Redacción BLes– La desregularización que implementó la administración Trump fortaleció el sector energético, permitiendo el aumento de la productividad y la reducción de los precios de la energía en beneficio de los consumidores estadounidenses.

Asimismo, Estados Unidos pasó a convertirse en exportador neto de petróleo crudo y refinado, logrando un amplio dominio del sector por primera vez desde 1949, de acuerdo con el reporte de la Casa Blanca del 29 de julio. 

De acuerdo con las estadísticas del 2019, EE. UU. superó en producción de petróleo a Arabia Saudita en un 20% aproximadamente, ocupando el primer lugar en el mundo.

Estos desarrollos significaron beneficios para los consumidores en forma de ahorros del 63% en el precio interno del gas natural, y del 45% en el precio de venta al por mayor de la energía eléctrica.

Así, “El Consejo de Asesores Económicos (CEA) estima que la revolución del esquisto [una forma innovadora de producción de petróleo], ahorra a los consumidores estadounidenses 203.000 millones de dólares anuales, lo que equivale a un promedio de 2.500 dólares para una familia de cuatro personas”, reseña el mismo informe.

Visto desde otro ángulo, el dinero ahorrado “representa el 6,8% de los ingresos de la quinta parte más pobre de los hogares, en comparación con el 1,3% de la quinta parte más rica de los hogares”, agrega el informe.  

Las estrategias de la administración Trump se expresan “recortando las regulaciones, simplificando la concesión de permisos y fomentando la inversión privada en infraestructura energética”, reseñó Fox News. 

En cuanto a la producción de gas natural, ya desde 2017 el país había logrado niveles de exportación que no se registraban desde 1957. 

Adicionalmente, la cuenca ubicada entre los estados de Texas y Nuevo México que producen petróleo de esquisto bituminoso y gas natural desde 1920, escaló hasta el cuarto puesto mundial en la producción de petróleo crudo del mundo.

Contribuyen al dinamismo del sector energético también las exportaciones de carbón y gas natural licuado (GNL), impulsadas por la gestión del presidente estadounidense Donald Trump. 

En este contexto, el CEA destacó el gran impacto causado por la innovación; mediante la generación de esquisto bituminoso multiplicó por ocho la productividad en los procesos del gas natural y por 19 en la del petróleo, en el periodo entre el 2007 y el 2019.

De este modo, las exportaciones de GNL se han quintuplicado bajo la Administración Trump, llegando a 38 países. Las exportaciones de carbón superaron las previsiones de la Administración de Información Energética (EIA) para 2017 en más de un 54 por ciento desde que el Presidente Trump asumió el cargo.

No menos importante en cuanto a beneficio ambiental es la significativa disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Entre el 2005 y el 2017, la innovación en la extracción del esquisto redujo las emisiones en 527 millones de toneladas métricas al año.

Además, “las concentraciones de contaminantes críticos han disminuido desde 2017, con el plomo reducido en un 28 por ciento, el dióxido de azufre en un 10 por ciento y las partículas en suspensión en un 12 por ciento”, sostiene el informe de la Casa Blanca, agregando: “El sector eléctrico ha reducido las emisiones de dióxido de carbono por unidad en un 15 por ciento en relación con el año anterior”

Durante la gestión Trump, su promesa de campaña de mejoramiento energético se convirtió en una agenda de dominio energético llegando al nivel más alto de la historia, convirtiendo al país en el mayor productor de petróleo, de acuerdo con el medio Oil Price.

Jose Hermosa – BLes.com