Los viajeros podrán ingresar a la isla con alimentos, productos de aseo y medicamentos sin límite de peso. La decisión deja en evidencia que el “bloqueo” no es el responsable del desabastecimiento en la isla

Ante la presión por las protestas, el régimen cubano decidió ceder. Al menos en lo que se refiere al suministro de alimentos, productos de aseo y medicinas. Por ello autorizó la importación de estos rubros hasta el 31 de diciembre de este año. Lo que se plantea frente a esta novedad no es solo el gesto de la dictadura, sino el hecho de que según ellos, Estados Unidos era el que impedía la actividad por el «bloqueo».

Las personas que viajen hasta Cuba podrán llevar en sus maletas la cantidad de productos que deseen, sin limite de valor de importación y libre de pago de aranceles, indicó el primer ministro, Manuel Marrero, durante una transmisión televisada.

El resto de sus palabras rayan en la ironía. “Usted puede traer la cantidad de alimentos, de productos de aseo y la cantidad de medicamentos que usted considere, el límite no lo ponemos nosotros, no lo pone el país, no lo pone la aduana, el límite se lo puede poner la aerolínea”.

Un evidente cambio de argumento. Cuba ha culpado durante años al «bloqueo» de EE. UU. por la escasez de cualquier artículo o servicio. En enero de 2020 pidió a los ciudadanos prepararse para la falta de suministro de gas ocasionada supuestamente desde Washington.

La nación norteamericana es en resumen la responsable de la grave crisis que atraviesa la isla, según la dictadura. No solo la ha responsabilizado por el desabastecimiento, también por tensiones internas en la agricultura o en el comercio dentro del país. Entonces cabe preguntarse ¿Dónde queda el llamado bloqueo en esta nueva decisión de permitir las importaciones en Cuba?

Un argumento inválido

La actual legislación cubana permite ingresar al país hasta 10 kilos de medicamentos para fines no comerciales sin impuestos. Por alimentos y otros productos sí se deben pagar aranceles a través de un sistema de puntos. Ahora, eso quedó atrás. Al menos hasta finales de diciembre en todos los aeropuertos del país, excepto los ubicados en Cayo Coco y Varadero.

A inicios de mes el medio The Economist hacía una acotación interesante sobre las sanciones de EE. UU. impuestas al régimen cubano para presionarlo por la grave represión que ha aplicado sobre la isla.

«El gobierno culpa de la escasez de alimentos principalmente a las sanciones impuestas por Estados Unidos, sanciones que, el 24 de junio, la Asamblea General de la ONU votó a favor de condenar, como lo ha hecho casi todos los años desde 1992. Pero desde 2001 las sanciones han eximido los alimentos».

Una frase verdadera, porque Cuba convirtió a EE. UU. en su mayor proveedor de alimentos. Las exportaciones de carne de pollo hacia la isla aumentaron 84.5 % en el valor exportado y de 95.1 % en las toneladas enviadas en marzo de 2020.

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«El valor del pollo exportado a Cuba fue de 13.9 millones USD en marzo de 2020, comparado con los 7.5 millones USD de febrero de 2020. Fueron exportadas 15 276 toneladas en marzo de 2020 en comparación con las 7 827 toneladas de febrero de 2020», indicó el economista cubano Pedro Moreal basado en datos del Departamento de Agricultura de EE.UU.

Entonces ¿Es la Casa Blanca responsable de hambre en Cuba? ¿O lo es el régimen, quien dirige el aparato productivo del país? Sumado a estas preguntas, está el hecho de que mantener a la población controlada, a través del racionamiento es una técnica usada por regímenes dictatoriales a lo largo de la historia en la región.

La actual posición de EEUU

La posición de EE. UU. frente a Cuba ha prevalecido en líneas generales. El embargo se mantiene a pesar de algunos presidentes de ese país que han mostrado signos de complacencia ante los hermanos Castro. Actualmente la política de Joe Biden se asemeja al mandato de Barack Obama, quien incluso otorgó concesiones al régimen.

Desde el Partido Republicano critican el hecho de que Biden no demuestre un apoyo firme a las manifestaciones de los cubanos, ni critique directamente a la dictadura. «La respuesta de la Administración Biden a lo que ha sucedido en Cuba es una absoluta vergüenza», aseveró Danielle Álvarez, la directora de comunicaciones del Comité Nacional Republicano (RNC, en inglés).

Desde la Casa Blanca emitieron un comunicado que no mencionó a los responsables de la crisis y miseria en la isla. Solo instaron al régimen cubano a que «escuche» a su pueblo, que busca valer derechos fundamentales y universales. De igual manera y más allá de ese escenario, se hace más evidente que el «bloqueo» del que habla el régimen en Cuba no es tan cierto como lo quieren hacer ver.

Oriana Rivas – Panampost.com