Redacción BLes- De acuerdo con el informe anual de Human Rights Watch, China se enfrenta actualmente al periodo más oscuro para los derechos humanos desde la masacre en la plaza de Tiananmén.

“Este ha sido el período más oscuro para los derechos humanos en China desde la masacre de 1989 que puso fin al movimiento democrático de la Plaza de Tiananmén”, indica el informe sobre abuso de derechos humanos en todo el mundo.

El documento detalla que desde el año 2020, bajo la dirección del secretario general del Partido Comunista de China (PCCh), Xi Jinping, se ha dado un empeoramiento en la persecución dirigida a las minorías étnicas en la región de Xinjiang al norte de China, así como en Mongolia interior, el Tíbet y la represión en Hong Kong.

También indica que los intentos por encubrir el brote del virus PCCh o nuevo coronavirus se suman al deterioro de la situación bajo el mando de Xi, cuestionando la manera como fueron silenciadas las voces que intentaron alertar sobre el brote del virus, como la del recordado médico Li Wenliang o la periodista Zhang Zhan, condenada a 4 años de prisión por denunciar el mal manejo del régimen chino del brote.

“El autoritarismo del gobierno chino estuvo en plena exhibición en 2020 mientras lidiaba con el brote de coronavirus mortal informado por primera vez en Wuhan”, apunta el informe, el cual agrega que “la represión de Beijing, insistiendo en la lealtad política al Partido Comunista Chino, se profundizó en todo el país”.

“En Xinjiang, los musulmanes turcos siguen siendo detenidos arbitrariamente por su identidad, mientras que otros son sometidos a trabajos forzados, vigilancia masiva y adoctrinamiento político. En Mongolia Interior, las protestas estallaron en septiembre cuando las autoridades educativas decidieron reemplazar el mongol por el chino mandarín en varias clases en las escuelas de la región”, agrega el documento.

Mientras tanto, en el Tíbet las autoridades siguieron “restringiendo severamente las libertades religiosas y de expresión, circulación y reunión, y no resolvieron las preocupaciones populares sobre la minería y el acaparamiento de tierras por parte de funcionarios locales, que a menudo implican intimidación y uso ilegal de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad”, según informó The Guardian.

El informe también detalla que desde junio cerca de 90 personas han sido arrestadas luego de que China continental impusiera la polémica ley de seguridad nacional, la cual erosiona la autonomía de Hong Kong y persigue a quienes supuestamente cometan delitos de secesión, sedición o colusión extranjera.

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Tanto la censura de Internet, como la vigilancia masiva y los esfuerzos por “sinizar” la región también se han profundizado, según indica el informe. Reconocidos críticos, defensores de los derechos humanos así como periodistas han terminado en la cárcel, han sido desaparecidos o forzados al exilio tras ser acusados de “incitar a la subversión” o “provocar disputas y problemas”.

Cabe resaltar que durante el año 2020 la represión orquestada por el régimen comunista chino hacia los simpatizantes de la disciplina espiritual milenaria Falun Gong, no cesó. 

Según la web Minghui, un portal que ha documentado la brutal persecución contra la mencionada disciplina espiritual de la Escuela Buda desde sus comienzos en 1999, en 2020 al menos 83 practicantes fallecieron a manos del régimen chino.

Un informe detalla que 21 de ellos murieron mientras estaban en custodia, otros como resultado de torturas prolongadas en prisiones, otros murieron luego de que se le negara la libertad condicional médica, aun cuando se encontraban en estado de salud crítico, mientras que otros fallecieron como resultado de salvajes palizas en las comisarías.   

Yaqiu Wang, investigador de Human Right Watch, asegura que desde que Xi Jinping llegó al poder, “la represión ha ido empeorando en general, en todos los aspectos de la sociedad china se puede ver cómo el partido se está volviendo más intolerante con cualquier tipo de actividad independiente”.

En buena medida, el informe de 386 páginas se centró en China como resultado de la respuesta internacional al empeoramiento de la represión en el territorio, de acuerdo con HRW, el mundo se ha vuelto confiado al criticar a Beijing mientras que antes evitaban represalias.

 César Múnera-BLes.com