El balance de cuentas de 2021 de PDVSA arroja un incremento de 1,2% en las cuentas pendientes, por la demora en el pago de bonos y préstamos.

La deuda financiera consolidada de Petróleos de Venezuela (PDVSA) aumenta sin frenos como consecuencia del incumplimiento de sus obligaciones con bonistas y acreedores, luego de las sanciones económicas establecidas por Estados Unidos. La mayor muestra es que el saldo de su pasivo se ubica en 34894 millones de dólares.

La cifra —que corresponde al cierre del balance de 2021 de la estatal— representa un incremento de 1,2 % al compararla con los 34494 millones de dólares que mantenía en 2020. Son 400 millones de dólares más en un año que engrosan el lado de las cuentas pendientes.

Según Reuters, tres cuartos de la deuda consolidada existente corresponden a préstamos contraídos que aún las juntas nombradas por el interinato del opositor Juan Guaidó no logran solventar, pese a la contratación del despacho JP Morgan Chase & Co para explorar negociaciones de pago con acreedores.

Todo por el cobro

Mientras la deuda crece, los fondos en las cuentas de PSVSA en el Novo Banco, de Portugal, están en la mira de estos acreedores que pujan por sus pagos.

El banco puertorriqueño BSJI obtuvo en julio del año pasado una orden de un tribunal de Lisboa para incautar los fondos retenidos en Novo Banco. Esto se obtuvo como compensación por el incumplimiento de PDVSA de un acuerdo crediticio con el banco en 2018, según documentos judiciales a los que accedió Reuters.

BSJI ganó una sentencia de 83,9 millones de dólares contra PDVSA en una demanda en Reino Unido, donde había acordado con la petrolera venezolana resolver sus disputas.

El fabricante estadounidense de vidrio OI Glass Inc y la petrolera con sede en Houston ConocoPhillips también han solicitado órdenes similares para cobrar los laudos arbitrales que ganaron, tras demostrar el impacto de la nacionalización de sus activos ordenada por el chavismo.

Sus demandas para pagos de la cuenta de Novo Banco totalizan casi 600 millones de dólares, considerando que OI Glass, gestiona el cobro de 500 millones de dólares por la expropiación de dos plantas en Venezuela en 2010, mientras que ConocoPhillips tiene una indemnización de 8,5 millones de dólares pendiente relacionada con la expropiación de sus activos en 2007.

Estrategias con pérdidas

Frente al avance de los acreedores, PDVSA renunció a su participación de 49 % en una refinería dominicana, como parte de un canje por algunos de sus bonos impagos hace seis meses.

Como parte del acuerdo, la subsidiaria de Pdvsa, PDV Caribe, primero canjeó sus acciones en la refinería Refidomsa, de 34000 barriles por día (bpd), por bonos mantenidos por Patsa Ltd, una unidad de la empresa dominicana de cacao Grupo Rizek.

En esta maniobra, Patsa vendió inmediatamente las acciones al gobierno dominicano, que ya poseía 51 % restante de la refinería. El detalle es que la operación fue por 74 millones de euros (unos 88,1 millones de dólares) lo que generó más pérdidas a PDVSA, considerando que pagó 135 millones de dólares por la participación minoritaria en Refidomsa en 2010.

La negociación evidencia que “PDVSA debe recuperar acceso a los mercados financieros y restructurar su deuda pero esto no será viable en ausencia de un acuerdo o transición política” asegura el director de Oil for Venezuela, Francisco Rodríguez en Twitter.

Los interesados en la crisis

Pocas empresas han tenido un rol tan importante en la crisis financiera de PDVSA como Rosneft, la empresa rusa acusada por Washington de ser el principal intermediario para la comercialización de petróleo venezolano en apoyo a la represión del régimen de Nicolás Maduro.

Entre 2014 y 2017, subsidiarias de Rosneft (incluyendo TNK Trading y Rosneft Trading) otorgaron préstamos a PDVSA por 6500 millones de dólares bajo la figura de compras prepagadas. Esta táctica se usó para luego hacer un cambio y que los pagos se dieran posteriormente con cargamentos de crudo. Durante los últimos dos años, representantes de Rosneft de forma regular informaban cada trimestre el saldo de la deuda. A finales de septiembre de 2019 PDVSA aún debía pagar 800 millones de dólares a Rosneft, revela Prodavinci.

Varios análisis destacan que Rosneft Trading ha fortalecido su relación comercial con PDVSA, para asegurar el repago de la deuda pendiente comercializando 55 millones de barriles de petróleo venezolano. Con un precio promedio de 40 dólares por barril, Rosneft manejó aproximadamente 2200 millones de dólares en ingresos petroleros de Venezuela, casi el triple de lo adeudado en la actualidad.

Sin intentos

Rosneft, sin embargo, no ha intentado recuperar su dinero rápidamente. Al contrario, los repagos de deuda se redujeron significativamente de 1200 millones de dólares en la primera mitad del 2019 a una cifra entre 500 y 600 millones de dólares en la segunda mitad de ese año.

Los intereses geopolíticos rusos en Venezuela lo explican: la participación en el país sirve como respuesta a la influencia norteamericana en la periferia rusa, específicamente en países como Ucrania y Georgia.

En este entorno, mantener la deuda de PDVSA con Rosneft Trading permite a Rusia extender su influencia sobre Venezuela y Estados Unidos, porque dos de los préstamos otorgados a PDVSA le dan a Rosneft garantías sobre el 49 % de CITGO y derechos preferenciales sobre participaciones de varias empresas mixtas en Venezuela.

“Más allá de su valor financiero, estas garantías se pueden convertir en factores adicionales complicando las políticas de los EEUU y Venezuela”, aseguró Prodavinci.

Una legitimación simbólica

La deuda de PDVSA también legitimaría la relación comercial de Rosneft con PDVSA. El gobierno estadounidense ha permitido operaciones comerciales con PDVSA sólo si los ingresos son usados para compensar pasivos existentes. Siempre que exista una deuda entre PDVSA y Rosneft Trading, Rusia puede argumentar que manejar las exportaciones venezolanas es legal. Al controlar la principal fuente de ingresos del país, Rosneft (y por extensión, Rusia) controlaría el flujo de recursos de Maduro y sus acciones.

Finalmente, se ha reportado que Rosneft Trading recibe una lucrativa compensación por asumir los riesgos de comercializar petróleo venezolano. Aunque es difícil conocer los términos comerciales, analistas han apuntado hacia los significativos descuentos (entre 20 y 30 dólares por barril) que Rosneft Trading recibe al exportar petróleo de PDVSA.

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