Después de años de promesas incumplidas por parte de los gobiernos del PT que utilizaron a los norteños con fines políticos, los trabajos sobre la Transposición del Río São Francisco finalmente se hicieron realidad y Bolsonaro pudo inauguar hoy un tramo importante de esta mega-obra fluvial que proveerá de agua a toda la región noreste durante los tiempos de sequías.

13 años estuvo parada esta obra por los gobiernos de Lula, Dilma y Temer, quienes anunciaron una decena de veces que “comenzaban” las obras, pero nunca hubo avances significativos.

Bolsonaro en 18 meses recuperó la obra, la puso en funcionamiento y logró inaugurarla. Una gran victoria para la nación brasileña y un testimonio que cuando no se roba ni se prostituye la política, todo es posible.

Han sido un año y medio de arduo trabajo pero jamás se detuvieron las obras, ni siquiera durante el estallido del coronavirus, y se logró cumplir con 7 plazos de construcción, incluida la de la inauguración de hoy.

La integración, el desarrollo y la infraestructura son un compromiso sellado por el presidente Jair Bolsonaro con la población brasileña. La Transposición del Río São Francisco beneficiará a millones de personas en la región noreste de Brasil, que son las más afectadas por las sequías.

La idea de transponer las aguas del Río São Francisco se remonta a la década de 1840, en la época del Imperio de Brasil bajo el reinado de Dom Pedro II, cuando algunos intelectuales y funcionarios del emperador ya veían como la única solución a las constantes sequías en el noreste.

En casi 200 años múltiples gobiernos trataron de conseguir el dinero y el apoyo para iniciar este ambicioso proyecto, pero no fue hasta 2007 bajo el gobierno de Lula que se comenzaron las primeras obras para el desplazamiento de una parte de las aguas del río.

El pronóstico original del gobierno petísta era inaugurar para 2010 todos los canales, embalses y estaciones de bombeo, pero mientras se enviaba dinero a este proyecto, las empresas involucradas no avanzaban con la construcción. Dos gobiernos de Lula pasaron, dos gobiernos de Dilma y Temer pasaron, y cuando Bolsonaro asumió las obras estaban todavía en sus etapas iniciales.

Mientras los gobiernos del PT realizaban impresionantes obras en países como Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, en Brasil esta transposición era olvidada y solo recordada durante los períodos electorales. Todo el dinero de las obras de Lula terminaba yendo al exterior o a empresas corruptas como Odebrecht.

El fracaso de la Transposición del Río São Francisco fue tan emblemático en el país que inclusive se hizo una telenovela sobre el río en 2016 llamada Velho Chico (en español Viejo Río), donde se muestra el espantoso estado en el que se encontraban las obras en ese entonces. Además, durante el intervalo de grabación se ahogó en el río el famoso actor principal de la serie, Domingos Montagner.

“Fue una recomendación desde el comienzo del gobierno que no dejaríamos ninguna obra detenida. Es parte de nuestro compromiso y estamos muy contentos de llevar agua a quienes la necesitan”, dijo el presidente Jair Bolsonaro en una entrevista con TV Brasil, al final del evento.

“El proyecto beneficiará a la agricultura, al riego de tierras, al suministro de agua a la casa del ciudadano del noreste que siempre la ha necesitado. Es una gran telenovela que está llegando a su fin”, agregó.

El proyecto suma 477 kilómetros de extensión en dos ejes, el “Eje Norte” con 260 km y el “Eje Este” con 217 km, y es el mayor emprendimiento hídrico del país y de la región. El gobierno de Bolsonaro espera que el proyecto esté completo totalmente para dicimebre de 2021, y a este paso, no hay dudas de que se cumplirá. El presupuesto para todo el proyecto cerró en 12 mil millones de reales.

“Cuando todas las estructuras y sistemas complementarios estén en operación, más de 12 millones de brasileños en 390 municipios de los Estados de Pernambuco, Paraíba, Ceará y Río Grande del Norte serán beneficiados con abastecimiento de agua”, informó el gobierno.

A pesar que esta mega-obra los beneficiará enormemente, los gobernadores de Ceará, Camilo Santana (PT) y Pernambuco, Paulo Câmara (PSB) no asisiteron al evento de inauguaración, a pesar de haber sido invitados por el gobierno de Bolsonaro.

No importa todo el bien que se haga, si no viene de parte de los burócratas de la izquierda, para el PT y el socialismo, no cuenta.

Fuente: Derecha Diario