Redacción BLes – Un informe recientemente publicado por un grupo de investigación política de Estados Unidos presenta una gran red de influencias del Partido Comunista Chino y que está extendida por todo el mundo, infiltrándose en organizaciones gubernamentales e instituciones democráticas.

El grupo, con sede en Washington, fue fundado en 1983 y tiene como objetivo fortalecer a la sociedad civil, partidos políticos y apuntalar la democracia en regiones débiles. Los profundos cambios que han ocurrido a nivel mundial desde el inicio de la pandemia y una guerra sucediendo en Europa, el Partido Comunista Chino ha estado abriéndose paso en nuevos frentes y sacando provecho de las oportunidades que han surgido.

En este contexto, el Instituto Republicano Internacional se dedicó a analizar la influencia del PCCh y de sus tácticas en 12 países, para observar el impacto sobre la democracia y el gobierno.

Uno de los puntos más importantes del informe es la constante infiltración de los gobiernos democráticos en los países donde el PCCh tiene más influencia.

El caso de Italia

Italia tiene una posición estratégica muy codiciada por el régimen chino. El país ha sido el primero en Europa en firmar uno de los acuerdos más emblemáticos del PCCh, la Franja y la Ruta, el proyecto de infraestructura china que pretende desplegarse en todo el mundo y hacer a un lado a Estados Unidos.

¿Cómo logró el PCCh avanzar en Italia? Los aportes financieros y adquisiciones en empresas de industrias clave, como Fiat-Chrysler, Telecom, Generali y Mediobanca, abrieron las puertas para iniciar vínculos con la élite empresarial del país. Según una investigación del Pew Research Center realizada en 2014, la opinión pública positiva sobre China incluso aumentó un 14 %.

El puntapié inicial para un mayor acercamiento del PCCh en el orden político y democrático de Italia fue a través del primer ministro de tendencia izquierdista, Paolo Gentiloni, quien fue el único mandatario del G7 que asistió a una cumbre de la Franja y la Ruta en Beijing, en 2017. Luego de esa cumbre, China tenía acceso a los puertos más importantes del país adriático, con la promesa de una considerable inversión para mejorar las infraestructuras. A partir de ahí, el PCCh se acercó más a los gobernantes locales, y firmó más acuerdos dentro del marco de la Franja y la Ruta.

Con prisa y sin pausa, el PCCh siguió extendiendo su influencia en grandes empresas italianas, como Pirelli, que fue comprada por una compañía estatal china. Se acercó astutamente al partido Movimiento 5 Estrellas, de tendencia populista, mediante la empresa china Huawei.

Con los cambios políticos que Italia atravesó en los últimos años, y con los consecuentes cambios de poder, el PCCh igualmente se mantuvo avanzando en el país. El último primer ministro italiano, Mario Draghi, que dio algunas señales de freno a la estampida del PCCh en el país, fue acusado por haber recibido, recientemente, 77 millones de euros del régimen chino como soborno para que el gobierno aprobara una compra de mascarillas chinas durante la pandemia.

El caso de México

Otro de los países estudiados por el grupo norteamericano fue México. Las relaciones comerciales entre China y México se intensificaron a partir del ingreso del país asiático a la Organización Mundial de Comercio, y se convirtió en el segundo mercado más importante luego de Estados Unidos. Xi Jinping y el presidente Peña Nieto buscaron más acuerdos de cooperación y de inversión, sin embargo, la élite empresarial mexicana no es tan abierta con China, ya que el mayor socio comercial del país es Estados Unidos. Los empresarios mexicanos saben que ponen en juego el mercado más relevante para el país si se acercan demasiado al PCCh.

Con el cambio de presidencia, Andrés López Obrador mostró cierta reticencia en profundizar los vínculos con China. En 2021, en el marco de la Cumbre de los Líderes de América del Norte, dijo: “De mantenerse la tendencia de la última década, en otros 30 años, para el 2051, China tendría el dominio del 42% del mercado mundial y nosotros EE. UU., México y Canadá nos quedamos con el 12%, lo cual además de ser una desproporción inaceptable en el terreno económico, mantendría viva la tentación de apostar a resolver esa disparidad con el uso de la fuerza, lo cual nos pondría en peligro a todos, por eso lo mejor es fortalecer nuestras economías”.

