Javier Tarazona había ofrecido detalles de la lucha por el narcotráfico en el estado Apure, su avance en 21 entidades del país y los escondites de los cabecillas, avalados por la dictadura venezolana

Funcionarios policiales del régimen de Nicolás Maduro detuvieron a Javier Tarazona, director de la organización Fundaredes, quien se convirtió en principal vocero del conflicto en la frontera entre Venezuela y Colombia. Un hecho que involucra a la dictadura y también a grupos de las FARC.

Tarazona aseguraba que la grave situación en Apure no era más que «una escaramuza» por el control del territorio que garantiza narcotráfico a menor costo. Según sus declaraciones, Venezuela se encuentra frente a una «expansión generalizada de estos grupos» en el territorio. El conflicto que arreció el 21 de marzo y cesó a inicios de junio dejó más de 7000 desplazados, 16 militares asesinados, ocho secuestrados, tres desaparecidos.

«La guerrilla llegó a Venezuela para quedarse. Hoy es una guerrilla binacional», declaró en exclusiva a PanAm Post el director de la ONG, a mediados de mayo.

En la madrugada del 2 de julio —al llegar de una reunión— Tarazona informó que intentó regresar al hotel donde se hospedaba en Coro, estado Falcón, cuando fue recibido en la puerta por hombres armados, relató en Twitter. Su detención ocurrió posteriormente al acudir a la Fiscalía para presentar la denuncia.

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Denuncias continuas

«Nuestra absoluta solidaridad con Javier Tarazona y el equipo de Fundaredes. Los ataques contra los defensores de Derechos Humanos y contra las ONG deben cesar», escribió el abogado y director del Foro Penal Venezolano, Gonzalo Himiob.

La región de La Victoria, en el estado Apure, se convirtió en el epicentro de las luchas por las pistas aéreas ubicadas en el municipio colombiano Arauquita. La poca vigilancia la convierte prácticamente en la autopista del narcotráfico, explicaba el director de la ONG. Esto ha llevado al enfrentamiento de la Segunda Marquetalia, apoyada por Maduro, contra el grupo de ‘Gentil Duarte’.

Fundaredes también publicó el informe anual del año 2020 donde detalló que la guerrilla ha avanzado en 21 entidades del país, incluida Caracas. Posteriormente Tarazona, junto a su grupo de trabajo, mostraron evidencias de «casas seguras», donde presuntamente se resguardan los cabecillas de las FARC y del ELN con el visto bueno de Maduro.

Los principales dirigentes guerrilleros que usarían estos sitios son Nicolás Rodríguez Bautista alias Gabino; Eliecer Herlinto Chamorro alias Antonio García; y Gustavo Aníbal Giraldo Quinchia alias Pablito, del ELN. Mientras que por las FARC se movilizan Iván Márquez, Alias Villa, Chalo, y Richard.

Junto a Tarazona también quedaron detenidos los activistas Rafael Tarazona y Omar García, así como Jhonny Romero, director del Comité Nacional de Familias Víctimas de las Desapariciones y Trata en las Costas de Venezuela.

Desapariciones forzadas

Todos fueron trasladados a la sede del Sebín en Punto Fijo, según la organización venezolana Centro para los Defensores y la Justicia. Sin embargo, se desconocen otros detalles, como el motivo de la detención o en qué condiciones físicas se encuentran.

Este hecho ocurre justamente cuando la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) actualizó su informe sobre la situación de los DD.HH. en el país.

En el balance persistieron patrones previamente identificados de desapariciones forzadas y detenciones sin posibilidad de comunicarse. Además, el organismo continúo recibiendo «denuncias creíbles de tortura o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.

De esta manera, el régimen parece seguir engrosando su listado de arbitrariedades y abusos contra quienes piensan y actúan distinto a lo que ordenan desde las altas esferas chavistas.

Oriana Rivas – Panampost.com