Yacsy Álvarez Mirabal quedó detenida el año pasado. Ahora la fiscalía presentó cartas y testimonios que probarían su participación en el envío de 26 rifles y equipo militar desde Colombia.

La Operación Gedeón que fracasó en mayo del año pasado sigue arrojando novedades sobre los involucrados. Esta vez le tocó nuevamente el turno a Yacsy Álvarez Mirabal. Su nombre saltó con el escándalo y con el paso del tiempo se fueron descubriendo más detalles sobre ella.

Al principio su identidad era un misterio, solo se conocía su supuesta colaboración en el envío de armas desde Barranquilla hasta Riohacha, en la Guajira colombiana, donde exmilitares venezolanos se habrían estado preparando para la fallida incursión.

Su chofer dice que transportó las armas de la operación Gedeón sin saberlo. Recibió un pago de 110 dólares para llevar las maletas aunque en el camino fue detenido por la policía. La llamó por teléfono, a lo que Yacsy Álvarez Mirabal  le dijo que ofreciera tres millones de pesos a la policía (unos 825 dólares), para resolver el problema y luego bloqueó sus llamadas, así refleja El Nuevo Herald. Posteriormente la mujer tomó sus maletas y se marchó del apartamento donde se quedaba en Barranquilla.

El testimonio del chofer Jorge Molinares está plasmado en documentos introducidos ante la corte estadounidense por fiscales federales. Se trataría de un nuevo expediente judicial de más de 1000 hojas que comprobaría las actividades ilícitas de la venezolana de 40 años.

Según los fiscales, Álvarez organizó la entrega de 26 rifles de asalto importados sin documentación, junto con equipo militar, incluyendo cascos y equipos de visión nocturna.

Cartas de advertencia

Varias cartas integran el expediente presentado por la justicia de EE. UU. El 1 de junio de 2020 la agencia de policía de aduanas de Colombia fue advertida por el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. por el rastreo de un celular registrado con el nombre de Álvarez Mirabal.

Julio Magallan, agregado adjunto de Investigaciones de Seguridad Nacional en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, alertaba sobre una red de tráfico de armas que enviaba armamento desde Estados Unidos y Europa hacia Colombia, detalla la nota de El Nuevo Herald.

Sumado a esto, otras cartas fueron enviadas el 25 de mayo y 10 de junio donde se hablaba de dos números de celular que estarían siendo usados por la acusada.

Yacsy Álvarez Mirabal fue detenida en septiembre junto a otros supuestos participantes claves de la operación. La ingeniero venezolana figuraba como directora de Lubricantes Venoco y vivía entre Estados Unidos, España, Colombia y Venezuela. Esa empresa, propiedad del Estado venezolano, adscrita a PDVSA fue nacionalizada en octubre de 2010 por Hugo Chávez.

La cláusula secreta

Lo que ha pasado después del fracaso de la operación ha generado suspicacias por todos lados. Inclusive el opositor Juan Guaidó quedó vinculado por una supuesta cláusula secreta que lo protegía.

El contrato fue firmado por el exsoldado estadounidense Jordan Goudreau, el asesor Juan José Rendón y el diputado opositor Sergio Vergara. Allí se establecía que “si por alguna razón la operación de resolución del proyecto no tiene éxito, el presidente Guaidó mantendrá la negación y será absuelto de todo conocimiento y culpa por todas las partes”.

Este documento sirvió para que Jordan Goudreau demandara a J.J. Rendón por 1,4 millones de dólares debido a «incumplimiento de contrato».

¿Chivo expiatorio?

A la par de esta situación está el caso de Álvarez Mirabal, que en su defensa respecto al tráfico de armas de la Operación Gedeón, dice que solo fue traductora entre el extraditado general Cliver Alcalá y Jordan Goudreau, cuya empresa Florida Silvercorp USA estaba a cargo de entrenar a los militares.

Los documentos presentados recientemente indican que la acusada tenía 11 tarjetas bancarias, tarjetas de identificación de Colombia, Venezuela y España y casi 10000 dólares en efectivo.

Por su parte, la defensa de la venezolana aseguró que el gobierno colombiano tenía conocimiento de la operación. Palabras similares dijo la propia Álvarez Mirabal cuando El Nuevo Herald, la entrevistó desde la cárcel. Allí afirmó que autoridades colombianas querían convertirla en un chivo expiatorio, ya que estaban avergonzados por haber permitido la puesta en marcha del fracasado plan.

Por Oriana Rivas – Panampost.com