Redacción BLes – El presidente Trump dijo en la Cumbre Nacional del Consejo Israelí-Americano (IAC) el pasado fin de semana que algunos judíos estadounidenses “no aman lo suficiente a Israel”, y muchos de los judíos a los que se refería lo acusaron inmediatamente de “antisemitismo”, principalmente a través de la red social Twitter.

“Tenemos que lograr que la gente de nuestro país, de este país, ame más a Israel, tengo que decirte eso. Tenemos que hacerlo. Tenemos que lograr que amen a Israel más. Porque tienes gente que son judíos que son grandes personas, no aman lo suficiente a Israel”, fueron las palabras del presidente.

Sin embargo, las palabras del presidente Trump que despertaron la ira de muchos judíos detractores son en realidad una “incómoda verdad”, de acuerdo al rabino Yaakov Menken en una columna escrita para el Daily Wire.

Según una encuesta del Comité Judío Americano realizada a principios de este año, casi el 60% de los judíos estadounidenses consideran que ser judío es más un asunto de etnicidad y cultura que de religión.

Aunque la gran mayoría está de acuerdo en que los judíos en Estados Unidos son menos seguros que hace un año, que los campus universitarios se han vuelto cada vez más hostiles hacia Israel, e incluso que “un estado próspero de Israel es vital para el futuro a largo plazo del pueblo judío” – sin embargo, menos del 40% está totalmente de acuerdo en que “preocuparse por Israel es una parte muy importante de mi ser judío”.

Del mismo modo afirma que existe una tendencia a hablar sobre la “deslealtad” judía, en donde siempre y exclusivamente se ha referido a que los judíos anteponen los intereses judíos a los de sus países anfitriones y a los de sus otros ciudadanos.

Por ejemplo cuando la representante Ilhan Omar (D-MN) insinúa que los judíos están comprando a sus colegas del Congreso para apoyar a Israel.

Sin embargo el presidente Trump no hacía alusión a este tipo de deslealtad que hace la mayoría de los verdaderos antisemitas. Él se refería al sentimiento hacia Israel, de reconocer sus raíces hacia su país de origen.

Ningún antisemita ha expresado jamás una algo así, que los judíos son desleales a los propios intereses judíos.

El presidente Trump trasladó la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, envió a Nikki Haley a enfrentar el antisemitismo en las Naciones Unidas y reconoció los derechos judíos en Jerusalén, en los Altos del Golán y en la propia Judea y aun así ahora lo llaman antisemita.

También lo criticaron por decir que no todos los judíos son sus amigos y que hay algunos que no son buenas personas.

“Muchos de ustedes están en el negocio inmobiliario porque los conozco muy bien (…) No son buenas personas en absoluto. Pero tienes que votar por mí; no tienes elección. No vas a votar por Pocahontas [Elizabeth Warren] te lo puedo decir. (Risas y aplausos.) No vas a votar por el impuesto sobre el patrimonio (…) Incluso si no te gusto. Algunos de ustedes no me gustan en absoluto”. 

Diversas figuras judías o sionistas no solo del ámbito de la construcción sino del mundo del entretenimiento y de los medios de comunicación, no han encontrado reparos a la hora de criticar al presidente Trump y la mayoría de ellos son afines al partido demócrata.

Alianza EE. UU. – Israel

“Después de ocho largos años [refiriéndose a la gestión de su predecesor Obama] en los que nuestra alianza fue socavada y descuidada, me complace informar que la relación entre Estados Unidos e Israel es más fuerte ahora que nunca” dijo el presidente.

Asimismo agregó que Estados Unidos e Israel están entrelazados por la historia, la herencia y los corazones. “Compartimos un amor por la libertad, la democracia, la libertad religiosa, el estado de derecho y la soberanía nacional”.

El presidente remarcó que a lo largo de la historia, el antisemitismo ha producido un dolor incalculable y ha traído destrucción. 

También hizo referencia a que recientemente, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha tratado de discriminar los productos fabricados en los asentamientos israelíes, avanzando en la agenda del movimiento anti-israelí de boicot, desinversión y sanciones, o comúnmente conocido como BDS.

A principios de julio, la representante Ilhan Omar propuso una resolución que apoya el derecho a boicotear a Israel, después de comparar el estado judío con los boicots que en su momento le hizo EE. UU. a la Alemania nazi y a la Unión Soviética.

De acuerdo a Fox News la medida de Omar es copatrocinada por la representante estadounidense Rashida Tlaib, demócrata por Michigan, la primera legisladora palestino-estadounidense en el Congreso que apoya abiertamente una solución de un solo estado en el conflicto israelí-palestino.

El presidente Trump ha afirmado que Omar “odia a los judíos” y tiene una historia de “lanzar viciosos comentarios antisemitas”.

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