Informes de ubicaciones falsas y el uso de múltiples identidades de servicios móviles marítimos (MMSI) comprueban las operaciones irregulares en aguas lejanas de buques vinculados al régimen de Xi Jinping.

La pesca ilegal de calamar en aguas del Pacífico Sur crece y China está detrás. De 140 embarcaciones monitoreadas por la C4ADS —una organización dedicada a proporcionar análisis basados en datos sobre conflictos globales y problemas de seguridad transnacional— 133 (95 %) pertenecen a China, cuatro (3 %) a Taiwán y tres (2%) a Corea del Sur.

Informes de ubicaciones falsas y el uso de múltiples identidades de servicios móviles marítimos (MMSI) comprueban las operaciones irregulares en aguas lejanas de buques vinculados al régimen de Xi Jinping.
Según la investigación, la propiedad de las embarcaciones se concentra solo en 50 empresas donde prevalece una superposición adicional entre accionistas y beneficiarios reales. Incluso revela que 25 tienen vínculos con la cúpula estatal de Pekín y 16 de las embarcaciones están relacionadas a denuncias de tráfico ilícito e incluso trabajo forzoso y otros delitos.

Con esta flota, el volumen de calamar capturado aumentó de 70000 toneladas en 2009 a 358.000 en 2020. Los biólogos advierten que el auge ha dejado al calamar de Humboldt, naturalmente abundante, llamado así por la corriente rica en nutrientes de la costa oeste de América del Sur, vulnerable a la sobrepesca, como ha sucedido en Argentina, México, Japón y otros lugares donde las poblaciones de calamares simplemente desaparecieron.

Fuga en alta mar

Sobre las operaciones opacas de estas embarcaciones hay evidencias. La Guardia Costera argentina tiene en sus reportes la fuga de un buque potero chino identificado como Lu Rong Yuan Yu 668, pescando sin autorización en su zona especial en abril de 2020.

La autoridad ordenó el cese de todas las actividades y solicitó una inspección a bordo pero la embarcación “apagó sus luces de pesca, retrajo su jiggers” y navegó hacia aguas internacionales para evadir el arresto.
Escapar fue mala idea. La justicia federal argentina emitió una Notificación Púrpura de Interpol e interrumpió la navegación del buque a largo plazo. Además, los dueños chinos del Lu Rong Yuan Yu 668 recibieron dos multas: una de 30 millones de pesos argentinos -aproximadamente 153000 dólares- impuesta por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y otra de 5 millones de pesos, equivalentes a 25380 dólares, por la Armada Argentina.

Pero los costos parecen poco cuando esta embarcación es propiedad de Rongcheng Rongyuan Fishery Company Limited (RRFC), una empresa con sede en Weihai, China dueña de otros 48 barcos pesqueros, seis de los cuales están autorizados a exportar productos pesqueros a la Unión Europea y que expondrían a los mercados internacionales a productos pesqueros recolectados ilícitamente.

Con impunidad

“Este comportamiento plantea preocupaciones sobre la legalidad y trazabilidad del calamar capturado por estos barcos, especialmente por la dificultad de monitorear las operaciones de pesca de calamar y el transbordo en alta mar” subraya el informe.

Detener esta situación a corto plazo parece inviable. El acceso limitado a los datos de propiedad, así como inconsistencias en las definiciones de propiedad en las jurisdicciones regionales y estatales complican los esfuerzos para mapear exhaustivamente a los propietarios de la flota de calamares.

Ecuador y la Unión Europea propusieron en última reunión de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO por sus siglas en inglés) medidas que requerirían que todos los barcos tengan monitores a bordo para el 2028 y autorizarlos a descargar su captura solo en los puertos en lugar de en el mar a barcos frigoríficos gigantes, ambos clave herramientas para limitar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

Sin embargo, ninguna de las medidas propuestas fue adoptada durante la reunión a puertas cerradas, lo que frustró los esfuerzos de los ambientalistas y algunos importadores de productos del mar en los Estados Unidos y Europa que han estado presionando por restricciones a la pesca en alta mar que abarca aproximadamente la mitad del planeta.

CALAMASUR, un grupo integrado por representantes de la industria del calamar de México, Chile, Perú y Ecuador, que asistió a la reunión virtual celebrada durante de cuatro días en enero manifestó estar “decepcionado con los resultados”.

Gabriela Moreno – PanAm Post

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