Redacción BLesUna exenfermera que huyó del régimen comunista chino, confesó a principios de mes que en la zona de Xinjiang de China, los bebés recién nacidos son asesinados a través de una inyección letal para hacer cumplir la planificación familiar del Partido Comunista chino (PCCh) contra los uigures, y otros horrores más de los que fue testigo.

Shemsinur Abdighafur es médica en medicina tradicional uigur y trabajó como enfermera de quirófano en varios hospitales de la zona de Xinjiang, en donde viven los uigures, una etnia muy perseguida por el régimen comunista chino.

La profesional, queriendo seguir a su conciencia, testificó en el Tribunal Uigur de Londres, donde afirmó haber sido testigo -en numerosas oportunidades- de abortos forzados, esterilizaciones y del asesinato de bebés recién nacidos a través de una inyección letal, de acuerdo al portal Bitter Winter.

“En mi tiempo de trabajo en los hospitales, a veces podíamos escuchar que algunos bebés nacían y comenzaban a llorar y por eso sabíamos que estaban vivos. Pero sabíamos que todos los bebés recibirían la inyección, así que sabíamos que morirían antes de llegar a casa”, declaró la valiente enfermera, quien decidió declarar a pesar de las amenazas recibidas por el PCCh.

La enfermera relató que las mujeres embarazadas son un blanco continuo de acoso y represión, debido a  las políticas de planificación familiar.

Así que siempre que le fuera posible, Shemsinur ocultaba a las mujeres embarazadas en su casa, buscaba a otras que estuvieran dispuestas a arriesgar su propia seguridad para ayudar, o buscaba gente en su propio hospital para que la ayude a proteger a los bebés por nacer. 

Shemsinur declaró que pudo ver que se realizaban al menos de 3 a 5 abortos forzosos o esterilizaciones al día. “Si a alguna mujer le inyectaban esta (droga), el bebé moría. La jeringa y la aguja son muy largas y se inyectan directamente en el útero. Cuando introducen la aguja, ven si sale un líquido, si sale confirma que está en el lugar correcto. Fui testigo de la inyección. Se hacía a diario”, testificó.

Además relató la trágica muerte de su cuñada, quien ingenuamente asumió que si iba a una ciudad más grande, Karakax, donde era desconocida, podría dar a luz de forma anónima. Este era su tercer embarazo “ilegal” y estaba esperando gemelos. 

Lamentablemente, su “secreto” fue descubierto y la droga le fue administrada. En cuestión de minutos, los mellizos y su mamá fallecieron.

“Mi cuñada estaba muy sana y no tenía ninguna condición médica y simplemente murió así. Mi esposo esperó junto con el esposo de mi cuñada y poco después de 15 minutos, menos de media hora salió un cadáver. El hospital dijo que tenía una afección cardíaca, pero yo soy médico, mi cuñada tenía treinta años y sé que no tenía ninguna afección médica”, declaró.

Shemsinur -a través de una dolorosa experiencia personal en la que le extirparon su útero- descubrió que al 70% de las mujeres uigures en el área de Hotan también se les extirpó el útero. 

“Si las autoridades encontraban algo en el útero, usaban cualquier excusa para sacarlo”, dijo. Supuso que la situación en la capital, Urumqi, era la misma. “Si una mujer uigur tiene un pequeño problema en el útero, se lo quitan”, dijo, citando a mujeres a las que había tratado personalmente. 

En la unidad de cuidados maternos e infantiles en Hotan, la profesional explicó que 3 de cada 4 mujeres le habían dicho que no tenían útero. 

El hermano de Shemsinur la fue a visitar a Turquía, donde reside actualmente, junto a su madre en 2016 y regresó a Xinjiang después de dos semanas. Por ello, fue condenado a 10 años de prisión. 

Sin haber tenido noticias de ningún otro miembro de su familia durante 4 años desde que fueron aislados en 2017, la próxima vez que vio a su hermana fue en la televisión china, mientras la atacaba durante una conferencia de prensa convocada apresuradamente por el PCCh la semana pasada, luego de que ella testificara ante el Tribunal.

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Los familiares de los testigos fueron exhibidos en la televisión nacional y se los obligó a denunciar a sus familiares, una táctica de propaganda y de “limpiar su imagen” muy común por parte del PCCh.

Su hermana Marhaba, en relación con los informes de su hermana de que se estaban extrayendo los úteros de las mujeres después de tener dos hijos, respondió diciendo que nunca había visto ni oído hablar de tal cosa. 

“Todo lo que dice mi hermana son mentiras. Esto es difamación de nuestro país y Xinjiang. ¡Te odio!”, dijo el 9 de junio en la televisión estatal china.

En el video de propaganda, concluyó diciendo: “Estamos viviendo muy bien. Estamos muy felices.”

Habiendo huido a Turquía en 2010, Shemsinur se sintió obligada a dar su testimonio en el tribunal.

Los horrores de los que fue testigo y de los que formó parte la han preocupado durante años. A pesar de las amenazas recibidas por su familia y por el propio PCCh, no sintió que tenía otra alternativa, más que salir a hablar ahora.

Celeste Caminos – BLes.com