Redacción BLesAutoridades del municipio de Datang, condado de Pingtang, provincia de Guizhou, enviaron más de 30 policías a una aldea para desenterrar forzadamente el cuerpo de una mujer anciana que fue enterrada el mes pasado debido a las políticas del régimen comunista chino que decidió prohibir los entierros tradicionales bajo el pretexto de ‘dejar la tierra libre’.

El hijo de la señora, un hombre de apellido Yang, habló con el medio local, Noticias Nocturnas de Chuncheng el martes 2 de noviembre frustrado por el abuso de las autoridades que es moneda corriente en China.

Debido al fuerte temor de sufrir represalias, los chinos no pueden hablar libremente cuando hacen declaraciones a los medios, por eso Yang dijo: “Me parece bien si se la llevaban de casa, pero ¿por qué la desenterraron después de enterrarla?”.

Yang dijo que era un insulto haber desenterrado a su madre, demandó que le devuelvan el cuerpo y pidió una compensación financiera por el abuso.

No obstante, según las declaraciones del alcalde de ese municipio, de apellido Huang, como dicta la ley, el cuerpo de la anciana fue cremado una vez desenterrado, sin la autorización ni el consentimiento de su familia.

“Según la normativa, después de que el comité del pueblo emitiera un certificado de defunción, la funeraria incineró a la madre de Yang”, aseguró el alcalde Huang.

El alcalde asegura que la familia de Yang fue ‘notificada’ en tres ocasiones sobre la prohibición de usar la tierra para enterrar a su madre, pero el hombre se negó a obedecer.

De acuerdo al South China Morning Post, desde hace una década que el Partido Comunista Chino comenzó a prohibir los entierros tradicionales supuestamente para ‘liberar la tierra’ y adoptar ‘entierros ecológicos’ —o sea, cremar los cuerpos.

No obstante, los entierros tradicionales siguen siendo populares en el campo y forman parte de la cultura tradicional.

Los chinos acostumbran a enviar a hacer un ataúd ‘hecho a medida’ de los ancianos cuando llegan a una cierta edad, y consideran que hacerlo les traerá buena fortuna y longevidad.

Pero el régimen comunista chino, no tiene reparo en destruir las costumbres tradicionales y pisotear los derechos más básicos de la gente.

De hecho, para forzar a que las familias dejen de enterrar a sus ancianos, entre 2017 y 2018, las autoridades de la provincia de Jiangxi enviaron a la policía a secuestrar y destruir los ataúdes hechos a medida de decenas de miles de casas.

Otros reportes del condado de Weixin, provincia de Yunnan, indican que funcionarios locales directamente enviaron a cremar los cuerpos de al menos 11 personas en 10 días desde el 23 de octubre hasta ahora.

Según datos del Ministerio de Asuntos Civiles, el año pasado se incineraron más de 5,55 millones de cadáveres, lo que supone alrededor del 56 por ciento de todas las muertes en China.

Según reportes independientes otras instancias más oscuras en las que el PCCh utiliza la cremación forzada de los cuerpos es dentro de la perversa industria del tráfico de órganos para trasplantes, donde a las personas se les extraen los órganos estando vivas para venderlos para trasplantes.

Para poder ocultar estos crímenes y no dejar rastros, las autoridades creman los restos de estas víctimas inocentes, declaran sus muertes como ‘suicidios’ y entregan las cenizas a sus familias.

Entre la evidencia encontrada por los investigadores independientes, además de la desaparición de personas, están los grandes hornos crematorios construidos cerca de los hospitales, o prisiones donde se realizan las operaciones de trasplantes.

De acuerdo al periodista experto en China y autor de uno de estos informes, Ethan Gutmann, hoy en día en China al menos 100 personas son asesinadas por día para sustraerles los órganos y venderlos para trasplantes.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com

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