Los grupos irregulares provocaron un tiroteo en Barrancas del Orinoco, ubicado en el estado venezolano de Monagas que dejó ocho muertos y unos 20 heridos. La razón, el presunto dominio control del río Orinoco para el contrabando

Los tiroteos ensordecieron las calles Barrancas del Orinoco, en el estado venezolano de Monagas. Por el río llegaron integrantes de un grupo paramilitar colombiano, mientras los habitantes recibían el nuevo año 2022. El caos reinó entre los fuegos artificiales y los disparos entre dicho grupo y una supuesta organización criminal local llamada “El Sindicato de Barrancas”.

Algunas figuras de la oposición denuncian el episodio de violencia mientras que la dictadura habría enviado efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). No se trata de un simple enfrentamiento, el grave hecho responde al control de una zona clave para el narcotráfico que los guerrilleros colombianos están dispuestos a tomar.

La ciudad quedó sitiada y hasta el 2 de enero se contabilizan extraoficialmente ocho muertos y unos 20 heridos, según El Periódico de Monagas. Un escuadrón fuertemente armado se infiltró en una fiesta de Fin de Año con la intención de asesinar a los presentes. El terror dominó por las siguientes 10 horas.

El dominio del Río Orinoco

Lo que ocurre en la localidad de Monagas ha sido advertido durante años por la población civil y por organizaciones independientes. Ni la dictadura ni organismo internacionales escucharon. Fue la ONG Fundaredes la que explicó en 2020 cómo el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ya tenía presencia en ese estado con la existencia de pistas de aterrizaje clandestinas.

Su director, Javier Tarazona, está preso arbitrariamente desde el año pasado por denunciar la presencia de este grupo y de «disidencias» las FARC en Venezuela amparados por el régimen de Nicolás Maduro.

De manera que la presencia se ha extendido por la colaboración de la dictadura, aseguró la organización. A raíz de este nuevo episodio la exdiputada opositora María Gabriela Hernández reiteró que «desde hace un buen tiempo operan controlando el Río Orinoco y su Delta grupos armados irregulares de acento colombiano».

«Es evidente que el Estado Venezolano, hoy usurpadas y corrompidas todas sus instituciones, han permitido, consentido, negociado y amparado la anarquía en la zona, a costa de la familia monaguense. El punto es el control del Orinoco y su Delta para el contrabando», apuntó en Twitter.

Complicidad de los militares

El argumento de la exdiputada coincide con los relatos publicados por Infobae que la periodista Sebastiana Barráez recogió de habitantes de la zona. Estos responsabilizan al ELN de lo ocurrido.

«Ahora la guerrilla (Ejército de Liberación Nacional) se vino desde el estado Bolívar para quitarle a El Sindicato el control del río. Aquí es muy peligroso que lo vean a uno hablando con periodistas, porque hay mucha gente trabajando para El Sindicato, por eso nadie denuncia”, contó una habitante de Barrancas del Orinoco que pidió el anonimato.

“El ELN a lo que viene es a quitarle el negocio al Sindicato, exactamente como lo hicieron con las minas de oro en el estado Bolívar. Ellos llegaron disparando, lanzando granadas y buscando a “El Patrón”, así llaman aquí al líder de “El Sindicato” y aprovecharon que a él le gusta parrandear con sus hombres”, declaró un profesor retirado.

Aseguró que el ELN actúa con la complicidad de «autoridades locales y los militares». El grupo terrorista colocó alcabalas o puntos de control en el cruce de Tucupita, revisaban a quien pretendiera ingresar al pueblo, agregó la periodista. La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) llegó casi 10 horas después; “ya cuando había varios muertos y heridos”.

La abogada y presidente de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, advirtió cuál es el futuro del país y el peligro para las naciones vecinas bajo el predominio de grupos violentos. Un escenario que han asomado otros expertos en la materia.

«Lo sucedido en Barrancas del Orinoco este #01Ene, es el retrato de la Nueva Frontera. Una que ya no esta al lado de los límites internacionales, sino en todas partes donde la FANB entregó el control de las armas, al crimen organizado».

No hay comentarios oficiales de parte del general Ernesto Pérez Mota, jefe de la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI) Monagas en el Orinoco.

Oriana Rivas – Panampost.com

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