El Tribunal Superior de Reino Unido, pese a reconocer a la junta ad hoc nombrada por Guaido, tampoco la autorizó a administrar las reservas de oro.

La disputa entre el régimen de Nicolás Maduro y el opositor Juan Guaidó por el oro venezolano que está en las bóvedas del Banco de Inglaterra parece lejos de terminar, tras el fallo del Tribunal del Reino que niega tanto al chavismo como a la oposición el acceso a la reserva de los 31 lingotes de oro, que hoy están valorados en 1600 millones de euros.

El Tribunal Superior de Reino Unido tiene dudas sobre cuál de los dos bandos debe manejar las reservas de oro. Esa es la única lectura después de la magistrada a cargo del caso, Sara Cockerill rechazar la solicitud presentada por los abogados del bufete Zaiwalla & Co en nombre de Maduro para recuperar la administración del recurso a través de la junta directiva del Banco Central de Venezuela (BCV) designada por él.

Si bien la juez Sara Cockerill considera que hay «evidencia clara» sobre la injerencia del chavismo en la inhabilitación de Guaidó dictaminada por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano (TSJ), esta partidización del ente venezolano impide a la ley británica reconocer cualquier mandato que derive de la institución.

Para cualquier cándido de la política este fallo supondría una victoria para la oposición pero no es así. Nadie puede cantarla. Sería la reacción de un ingenuo, cuando el Reino Unido, pese a reconocer a la junta ad hoc nombrada por Guaido -cuyos intereses en el juicio los defiende el despacho Arnold & Porter-, tampoco la autorizó a administrar las reservas de oro.

Otra audiencia

¿Qué pasará? Hay que esperar otra audiencia. ¿Cuándo? Aún no hay fecha. Sin embargo, lo que ha ocurrido se predijo. Vanessa Neumann, exembajadora del Gobierno interino de Juan Guaidó ante el Reino Unido, admitió a PanAm Post en la víspera del inicio de este proceso que la complejidad de la situación conduciría al Tribunal a un fallo que no favorecería a ninguna de las dos partes.

Su pronóstico es que el oro venezolano se quedará en Reino Unido “hasta que haya elecciones libres”. Sin embargo, Juan Guaidó celebra la disposición del tribunal británico como «otra victoria internacional para la democracia y la libertad» alegando que «esta decisión representa un paso más en el proceso de protección de las reservas internacionales de oro de Venezuela y su preservación para el pueblo venezolano y su futuro».

Van por la revancha

El chavismo insistirá. Todavía no se da por vencido. A tres años del conflicto por el oro, el abogado de Maduro, Sarosh Zaiwalla, asegura que “El BVC está considerando una apelación» porque asumen el resultado de la audiencia como un “desafortunado fallo que se basa en un estrecho asunto legal sobre el reconocimiento de jueces extranjeros».

Zaiwalla descalifica a la magistrada Cockerill. La culpa de estar “constreñida por normas técnicas», desarrolladas «en diferentes contextos», a la hora de reconocer las sentencias del TSJ que ilegalizaban los actos de Guaidó.

El argumento central de Miraflores en Londres es que el Estado venezolano necesita vender parte de las 31 toneladas de oro para financiar los gastos provocados por la pandemia del coronavirus. Los abogados de Guaidó la refutan. Afirman que Maduro pretende utilizar los recursos para pagar a sus aliados ideológicos la “cooperación estratégica” que lo sostiene en el poder. Quizá no le alcance para tanto considerando que en 2011, el entonces presidente Hugo Chávez repatrió cerca de 160 toneladas de oro de los bancos de Estados Unidos y de la Unión Europea al Banco Central en Caracas. La cifra equivale al 90% del oro que tenía Venezuela en el exterior. La pugna de ahora es otra. Brilla y asombra como el metal noble.

Por Gabriela Moreno – Panampost.com

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