Sin embargo, a pesar de que AMLO señaló los peligros del avance chino para el mercado mundial, a partir de 2019 los acuerdos de inversión de China en infraestructuras y empresas mexicanas fueron en aumento. Una muestra de ello es el conocido proyecto “Tren Maya”, que requirió una inversión de 626 millones de dólares y que estaba dirigido por una corporación mexicana asociada a una compañía china estatal bajo el control del PCCh.

El caso de Indonesia

En Indonesia, el enfoque utilizado por el PCCh no solo incluyó grandes inversiones en infraestructura, sino que también intervino en la cultura, educación y medios de comunicación del país.

Uno de los intereses del PCCh es reintroducir el idioma chino en la sociedad de Indonesia, y para ello intentó entrometerse en los medios de comunicación nacionales, estableciendo contacto con periodistas e invitándolos a viajes para convenciones internacionales y capacitación en China. El objetivo del PCCh detrás de esto no es promover la cultura china y el idioma chino en un país extranjero, más bien lo que pretende es influenciar a medios de comunicación para que retransmitan las noticias del régimen y su propia cultura comunista.

Un ejemplo que refleja las verdaderas intenciones del PCCh en Indonesia es el acuerdo con The Jakarta Post, el cual publica noticias del diario estatal chino China Daily. Además, se establecieron repetidoras de China Radio International en emisoras locales. Otro ejemplo es el de ByteDance, una plataforma china de contenidos, que censuró comentarios de ciudadanos indonesios en contra del régimen comunista. Todos estos medios de comunicación y plataformas chinas de contenido están bajo el control del Partido Comunista Chino, en forma directa, con una comisión de los miembros del partido designada.

Los países investigados por el IRI para este informe fueron Brasil, Italia, Indonesia, El Salvador, Kirguistán, Turquía, México, Sudáfrica, Islas Salomón, Zimbabue, Armenia y Kiribati.

El PCCh quiere la hegemonía mundial, ¿lo logrará?

En conclusión, el informe muestra varias de las tácticas empleadas por el Partido Comunista Chino para infiltrarse en las estructuras políticas y gubernamentales de 12 países, algunos son potencias mundiales, otros son más pequeños, o están en vías de desarrollo. La estrategia utilizada puede variar según el país, sin embargo, los medios empleados frecuentemente son las grandes sumas de dinero en infraestructura, sobornos a políticos y asociarse medios de comunicación para controlar la opinión pública. El objetivo final no es solo crear influencia, sino también crear dependencia hacia China para lograr el dominio mundial del Partido Comunista Chino sobre Estados Unidos.

En este sentido, el PCCh no solo quiere dominar e insertarse en los gobiernos del mundo, también pretende instaurar su propio modelo de pensamiento llamado “pensamiento socialista con características chinas”. Además, el partido está muy interesado en mejorar su imagen y da mucha importancia a lo que la gente en el mundo piensa sobre él. De otro modo, ¿por qué invertir tanto dinero en intervenir medios de comunicación extranjeros para que retransmitan su propaganda? ¿Por qué dedicar tantos recursos en entrometerse en los sistemas educativos de los países para “fortalecer a China” a través de su idioma? Además, ese idioma chino que tanto quiere promover el PCCh no es la lengua tradicional de China, sino que es un lenguaje modificado y disminuido en significado, es decir, es la consecuencia de una manipulación cultural efectuada por el mismo PCCh.

La influencia del PCCh está creciendo globalmente y esto no solo está destinado a gobiernos y empresas, sino también a los individuos. El PCCh no solo quiere tener a los chinos en la palma de su mano, el mundo entero es su ambicioso objetivo, y cada persona que habita en él.

Por Gabriela Serrentino – BLes.com

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