Militares rusos aterrizaron en Barquisimeto para liderar junto con China e Irán los ejercicios militares que exponen las funciones y habilidades de un “francotirador de frontera” a menos de 2.000 kilómetros de territorio estadounidense.

La cooperación militar entre el régimen de Nicolás Maduro y las fuerzas de Rusia, China e Irán escala con el arribo a Venezuela de los uniformados que participarán en los «Army Games», juegos militares que apuntan a la conformación de otro «frente multipolar» contra Estados Unidos.

En los «Army Games» —fundados en 2015 por el Ministerio de Defensa de Rusia— participarán un total de 36 naciones, entre las que se encuentran también Bielorrusia, Uzbekistán y Myanmar. El evento de carácter bélico que se celebrará entre el 13 y 27 de agosto tendrá por primera vez como sede un país de Latinoamérica.

Las imágenes del aterrizaje en Barquisimeto, estado Lara, de los efectivos castrenses enviados por el Kremlin para participar en los “Sniper Frontier, ejercicios militares que exponen las funciones y habilidades de un “francotirador de frontera”, ya circulan en las redes sociales.

La Zona Operativa de Defensa Integral del estado Aragua (Zodi Aragua) informó en su cuenta de Twitter que el comandante Edward Betancourt Gudiño, a cargo de esta unidad, dio la bienvenida a las diferentes delegaciones que ya se encuentran en el país para participar en los juegos Internacionales Militares Army Games Venezuela 2022.

Una alianza anticipada

Este movimiento estratégico forma parte de un plan para reposicionar activos desplegados en América Latina y el Caribe. El Centro para una Sociedad Libre y Segura (SFS, por sus siglas en inglés) advirtió hace un mes sobre estas intenciones en un informe donde calificó la maniobra como un “desafío” a Washington.

Hasta ahora, estos ejercicios multinacionales de carácter militar en el continente sólo los había realizado Estados Unidos, lo cual convierte al despliegue de las fuerza rusas, chinas e iraníes en un acto inédito en la región.

La visión de Vladímir Putin propició la alianza militar. El mandatario ruso expuso en el Foro virtual de Davos de 2021 que la era del orden mundial unipolar había terminado. China lo respalda. Ambas naciones rechazan el nuevo Concepto Estratégico de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) porque en el documento que se renueva periódicamente para establecer los valores y los objetivos a corto y largo plazo, China figura como una de las principales amenazas del organismo, mientras que Rusia pasó de ser considerada como un “socio potencial” a ser el mayor problema para la seguridad del EuroAtlántico tras invadir a Ucrania y aumentar la tensión con Occidente.

Sin perder tiempo 

Putin mostró su hostilidad en junio durante su primer viaje presencial a Asjabad, capital de Turkmenistán, desde que detonó la guerra contra Ucrania a finales de febrero. El mandatario ruso usó la Cumbre de países ribereños del Mar Caspio, a la que asistieron los jefes de gobierno de Kazajstán y Turkmenistán (Asia Central), Irán (Medio Oriente) y Azerbaiyán (Cáucaso) para exponer sus intenciones que comienzan a materializarse a solo dos meses de revelarlas.

Para el analista militar, Erich Saumeth, entrevistado por la revista Cambio, “el mundo vive una fuerte tensión debido a la guerra en Ucrania, que ha originado el contrapeso de las naciones de la OTAN, ante lo cual Rusia ha replanteado su estrategia buscando generar tensión en el llamado patio trasero de los Estados Unidos”.

Incluso destaca que “no es fortuito que el espacio escogido sea Venezuela, por su posición en el hemisferio. Además, no hay que olvidar la decisión tomada por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de autorizar el ingreso y presencia de tropas rusas en su territorio, lo que da confianza a Putin al tener dos aliados en América Latina”.

Por Gabriela Moreno – Panampost.com

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