Redacción BLesLa crisis energética es un asunto que inquieta a los líderes mundiales desde hace algunas décadas y se ha transformado en el motor de grandes discusiones y tensiones entre las principales potencias. 

Desde que estalló la guerra entre Rusia y Ucrania el debate sobre este asunto no paró de crecer, dado que la nación liderada por Putin es uno de los grandes proveedores de la energía que utiliza Europa diariamente. 

La guerra evidenció esta relación de dependencia de Europa con Rusia y muchas naciones comenzaron a discutir sobre cómo se debería reemplazar el gas importado.

Paralelamente, durante el año 2021 el consumo de energía eléctrica a nivel mundial aumentó más de un 6% respecto al año anterior, según reportó el informe anual de BP (la tercera empresa productora de petróleo y gas más grande del mundo).

La mayor parte de esta energía es producida a base de carbón, lo que además ha generado una gran contradicción en los países que lideran la “lucha contra el cambio climático”, quienes buscan reducir la producción de energía en base a combustibles fósiles debido a sus altas emisiones de gases. 

Las energías renovables no están ni cerca de poder reemplazar la producción energética del carbón, por lo que el discurso de los ambientalistas y promotores de la lucha contra el “cambio climático” llega a un callejón sin salida. A esto se suman las críticas que indican que el consumo de gas en Europa genera dependencia de Rusia, entonces: ¿Cuál es el camino a seguir?  

En este complejo contexto es que la alternativa que muchos están proponiendo es regresar a la energía nuclear

Y aquí es donde aparece nuevamente el régimen comunista chino como protagonista. Dado que mientras los reactores nucleares occidentales paulatinamente dejaron de ser utilizados durante las últimas décadas, China desarrolló esta industria de forma exponencial al punto de hoy ofrecer exportar sus tecnologías y liderar el impulso internacional de esta antigua y tan polémica forma de generar energía.

 

¿Qué es la energía nuclear y cuál es su peligrosidad?

Las centrales nucleares utilizan la fisión atómica para producir energía. Básicamente el funcionamiento es a partir de la división de un átomo pesado, generalmente se utiliza el uranio 235, lo que provoca más neutrones en un efecto multiplicador, desatando en apenas una fracción de segundo una poderosa reacción en cadena.

Esta acción libera una gran cantidad de neutrones, rayos gamma y una fuerte cantidad de energía calórica; la intensa temperatura aumenta la temperatura del agua y produce vapor. La presión de este vapor concentrado hace girar las turbinas del reactor, que a su vez activan un generador para producir electricidad y finalmente enviarla a la red. 

Gran parte de los sectores ambientalistas defienden este tipo de tecnología argumentando que la emisión de dióxido de carbono es casi nula, y la liberación de vapor de agua (el humo que se ve salir de las grandes chimeneas de los reactores) es completamente inofensivo para el medioambiente. 

Sin embargo es sabido que el funcionamiento de un reactor nuclear implica la existencia de una peligrosidad latente realmente elevada, que en caso de existir algún tipo de falla las consecuencias pueden ser terribles.

Los residuos radiactivos de las plantas nucleares pueden ser tóxicos para el ambiente por décadas y hasta por miles de años y su tratamiento es muy complejo. Por ejemplo, en el caso de residuos de alta actividad hay que almacenarlos en tres etapas diferentes, la última de ellas bajo el suelo a entre 200 y 1.000 metros de profundidad. En caso de que exista una fuga o falla en el sistema de tratamiento las consecuencias son terribles.

 

Crisis energética: La Unión Europea clasifica como “verde” la energía nuclear 

Ante la fuerte presión que ejerce la crisis energética y la necesidad de desarrollar otras alternativas a la producción de energía, la Unión Europea (UE) clasificó a comienzos de 2022 como “verde” la energía nuclear al considerarla necesaria para la transición hacia una generación sin emisiones de dióxido de carbono.

Las centrales nucleares emiten un promedio de 28 toneladas de ese gas por cada gigavatio hora que producen, muy por debajo de las 888 de las de carbón, las 735 de petróleo y las 500 de gas natural, según el informe técnico de la Comisión Europea presentado en diciembre de 2021 a través del cual logró etiquetar como “verde” o amigable con el medio ambiente a la polémica energía de tipo nuclear. 

La propuesta encontró cierta resistencia entre algunos estados miembros de la UE, tal es el caso de Alemania, uno de los pesos pesados de la UE, que ha estado eliminando gradualmente sus plantas de energía nuclear, se opuso al plan. Otros como Francia respaldaron firmemente la etiqueta verde para la energía nuclear. 

 

China lidera la construcción mundial de nuevas centrales nucleares 

Mientras la mayoría de las principales potencias mundiales, como Alemania y Estados Unidos, durante las últimas décadas dejaron a un lado el desarrollo energético en base a reactores nucleares, el régimen comunista chino lo aumentó en forma exponencial.

Con el argumento de su supuesto objetivo de convertirse en una economía neutra en emisión de carbono para el año 2050, el régimen comunista chino anunció su plan de construir 150 nuevos reactores en los próximos 14 años, según informó Bloomberg.

Además, el régimen comunista chino está buscando posicionarse en el mundo como un exportador de reactores nucleares y de tecnología y conocimiento sobre el tema. Entre los países que ya están trabajando con el régimen para levantar reactores en sus territorios están Pakistán, que ya tiene cinco reactores chinos desde hace casi tres décadas. Y acuerdos firmados con Argentina, Egipto y Kenia entre otros. 

Desde 2017, el 87% de los nuevos reactores que se han puesto en marcha son diseños rusos y chinos, mientras que las potencias que históricamente manejaron este tipo de energía perdieron el liderazgo del mercado.

Esta situación está comenzado a despertar cierta incomodidad en determinados sectores de la comunidad internacional, sobre todo entre quienes nos preguntamos si el régimen chino se encuentra realmente en condiciones de liderar el desarrollo de esta delicada forma de producir energía a nivel mundial.

El régimen comunista chino junto a sus grandes empresas es reconocido por sus elevados índices de corrupción, gran desprecio por la vida humana y un profundo deseo por convertirse en líder mundial generando dependencia absoluta en el resto de los países.

Estos atributos parecen no ser compatibles con un país que pretende liderar el desarrollo de la energía nuclear a escala planetaria, a menos si se busca velar por la seguridad y bienestar de la población mundial.

 

Peligrosidad de la energía nuclear china, el caso de la planta nuclear de Guangdong

Resulta difícil ser determinante a la hora de definir si la energía nuclear es segura o no, en todo caso el problema real con la energía nuclear radica en las personas y/u organizaciones que la operan, la regulan, la financian y ganan dinero con ella. 

En pocas palabras, la energía nuclear sólo es segura si se siguen exactamente las pautas de seguridad, las inspecciones y el mantenimiento son frecuentes y existe una total transparencia cuando son construidas. 

Resulta difícil no creer que la energía nuclear en manos del régimen chino implica un peligro real enorme. De hecho, existe un caso reciente en que la planta de energía nuclear de Taishan, China, la cual opera en asociación entre una empresa china y otra francesa, advirtió por una “amenaza radiactiva inminente” de la planta.

La advertencia fue enviada por la firma francesa, la misma indica que la autoridad de seguridad energética china estaba elevando los límites aceptables para la detección de radiación fuera de la planta de energía nuclear de Taishan en la provincia de Guangdong, con el objetivo de evitar tener que cerrarla. 

La carta fue dirigida al Departamento de Estado de Estados Unidos y es solo una demostración de lo que puede suceder cuando la energía nuclear no es tomada con la responsabilidad y los cuidados que requiere. 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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