En la noche del 18 de agosto, un  tweet publicado en las redes por un usuario de nombre  “Bian Xiang”, fue compartido  miles de  veces en pocas horas. El mismo acusaba al gigante  tecnológico chino Baidu de invadir su privacidad al usar el revisor manual de disco de red Baidu para abrir el contenido de su unidad. En poco tiempo, más personas se sumaron a la denuncia como testigos. A pesar que los voceros de la empresa negaron esta denuncia la información prendió como la pólvora.

No es la primera vez que Baidu es acusado de espiar a sus usuarios. En 2013, el periódico japonés Yomiuri Shimbun reportaba que la aplicación de escritura japonesa para Window, mandaba información a los servidores de Baidu poniendo en riesgo los datos confidenciales de sus usuarios al tipear. Más tarde hacía lo mismo el canal de TV NHK agregando lo que ocurría también con la herramienta de escritura para Android Simeji.

Baidu, cuya sede central se encuentra en Beijing, es una multinacional china especializada en servicios y productos de internet e Inteligencia Artificial.

¿Por qué estarían interesados en obtener esa información?

La información vale más que el oro

No son pocas las demandas en contra de la Big Tech por robo y uso ilegal de la información obtenida de sus clientes.

De los casos más conocidos tenemos a las numerosas denuncias contra Facebook, como la ocurrida por la Fiscalía General de Nueva York en el 2019 por tomar sin permiso las agendas de contactos de 1,5 millones de usuarios de su red social al pedirles confirmar su dirección de correo electrónico.

En EEUU, la aplicación para la plataforma social de videos Tiktok, cuyo dueño es la compañía china ByteDance, ha sido prohibida en la Armada Naval, la Guardia Costera, la Fuerza Aérea y el cuerpo de Marines entre otros.

Según Brendan Carr comisionado de la US Federal Communication Commission (FCC)

“Está claro que Tiktok representa un riesgo de seguridad inaceptable debido a que su extensa recolección de datos se combina con el acceso aparentemente sin control de Beijing a esos datos confidenciales. Tiktok no solo ve los videos de baile de sus usuarios. Recopila historiales de búsqueda y navegación, patrones de pulsación de teclas, identificadores biométricos, borradores de mensajes y metadatos, además de recopilar texto, las imágenes y los videos que se almacenen en el portapapeles de un dispositivo. Es casi una sofisticada herramienta de vigilancia que cosecha grandes cantidades de datos personales y confidenciales”

Xiaomi, Facebook, Snapchat, Instagram, Huawei  son algunas de las  que reciben  denuncias similares mientras las pruebas de sus acciones ilegales se acumulan en los juzgados.

El poder que obtienen con nuestra información personal es inmenso. No sólo obteniendo ganancias con publicidad personalizada, sino que el perfil individual formado a partir de nuestros gustos, aficiones, patrones de conducta, características físicas son datos que desearía cualquier gobierno como herramienta para suprimir el descontento social o para incrementar el control gubernamental sobre la población. Es la era del “capitalismo de vigilancia” y el mejor ejemplo de cómo implementarlo es China.

Una treintena de grandes empresas tecnológicas chinas, entre las que se encuentra Alibaba, propietaria de Tik Tok, ByteDance , Tencent y por supuesto Baidu, han cedido su algoritmo al Gobierno Chino. Estos algoritmos son los encargados de memorizar los gustos y tendencias de la gente. El de  Baidu da un paso más, permitiendo valorar si el contenido publicado es “riesgoso “y ayuda a la compañía a decidir si debe censurar o no.

Gracias al uso de la Inteligencia Artificial (AI) y del procesamiento de gran cantidad de datos (Big Data) China se convierte en el líder mundial en la materia. Y también en el uso a favor de sus beneficios.

El continuo control de sus habitantes por medio de cámaras de seguridad, programas de reconocimiento facial, programas espía y de localización para control de los teléfonos móviles o el “sistema de crédito social “ para puntuación de los ciudadanos, permiten al régimen comunista chino determinar quién es una amenaza para su gobierno .

Con el uso de la AI se ha creado la Joint Operations Platform ( IJOP), un sistema regional de datos que monitorea los miles de checkpoints y cámaras en las ciudades. El sistema puede reconocer gracias al programa de reconocimiento social, la etnia a la cual pertenece  y por ejemplo alertar a la policía sobre el movimiento de una persona de origen uigur. 

Los practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong también han sido víctimas de esta persecución digital. Desde que la disciplina ha sido prohibida en China en 1999, el PCCH ha utilizado su tecnología para detectar sus  movimientos en la calle y en las redes, en un esfuerzo por aplastar a sus seguidores. 

Falun Gong tal vez  sea el mejor ejemplo de resistencia pacífica contra un régimen totalitario. Para escapar de esta cerco digital, los practicantes han utilizado diversas formas que incluyen programas para saltar el  “Great firewall “, un programa de censura que evita que los ciudadanos chinos tengan acceso a websites del extranjero, y así  lograr  que la gente conozca la verdad sobre la persecución ilegal que sufren. En gran parte gracias a sus esfuerzos por exponer las atrocidades cometidas por el régimen, un movimiento  mundial  de renuncias al PCCH nació con el nombre de Tuidang, que aboga por la libertad de expresión y de creencia. Más de 400 millones de personas ya han renunciado a su afiliación con el partido desde el inicio de la campaña en el 2004.

Un motivo más que preocupante para las autoridades del país y una excusa para doblar esfuerzos en el uso de estas nuevas tecnologías.

Por Michael Mustapich – BLes.com

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