Redacción BLes –Las aplicaciones para teléfonos móviles que los gobiernos de distintos países han utilizado para el seguimiento y control de la pandemia de Covid-19, han alertado desde su implementación a varias organizaciones y expertos en derechos humanos. Los datos, la ubicación y el posible registro de las actividades individuales y grupales de las personas quedarían en manos de los gobiernos. Lo que se considera no solo una violación a la privacidad, sino que también corre grandes riesgos de ser usado como herramienta de control político y social en manos de gobiernos totalitarios, como en el caso del régimen comunista chino.

Este tipo de aplicación que trabajan como un “código de salud” pretende controlar la circulación de las personas con un sistema de semáforo, en el que se da libertad de movimiento a quienes presenten un código verde, (libre de Covid), o se obliga al encierro si tienen código rojo (portador del virus).

El siguiente es un ejemplo del uso de esta herramienta para extorsionar e intimidar a un individuo cuya práctica espiritual es perseguida por el PCCh.

La Sra. Li Caigiong, de 59 años y oriunda de la provincia de Sichuan, es practicante de Falun Gong desde 1998. Gracias a los beneficios físicos y mentales que le brindó la disciplina, se convirtió en una fiel seguidora, y en el punto de mira de los funcionarios del régimen.

En la tarde del 28 de septiembre de 2022, mientras visitaba a una amiga en su sastrería, escuchó al director de la comunidad residencial local, Luo Long, gritar desde afuera:

“Tu código de salud se ha vuelto amarillo. El gobierno exige que te hagas la prueba de ADN COVID-19. Si no lo haces, tu código se volverá rojo”. La Sra. Li supo enseguida que el código fue arbitrariamente cambiado de verde a amarillo por las autoridades, y que su ubicación fue detectada por la aplicación en el teléfono móvil.

Ante la negación de la practicante aludiendo que no estuvo expuesta al virus, Luo le ordenó acompañarlo, y junto con otro funcionario la metieron en un auto para llevarla al hospital.

Luego de realizar la prueba de ácido nucleico, y a pesar de la insistencia de la Sra. Li de regresar sola a su casa, un grupo de agentes vestidos de civil la forzaron a subir a un automóvil y la llevaron a la Estación de Policía de Dongsheng.

Una vez dentro, tres funcionarios del Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos, quienes supervisan la persecución a Falun Gong, intentaron obligar a la Sra. Li a firmar unos documentos en los cuales se comprometía a no oponerse al comunismo y a no leer libros como “Nueve comentarios sobre el Partido Comunista” o “Desintegrando la cultura del Partido Comunista”. Tampoco podría participar en ninguna actividad relacionada con Falun Gong”. Ante la negativa a firmar, los funcionarios la amenazaron con saquear su casa si no accedía.

A pesar de la presión, la Sra. Li se mantuvo firme en su decisión. Sus huellas dactilares fueron tomadas a la fuerza y se le confiscaron sus pertenencias.

La obsesión por el control

No es la primera vez que la Sra. Li sufre las consecuencias de la persecución a Falun Gong.

En el año 2000 fue detenida tres veces por defender el derecho a practicar la disciplina en Beijing. Fue sentenciada a dos años de trabajos forzados.

En el 2003 es acusada de distribuir material de Falun Gong, y condenada a 4 años de prisión. A los seis meses de su liberación la encarcelaron de nuevo por enviar una carta con información de la disciplina a un conocido en la prisión.

Tras perder su matrimonio y el contacto con su hijo por las constantes presiones del régimen, es puesta en prisión una vez más en el 2007 y condenada a ocho años por imprimir material informativo sobre Falun Gong.

La increíble perseverancia que manifiestan tanto la Sra. Li como los millones de practicantes de la disciplina desconciertan a las autoridades del régimen, que a pesar de utilizar todo el aparato estatal y los medios más brutales, no logran realizar sus objetivos.

Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, es una disciplina espiritual de automejoramiento con fuertes raíces en la cultura milenaria china. Sus principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, junto con una serie de ejercicios de qigong, la hicieron muy atractiva y en poco tiempo millones de personas la estaban practicando.  En principio fue reconocida y apoyada por el régimen chino gracias a sus poderosos efectos curativos. A fines de los 90’, por su creciente popularidad y sus enseñanzas contrarias al ateísmo, se convirtió en una amenaza para el PCCh, dando lugar al comienzo de una de las más brutales y sangrientas persecuciones de la historia.

En Hong Kong, la obligación de utilizar la aplicación LeaveHomeSafe suscitó controversias entre sus ciudadanos, conocedores de las tácticas del régimen a la hora de controlar a la población. 

“Dado el uso de la vigilancia masiva por parte de Beijing en China, muchas personas de Hong Kong sospechan que la aplicación es una forma en que los gobiernos de Hong Kong y Beijing normalizan el uso de la vigilancia gubernamental en Hong Kong”, dijo a la Voz de América Maya Wang, investigadora principal de Human Rights Watch sobre China.

Algunas personas eligieron descargar aplicaciones falsas en sus móviles, para escapar al control, con el riesgo que esto acarrea. El uso de aplicaciones falsas se considera un delito tan grave como el de usar un pasaporte o una visa falsa, y los infractores pueden purgar penas de hasta 14 años de prisión.

A mediados de junio, medios informativos reportaban que las autoridades de la ciudad de  Zhengzhou en la provincia de Henan, usaron la App para restringir la llegada de manifestantes que protestaban contra la congelación de sus cuentas bancarias. Varias personas testificaron que sus códigos de salud cambiaron repentinamente de verde a rojo, impidiéndoles viajar para efectuar el reclamo. Según la CNN, el código rojo parecía apuntar solo a los depositantes.

Anouk Eigenraam, corresponsal en China de Het Financieele Dagblad/Algemeen Dagblad, tuiteó: “Estos códigos de salud rojos son exactamente la razón por la que China mantendrá vivo este 0 covid durante mucho tiempo. Es muy útil como herramienta de control. He estado diciendo esto durante un año y muchas personas seguían diciendo ‘pero la economía’, bueno, como vimos, están muy dispuestos a recibir un golpe”.

Por Michael Mustapich – BLes.com 

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