Redacción BLes- Tras la protesta en el Puente Sitong en Beijing el pasado 17 de octubre, el régimen chino se blindó con estrictas medidas de seguridad por el 20º Congreso Nacional. El Partido Comunista Chino (PCCh) prohibió a los estudiantes universitarios usar la aplicación AirDrop de Apple, al igual que imprimir libremente cualquier información que se considere “inadecuada”.

La Universidad Shandong emitió recientemente un “aviso de emergencia” pidiendo a los estudiantes con iPhones que desactiven AirDrop y que tienen prohibido reenviar información “inadecuada” y de hacerlo deben borrarla.

Aparentemente, mientras las empresas de redes sociales monitoreaban y censuraban hasta los mensajes privados de disidencia contra el PCCh y Xi Jinping, los estudiantes universitarios utilizaron la función AirDrop para difundir críticas y opiniones al régimen chino.

AirDrop, que solo se puede utilizar a corta distancia y entre dispositivos Apple, es uno de los pocos métodos relativamente imposibles de rastrear por los censores y en el que se puede compartir todo tipo de archivos. AirDrop es una aplicación de Apple Inc. que permite la transferencia de archivos entre computadoras compatibles y dispositivos iOS a través de Wi-Fi y Bluetooth, sin necesidad de usar un correo electrónico o plataforma de almacenamiento masivo.

Por otra parte, la Universidad Tsinghua de Beijing emitió un anuncio exigiendo que cada tienda de impresión controle estrictamente el contenido de lo que los estudiantes imprimen de forma independiente, de lo contrario recibirán multas y sanciones.

Desde el suceso del “hombre del puente”, como lo llamaron en las redes sociales chinas, al manifestante que desplegó banderas en el Puente Sitong con las leyendas:

 “Di no a la prueba de Covid, sí a la comida. No al encierro, sí a la libertad. No a la mentira, sí a la dignidad. No a la revolución cultural, sí a la reforma. No al gran líder, sí al voto. No seas un esclavo, sé un ciudadano”.

Y “Haz huelga, elimina al dictador y traidor nacional Xi Jinping”, la sociedad china intentó replicar las consignas de protestas en varios lugares de Beijing, Shanghai, Shenzhen, Xian, en estaciones de autobuses, en las pantallas del estacionamiento de bicicletas compartidas, en las estaciones de detección de ácido nucleico, en baños, entre otros lugares inesperados.

 Aunque el PCCh hizo lo imposible por censurar las discusiones sobre la protesta, eliminó términos como “puente” y “valiente” de internet, también cerró varias cuentas de redes sociales, no pudo restringir los pensamientos y sentimientos del pueblo chino.

Lamentablemente, tras su arresto no se sabe el paradero del disidente que inspiró al pueblo chino. El “valiente” hombre fue identificado como Peng Linfa, de 48 años, oriundo de Heilongjiang, trabajaba en el departamento técnico de Beijing Melon Network Technology Co., Ltd.

El régimen chino no pudo detener el mensaje amplificado de “el hombre del Puente Sitong”

Aunque, el PCCh censuró y bloqueó por completo en China la protesta del Puente Sitong de Beijing, el incidente aún está latente y se ha extendido a los chinos en el extranjero.

Por ejemplo, un joven universitario, con el seudónimo Wang, que estudia en Estados Unidos, dijo que los estudiantes chinos en el extranjero tienen una tendencia a preferir la democracia, por lo que reenvían y comparten la información del “hombre del puente” para promover su deseo de democracia en China.

Pero también explicó que cuando los estudiantes publican o comentan en internet lo hacen de forma anónima, “debido a que la mayoría de ellos aún son ciudadanos chinos, y sus amigos y familiares también están en China, definitivamente no quieren afectar a sus familias”.

Por otro lado, los estudiantes chinos también temen a los funcionarios de la embajada, por lo que intentan mantener un perfil bajo.

No obstante, el objetivo de estos estudiantes es provocar el debate en sus redes, que muchos compartan el lema del “hombre del puente”, y al parecer lo lograron, pues, en muchos lugares públicos de China, se vieron carteles o escritos en aerosol apoyando el pedido de Peng.

La “valentía del hombre del puente” traspasó las fronteras y se replicó en los pizarrones de anuncios de los campus de las Universidades de Illinois, Chicago, la Universidad Johns Hopkins, la Universidad de Londres, de Corea, en Harvard, en la Universidad de Michigan, de Nueva York, la Universidad de Columbia, la Universidad George Washington, la Universidad de Toronto en Canadá. Universidad de Cambridge, Universidad de Oxford, la Universidad de Países Bajos, de Amsterdam, los estudiantes chino pegaron carteles, manifestando su apoyo a Peng y su pedido de democracia.

Por ejemplo, en Los Ángeles, un grupo de ciudadanos chinos se reunió para protestar en solidaridad con Peng Lifa, al igual que decenas de chinos se reunieron frente al Consulado de China en Toronto.

 

Otros ciudadanos chinos compartieron en sus  redes sociales la canción “Lonely Warrior” dedicada al manifestante del puente, a quien llaman “héroe”, mientras que otros juraron no olvidarlo nunca, bajo el hashtag: “Lo vi”.

“Gracias por dejarme ver esperanza para esta tierra”, decía un comentario.

Zhou Fengsuo, sobreviviente y líder de la manifestación de Tiananmén de 1989, dijo que a través de Twitter Space logró reunir a 600 personas para mostrar la solidaridad con el manifestante del Puente Sitong.

Zhou también habló sobre la valentía de Peng: “Lo más inspirador es que bajo la centralización digital y el control jerárquico de China, en Beijing, en el lugar más central y en un lugar con gran influencia y gran importancia histórica, es realmente muy notable tener tal acto”.

Al respecto, Bin Xu, profesor asociado de sociología en la Universidad de Emory en Atlanta, dijo: “Esta es una indicación positiva de que este grupo de jóvenes chinos, que provienen de familias relativamente ricas en China y que a menudo son políticamente apáticos o nacionalistas, están preocupados por el futuro de su país de origen y quieren ser parte de la fuerza del cambio”.

Además, el profesor explicó que los estudiantes chinos que viven en el extranjero son constantemente vigilados por la máquina de censura del Partido Comunista Chino (PCCh).

Y agregó que los castigos, al compartir opiniones negativas o críticas al PCCh, van desde ir a la cárcel a no poder ver a sus padres por el resto de su vida. 

Cada vez que el PCCh “silenció” una voz en China, esta se expandió y se hizo escuchar en todo el mundo como un grito ensordecedor. Así, una vez más, surgió el verdadero sentir del pueblo chino, un pedido de libertad y dignidad. 

Por Romina García – BLes.com

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