Redacción BLesLa crisis inmobiliaria en China, luego de unos meses de relativa tranquilidad, vuelve a tomar fuerza y a dejar en evidencia que todo el sistema inmobiliario basado en especulaciones financieras y no en necesidades reales se está desmoronando por completo, poniendo en riesgo a todo el sistema productivo de China. 

Recientemente, un grupo de compradores de viviendas en construcción en China, cuyos bienes no han sido terminados debido a la precaria situación económica de algunas empresas constructoras, dejaron de pagar las cuotas mensuales, lo que expone y profundiza aún más la crisis que atraviesa el sector inmobiliario.

Fitch Ratings, la agencia internacional de calificación crediticia, publicó algunos meses atrás un informe en el que aseguraba que de continuar la tendencia en la caída de las ventas de inmuebles en China, por lo menos un tercio de las empresas desarrolladoras calificadas por ellos sufrirían un inevitable déficit financiero en los próximos meses.

La advertencia de Fitch Ratings hoy se está cumpliendo y las empresas constructoras, debido a sus déficits financieros y a la falta de liquidez se ven obligadas a demorar e incluso suspender las obras en ejecución perjudicando a sus clientes, que al suspender el pago de sus cuotas, profundizan aún más la delicada situación. 

 

Origen del conflicto

Los mercados financieros y de bienes raíces bajo el régimen comunista chino han estado en terreno inestable desde que se evidenció la crisis del gigante inmobiliario chino Evergrande durante los últimos meses. El resultado inmediato es que ahora todo el sector se ha convertido en una enorme burbuja a punto de estallar.

Este fenómeno llamado “burbuja financiera” surge cuando el mercado refleja el incremento explosivo del precio de los bienes inmuebles a raíz de una elevada demanda y una oferta reducida. Ante esta situación los especuladores financieros inyectan más dinero en el mercado, provocando un mayor aumento de la demanda.

Luego, en un determinado momento, el pico de la demanda comienza a caer, mientras que la oferta sigue aumentando. Cuando eso sucede, la burbuja estalla. Y esto es exactamente lo que está sucediendo hoy en China.

En resumidas cuentas, la burbuja en el mercado inmobiliario del régimen comunista ha llevado a un aumento constante de los precios de las propiedades, y las empresas constructoras aprovecharon la situación y se apresuraron a construir más casas y edificios sin notar que la demanda caía a un ritmo escandaloso.

El resultado fue que hoy las empresas constructoras tienen millones de inmuebles terminados sin vender o a medio construir, y sin liquidez para continuar. Paralelamente aquellos clientes que confiaron y comenzaron a pagar sus casas se encuentran con su propiedad a medio construir y las empresas constructoras no le pueden dar respuestas porque no tienen fondos suficientes para continuar.

 

La crisis de Evergrande es la fiel prueba de la crisis generalizada

Evergrande, es el desarrollador inmobiliario más endeudado del mundo, actualmente está luchando para reembolsar más de 300 mil millones de dólares en pasivos, los cuales incluyen casi 20 mil millones en bonos del mercado internacional que las firmas calificadoras consideraron en incumplimiento cruzado en diciembre pasado después de los primeros vencimientos.

Ante el incumplimiento reiterado de pagos, el régimen comunista chino ha intervenido en varias ocasiones para evitar un colapso desordenado del grupo empresario buscando evitar que las consecuencias afecten lo menos posible el resto de la economía, reportó CNN.

Si bien Evergrande es quien figura en las portadas de todos los medios por ser la mayor empresa de desarrollo inmobiliario, la realidad muestra que todas las firmas en China dedicadas a este rubro presentan una situación similar o peor, lo que da cuenta que la crisis no responde exclusivamente a factores privados sino a cuestiones estructurales y profundas de la economía dirigida por el régimen comunista chino.

 

Miles de ahorristas no pueden sacar sus ahorros de los bancos y son reprimidos por protestar

Las protestas no son habituales bajo el régimen comunista chino. Lo cierto es que en los últimos días miles de pequeños ahorristas decidieron reclamar por no poder sacar sus ahorros de bancos radicados en zonas rurales de la provincia de Henan.

Varias entidades bancarias bloquearon la extracción de fondos argumentando supuestas reformas en sus sistemas. El problema es que estos bloqueos continúan desde el mes de abril, por eso es que miles de clientes decidieron enfrentar las peligrosas consecuencias de realizar una protesta en China.

La realidad es que el sector bancario Chino, sobre todo las firmas distribuídas en zonas rurales como Henan, fueron duramente golpeadas por las medidas implementadas por las autoridades del régimen para contener la burbuja inmobiliaria y el creciente endeudamiento del sector, estableciendo restricciones financieras que repercutieron en toda la actividad económica del país. 

En este contexto es que miles de ahorristas se congregaron en la ciudad de Zhengzhou, capital de Henan, donde fueron ferozmente reprimidos por la policía. 

Según vídeos de la protesta que circularon en las redes sociales, algunos ya censurados, los manifestantes reclamaron en sus carteles y cánticos su oposición al régimen. Ya habían querido reunirse semanas atrás, pero las autoridades locales no les habilitaron el pase sanitario necesario para llevar adelante este tipo de actividades al aire libre.

 

Rol del régimen chino en la crisis 

Como en todo lo que sucede dentro del país comunista, el gobierno tiene una participación sumamente activa y es en última instancia quien determina el rumbo de cómo, cuándo y qué se debe hacer en toda actividad económica.

El mercado inmobiliario no es la excepción, de hecho, fue el negocio elegido por el régimen como motor de crecimiento económico durante las últimas décadas.

Los bienes raíces y los sectores relacionados son uno de los factores clave de la economía china, representando más del 30% del PBI total. La proporción de producción económica relacionada con la construcción y actividades asociadas es mucho más alta que en el resto de las economías importantes, señala el prestigioso economista Mark Williams.

Si bien es innegable que esta actividad, fomentada en gran parte por el régimen, ha logrado activar notablemente la economía y fue el sostén de un crecimiento constante, los críticos siempre advirtieron que ese motor no tenía un funcionamiento genuino, y simplemente estaba creando una verdadera bomba de tiempo debido a la enorme deuda que estaban generando los desarrolladores.

Sin embargo, el régimen comunista chino hizo oídos sordos a las recomendaciones de expertos y continuó por el mismo camino. Hoy los resultados comienzan a evidenciarse y el peligro de un colapso financiero total es inminente, lo que podría afectar no solo a la economía China sino al mundo entero.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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