los esposos es “el más grande de los papeles humanos”.

No obstante, al observar el prolongado declive que el número de matrimonios presenta durante los últimos ocho años en China, este importante rol social se ha deteriorado, al extremo que resulta inevitable pronosticar una inminente crisis demográfica.  

Esto con base en que el número de matrimonios registrados en China el año pasado alcanzó su nivel más bajo de los últimos 36 años, de acuerdo con el reporte del Ministerio de Asuntos Civiles de China (MOCA) del 26 de agosto.

Entre los diferentes segmentos de edad, el más preocupante es el de los ciudadanos de entre 20 y 24 años, de los cuales tan solo el 16,5% se casaron, siendo este el menor porcentaje registrado en toda la historia del país. 

Este 16,5% ya señala una disminución del 25% comparado con los matrimonios celebrados durante el 2018, y es tan solo una tercera parte de los contraídos durante el 2005. 

Además, esta tendencia a la baja se ha sostenido a lo largo de los últimos ocho años. Simultáneamente, la edad promedio de los recién casados está aumentando, lo cual se refleja en el hecho de que cerca de la mitad de los contrayentes del 2021 ya tenían 30 años o más.

Demoledor impacto demográfico

El colapso del número de matrimonios resulta demoledor para la cantidad previsible de nacimientos. Así lo advierte el análisis del especialista en la inmensa población regida por el Partido Comunista de China (PCCh), Yi Fuxian, quien también es académico de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. 

Según Yi: “El número de jóvenes de 20 a 29 años que se casaron en el 2021 fue solo de 7,92 millones. Los 8,71 millones del 2020 corresponden con el número de nacimientos de 2021, y los 7,92 millones de matrimonios de 2021 corresponden con el número de nacimientos de 2022”.

Y concluyó: “Esto significa entonces que el número de nacimientos de este año será significativamente menor que el del año pasado”.

En consecuencia, los analistas consideran que habrá una seria disminución de la mano de obra, situación que afectaría gravemente la economía y la estabilidad social del país.

Estas, en sí mismas, ya son malas noticias para un país de 1.400 millones de habitantes, que sufre una profunda crisis económica.  

Las causas de la disminución de matrimonios

Es de considerar que las políticas de manipulación de la población impuestas por el régimen chino alteraron, durante décadas, el comportamiento natural de la tasa de crecimiento de la población. En especial la férrea normativa del hijo único.

Durante los 36 años de su vigencia, terminada en el 2015, se produjeron alrededor de 450 millones de abortos, si se contaran los clandestinos calculados. Fueron muchas las historias de los sufrimientos aterradores que tuvieron que soportar millones de familias en esa época.  

Paralelamente, esto ha generado un impacto drástico en la percepción que la población pueda tener sobre el valor de la paternidad, y el de la importancia de los hijos. 

Más aún, se registra un cambio de actitud de los jóvenes hacia el matrimonio. Por una parte, las mujeres jóvenes se han apartado del rol tradicional que las encargaba del hogar y la crianza de los hijos, para ser más educadas e independientes económicamente.

“Cuando estoy soltera, tengo libertad. Tengo más tiempo”, dijo Chen Yu, una mujer soltera de 35 años de la provincia de Guangdong, destacando las relaciones que cultiva, y los lugares a los que viaja, por carecer de ataduras. “No he encontrado un hombre por el que renunciaría a eso”, reiteró. 

De hecho, una encuesta realizada en 2021 por el sitio de búsqueda de empleo Zhaopin Recruiting, señala que el 43,5% de las mujeres solteras participantes daban prioridad a su calidad de vida.

En tanto que, el 53,6% de los hombres dudaban de contar con la seguridad económica suficiente para atender a una familia.

“No quiero casarme en absoluto”, expresó un soltero de 32 años que vive en la ciudad de Dandong, de nombre Yao Xing, agregando: “Creo que cada vez más personas a mi alrededor no quieren casarse, y la tasa de divorcios y matrimonios en China ha disminuido significativamente, lo que creo que es una tendencia irreversible”.

Además, el enorme coste actual de formar y mantener una familia también se ha convertido en una de las causas más importantes de la disminución de los matrimonios y del gran descenso de la natalidad en el país. 

No menos determinante es la preferencia de los padres por los hijos varones. La proporción es de 130 varones por cada 100 niñas. Los padres investigan el sexo de sus bebés y deciden si le permiten vivir o no, a pesar de que esta práctica está prohibida. 

Frente a esta compleja situación, opinó el profesor Stuart Gietel-Basten, profesor de ciencias sociales y políticas públicas en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, manifestando:

“Si se pone todo junto, solo el número de personas que se casan no es un problema tan grande. Es todo el conjunto: Tenemos tasas de matrimonio muy bajas, tasas de fertilidad muy bajas, [y] una población que envejece muy rápidamente si esto se mantiene”.  

Esta irregularidad demográfica aumenta el número de secuestros de mujeres en países vecinos, que son obligadas a casarse o a ejercer la prostitución. También suelen ser esclavizadas sexualmente por varios hombres del pueblo al que son llevadas. 

La incidencia de las políticas del PCCh

Para el régimen chino no pasan desapercibidas las desastrosas consecuencias de una drástica disminución de la población, por lo que ha tratado, durante los últimos años, de incentivar el incremento de la natalidad, sin éxito.  

Los pronósticos son tan sombríos que la población de China, sorprendentemente, podría caer a la mitad dentro de algunas décadas. Esto haría que la India la superara en poco tiempo.

Aunque ha prometido mejores licencias de maternidad y protecciones para las madres que trabajan, todavía muchas mujeres embarazadas se quejan de discriminación laboral. 

Adicionalmente, algunos gobiernos locales promocionaron la premiación para los recién casados, concediendo ​​días de vacaciones extras, pero sin que se hayan notado cambios significativos. 

Estas políticas del PCCh han fracasado hasta ahora, además: “El gobierno no dispone de ninguna política de acción rápida. Es un proceso largo y sufrido”, afirma  el profesor Yuan Cheng, de la Universidad Fudan de Shanghai.

Yuan agregó: “En comparación con lo que ocurría antes, China va a ver un bajo ahorro, una baja participación laboral [y] una baja fertilidad”.

Por otro lado, no menos determinante en la sociedad china ha sido la pérdida de los valores morales que ha propiciado el régimen chino, ateo y destructor de la cultura clásica china que dotó de tradiciones fundamentales a sus pobladores. 

En este sentido, la moralidad de las nuevas generaciones chinas, alejadas de las enseñanzas de la cultura china clásica, ha descendido de nivel, haciendo caótica la vida matrimonial, tal como lo señala el medio internacional especializado Minghui.

“En una sociedad moralmente degenerada, las relaciones entre hombres y mujeres son un caos. El adulterio no es raro hoy en día, abandonarse y pelearse entre sí, terminar los matrimonios con divorcios, son todo moneda común”, hace notar Minghui en su relato de la vida de Li Fuyan y su esposo, Wei Gu, de la Dinastía Tang, según el libro Xu’xuan’guai’lu. 

Sin embargo, ayudaría retomar las recomendaciones de varios filósofos chinos, para quienes ser amado y cuidado en el contexto de un matrimonio ayuda a las parejas y a sus hijos a llevar una vida más feliz y satisfactoria, y en consecuencia a vivir en una sociedad saludable. 

José Hermosa – Redacción BLes

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