La vicepresidente Kamala Harris toma el liderazgo nuevamente y se hace cargo de la reunión con el presidente Moon Jae-in en la Casa Blanca. Joe Biden dio un corto anuncio con su homólogo surcoreano hacia el fin del día.

Este viernes, por segunda vez desde la llegada de los demócratas al gobierno, fue la vicepresidente Kamala Harris quien recibió a un líder extranjero que visita la Casa Blanca, una práctica sumamente inusual que ha encendido las alarmas en la prensa estadounidense.

Esta vez, el presidente de Corea del Sur Moon Jae-In fue recibido por Harris, quien le dio la bienvenida al país, mantuvo la primer reunión a puertas cerradas con el mandatario, y después de varias horas, fue introducido a Joe Biden. Lo mismo ocurrió el mes pasado cuando el primer ministro Yoshihide Suga visitó el país.

Históricamente, es el Presidente quien primero recibe y dialoga con los mandatarios extranjeros, ya que no sólo es la cabeza del Poder Ejecutivo si no que es el máximo representante de Estados Unidos en sus relaciones exteriores.

Harris le dijo a Moon durante breves comentarios públicos: “El presidente Joe Biden y yo estamos seguros de que juntos podemos promover una región del Indo-Pacífico libre, abierta y próspera, una región que no esté restringida por la coerción y anclada en las reglas y el orden internacionales”.

Y aseguró: “En un momento en que nuestro mundo enfrenta crecientes amenazas a nuestra salud, seguridad y clima, es más importante que nunca que Estados Unidos y la República de Corea trabajen en estrecha colaboración”.

Luego de la reunión entre el Presidente surcoreano y la Vicepresidente estadounidense, dieron una conferencia de prensa en conjunto, otro hecho inusual para la política exterior del país, ya que siempre es el Presidente en funciones quien encabeza las conferencias de prensa con otros mandatarios.

Luego de una tarde con Kamala Harris, finalmente Moon se reunió a puertas cerradas con Joe Biden, y después salieron a atender a la prensa.

En la corta conferencia anunciaron una asociación de vacunas entre Estados Unidos y Corea del Sur para expandir la fabricación de las dosis contra el coronavirus y aumentar el suministro mundial.

“Fortaleceremos nuestra capacidad para combatir la pandemia y responder a futuras amenazas biológicas”, dijo Biden leyendo un teleprompter.

Además, Biden participó del evento donde se le otorgó la Medalla de Honor al veterano de la Guerra de Corea Ralph Puckett, quien a sus 23 años defendió a su escuadrón de 6 ataques consecutivos del Ejército de Liberación Popular chino.

También hablaron de uno de los temas más importantes en la relación bilateral entre los países. La contribución de Corea del Sur para que Estados Unidos le otorgue protección contra Corea del Norte y China. Corea del Sur siempre ha pagado significativamente menos de lo pactado por los 30.000 soldados estadunidenses que están desplegados en el país asiáticos.

Durante el gobierno de Trump se había presionado para que Corea del Sur pague lo que le corresponde, y Trump amenazó con quitar tropas acorde a lo poco que se estaba pagando, especialmente luego de llegar a un acuerdo de paz con Corea del Norte. De hecho, como Trump denunció hace unos días, Moon boicoteó las negociaciones de paz para que Estados Unidos no le quite la ayuda militar.

Con la llegada de Biden todo cambió: se estableció el mes pasado el Acuerdo de Medidas Especiales (SMA) donde se le otorga una excepción de pagos a Corea del Sur y el país seguirá disfrutando de una ayuda militar casi gratuita por parte de Estados Unidos.

Si bien fue Biden quien lo anunció, los medios locales reportan que Moon dialogó directamente con Kamala Harris sobre el SMA, además de cuestiones sobre el cambio climático, la seguridad regional, la crisis democrática en Myanmar, las tensiones en el Estrecho de Taiwán y la cooperación con respecto a las industrias de alta tecnología.

Biden, con un rol minimizado y a prueba de errores, solamente leyó un comunicado escrito frente a la prensa, colgó la medalla y regresó a sus aposentos.

Esto se suma a una llamada que tuvo Harris, no Biden, con el rey jordano Abdullah II para discutir el apoyo de Estados Unidos a un alto el fuego entre Israel y Hamás el pasado jueves.

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Además, el próximo mes, será Harris quien encabezará una misión diplomática de Estados Unidos a México y Guatemala para intentar detener una oleada histórica de migrantes que cruzan la frontera de Estados Unidos.

Kamala se ha puesto en los zapatos de Joe Biden para una gran cantidad de acciones políticas y eventos, abarcando prácticamente todas las llamadas y reuniones con mandatarios extranjeros, las reuniones de gabinete y los encuentros con los ejecutivos del sector empresarial.

En Estados Unidos ya se ha aceptado la posibilidad que Biden no termine su mandato y que sea Kamala Harris quien deba asumir la posición de Presidente antes de 2024. Un rol que en los papeles ya está ejerciendo mientras Biden sirve de una especie de figura ceremonial sin poder de decisión ni de gobierno.

Por derechadiario.com.ar