En un clip audiovisual el dirigente pone sobre la mesa las fichas que tiene para negociar y sentar al régimen en una negociación que puede interesarle.

El opositor venezolano Juan Guaidó, quien propagó la propuesta de una ruta estratégica que desembocaba en cese de usurpación y elecciones libres, hoy quiebra su discurso. Este martes el otrora dirigente del partido Voluntad Popular propuso un acuerdo para buscar una solución a la crisis del país, mediante un proceso de negociación en el que incluye al chavismo y el posible levantamiento de sanciones de EE. UU., después de que, en repetidas ocasiones, rechazara estas opciones.

De acuerdo con un mensaje que se dio a conocer por Twitter, a través del Centro de Comunicación Nacional, este acuerdo propuesto por Guaidó, calificado como un claro guiño colaboracionista con los esbirros del chavismo, «debe surgir a través de un proceso de negociación entre las fuerzas legítimas democráticas, el régimen y las potencias internacionales».

En el clip audiovisual el dirigente pone sobre la mesa las fichas que tiene para negociar e involucrar al régimen en una operación que puede interesarle. Explica que abogará por «el compromiso de la comunidad internacional para lograr la recuperación de Venezuela y ofrecer incentivos al régimen, incluyendo el levantamiento progresivo de sanciones, condicionado al cumplimiento de los objetivos fundamentales del acuerdo.

«Venezuela necesita un acuerdo de salvación nacional», que en su opinión debe tener como pilar básico «la convocatoria de un cronograma de elecciones libres y justas», tanto presidenciales como parlamentarias, regionales y municipales, que deben contar «con observación y respaldo internacional».

El discurso que desnuda a un Juan Guaidó colaboracionista

El mensaje de Guaidó hoy dista de quien desde 2019 se empecinó con un discurso enfocado en el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres como ruta para devolver la democracia en Venezuela. De ese mantra repetido hasta la saciedad no quedó nada.

Hoy este mensaje solo deja contradicciones. Muestra a un líder endeble, colaboracionista, que también debe renunciar —tal como lo planteó el Panam Post en un reciente editorial— pues ha exacerbado aquello que prometió destruir: un status quo marcado por la ilegitimidad representado por la coexistencia de Maduro y el interinato, pues ambos tienen incentivos para permanecer en el poder.

Lo que se ve como una mano tendida a un diálogo, luego de la elección de un CNE con características particulares, la medida de arresto domiciliario dictada para los exejecutivos de Citgo y otros mensajes sugerentes como el dado por la subsecretaria de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE. UU., Julie Chung, también se avizora como una trampa donde caerá nuevamente el interinato y servirá para desgastar aún más su imagen.

El escudo para las negociaciones 

Como puntos esenciales para la negociación, Guaidó pidió que se incluya la solicitud de «entrada masiva de ayuda humanitaria», así como de vacunas contra el COVID-19. Este sería la carnada para teñir de sentido humanitario los futuros encuentros.

El régimen ha transmitido la llegada de 930.000 dosis de vacunas repartidas en varios viajes y fechas. Sin embargo, EFE reseñó que el pasado lunes, el ministro de Salud del chavismo, Carlos Alvarado, señaló que el país cuenta con 1.480.000 unidades, sin que se conozca en qué momento se recibieron las 550.000 que marcan la diferencia ni de dónde proceden.

De la misma forma, Guaidó pidió que se otorguen «garantías democráticas para todos los actores» políticos, tanto de la oposición como del chavismo y reclamó que se formen «mecanismos para la reinstitucionalización», se liberen a los presos políticos y se conforme un mecanismo de justicia transicional.