La economía venezolana atravesó la peor depresión en toda la historia de América, y al mismo tiempo registró un violento episodio hiperinflacionario. Pese a la reducción de la inflación en los últimos meses, la actividad económica permanece en mínimos históricos.

El colapso económico de Venezuela no se detiene. El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) confirmó que la actividad económica mensual retrocedió un 0,08% en junio contra el mes anterior, y marca una suerte de desaceleración en el incipiente rebote que registra la actividad desde agosto de 2020.

La economía venezolana no pudo ni siquiera recuperarse del impacto provocado por la pandemia a partir de marzo de 2020. El país acumula una caída del 0,33% entre febrero de 2020 y junio de 2022, y permanece en los niveles de actividad más bajos desde la década de 1970 según la serie de estadísticas históricas del OVF.

La inflación mensual cayó abruptamente a partir de 2019, con la reforma monetaria, la licuación del gasto público, la dolarización de facto de un gran número de transacciones comerciales y la reducción del déficit fiscal. En lo que va del 2022 la inflación promedió el 7,2% por mes, pero la actividad económica sigue en niveles alarmantemente bajos.

El gasto público se volvió infinanciable por señoreaje, pues la recaudación en concepto de esta última partida superó todos los límites empíricos por los cuales es posible financiar al fisco. Con la desaparición casi absoluta de la demanda de dinero, el gasto público se licuó junto con la base imponible del impuesto inflacionario y cayó drásticamente del 48% del PBI en 2018 hasta el 10% del PBI en 2021.

La economía socialista colapsó sobre sí misma. A pesar de que el Estado venezolano mantiene nacionalizados los principales sectores del aparato productivo del país, sus presupuestos fueron completamente erosionados por la dinámica inflacionaria y el socialismo venezolano perdió la capacidad de planificación, el eje central para cualquier economía centralizada.

El PBI mensual estimado por el OVF se derrumbó hasta un 89% entre julio de 2014 y junio de 2020, y un 71% considerando la comparación contra junio de 2022. Venezuela registró una depresión económica prolongada incluso superior a la que vivió Estados Unidos en la década de 1930, e incluso mayor a la que tuvo Rusia en la década de 1990 tras la caída de la Unión Soviética.

Pero al mismo tiempo sufrió una violenta espiralización de precios por un período de tiempo que sobrepasó a otros episodios de la experiencia regional e internacional. Registró una inflación mensual superior a los 3 dígitos por 9 meses consecutivos, algo que jamás se había visto en la experiencia de ninguno de los países de América Latina. La hiperinflación venezolana fue una de las más prolongadas en la historia económica mundial, lo cual ya la hace un caso de estudio.

Fuente: La Derecha Diario 

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