El Departamento de Estado de EEUU había otorgado a la italiana Eni y la española Repsol el permiso para recibir los barriles venezolanos, otro guiño de la Administración demócrata a la dictadura chavista.

Mientras llega una probable normalización de relaciones de carácter oficial entre el gobierno estadounidense de Joe Biden y la dictadura venezolana de Nicolás Maduro, varios gestos de condescendencia se dejan ver. Esta vez con el mercado petroleo, que desde el año 2019 tiene sanciones impuestas contra el régimen, y ya varias flexibilizaciones ordenadas desde la Casa Blanca demócrata demuestran que no van a seguir los mismos lineamientos del expresidente republicano Donald Trump.

Entonces, como ahora se trata de un juego de conveniencias, lo importante es llegar a acuerdos que salven las economías de las naciones debido a que el tablero geopolítico se desbalanceó tras el inicio de la guerra en Ucrania. En este sentido, la novedad es que las exportaciones del petróleo venezolano aumentaron 61 % en junio, según documentos estatales reseñados por Reuters.

En ese resultado incidió la reanudación de los envíos de PDVSA al mercado europeo luego del permiso otorgado por el Departamento de Estado de EE. UU. señalando como beneficiarias a la italiana Eni (ENI.MI) y la española Repsol (REP.MC). La información sobre esa luz verde emitida por Washington —para suplir el petróleo ruso— se dio a conocer a inicios de junio pasado y ahora se ven los resultados de tal decisión: mayores exportaciones para PDVSA, controlada por el chavismo.

El viaje de la delegación de EEUU

En términos de barriles, en junio PDVSA y sus empresas conjuntas hicieron exportaciones por «un promedio de 630.500 barriles por día (bpd) de crudo y combustible». Casi dos tercios de los envíos totales fueron a Asia. También figuró Cuba con 66.400 bpd de crudo, gasolina y otros derivados.

Los «intercambios de petróleo por deuda» ocurrieron «mientras funcionarios estadounidenses visitaban Caracas para discutir la liberación de estadounidenses encarcelados», reseñó la agencia de noticias. Ese viaje lo comunicó el propio Maduro a finales de junio y aunque oficialmente no dio detalles sobre las conversaciones, mucho se habla de que la intención de Joe Biden es relajar restricciones a la dictadura chavista. Lo ha demostrado con otros guiños como el aumento de 48 % las exportaciones agroalimentarias a Venezuela.

El Departamento de Estado de Estados Unidos se negó a comentar cuando su permiso llegó hasta los medios de comunicación. El hermetismo alrededor de las conversaciones con el país latinoamericano es amplio, pero eso no ha impedido que expertos analicen los distintos gestos de Washington, ansioso por volver a contar con Venezuela y sus reservas petroleras, las más grandes del mundo.

El problema con la infraestructura venezolana

Aunque las exportaciones de PDVSA aumentaron, las instalaciones para procesar todo ese petróleo se caen a pedazos por la negligencia de la dictadura. Hace pocos días la refinería Cardón, ubicada en el Complejo Paraguaná, tuvo que suspender su producción debido a una interrupción en su reformador, por lo que las actividades de mantenimiento no planificadas podrían extenderse hasta 21 días. Es otro deplorable episodio de una larga lista producto del abandono a la infraestructura productiva del país.

A inicios de marzo pasado, el dictador Maduro aseguró que “Venezuela tiene la capacidad de elevar su producción de crudo a más de tres millones de barriles diarios si hicieran falta para la estabilidad del mundo”.

Sin embargo, otra historia es la que muestran las refinerías, antiguamente en pleno funcionamiento.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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