Redacción BLes – El jueves 18 de junio el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó que podría cortar los lazos con China sólo un día después de que algunos de sus principales diplomáticos sostuvieran conversaciones con Beijing.

Robert Lighthizer, representante comercial de EE. UU., llegó a describir las relaciones entre el país norteamericano y China como “tensas”, luego de haber sostenido conversaciones de alto nivel por varios meses con el régimen chino; aún cuando Beijing se mostró favorable por continuar con el acuerdo comercial de primera fase firmado con EE. UU. el pasado mes de enero, informó Reuters.

En ese sentido, si bien el presidente Trump ha tratado el déficit comercial con China como una prioridad, las tensiones entre ambos países han escalado mientras se acercan las elecciones presidenciales estadounidenses programadas para el mes de noviembre.

El pasado 5 de junio el presidente Trump anunció que el acuerdo comercial con el PCCh estaba intacto puesto que China estaba comprando muchos productos estadounidenses, aunque aclaró que ello no garantizaría resultados positivos.

“Estados Unidos ciertamente mantiene una opción política, bajo diversas condiciones, de un desacoplamiento completo de China”, expresó el presidente Trump a través de una publicación en Twitter en relación con declaraciones dadas por el embajador Lighthizer.

Lighthizer por su parte dijo ante el comité de la Cámara de Representantes que no veía esa opción como viable.

“¿Creo que puede sentarse y disociar la economía de los Estados Unidos de la economía china?”, dijo. “No, creo que esa fue una opción política hace años. No creo que sea una… opción política razonable en este momento”, dijo el funcionario estadounidense.

Como indica Reuters, la relación entre ambos países ha alcanzado su punto más crítico en años luego de que la pandemia cuyo epicentro se originó en la ciudad de Wuhan terminó impactando a los Estados Unidos, llevando a que la administración Trump acusara a China por un mal manejo de la pandemia.

Otra de las razones que hay de por medio para que se mantengan vigentes las tensiones es el hecho del que el régimen chino busca imponer una nueva ley de seguridad en Hong Kong que apunta a prohibir cualquier movimiento antigubernamental, socavando la democracia y la autonomía de la región, adquirida desde que dejó de ser una colonia británica en 1997.

En ese orden de ideas, hasta ahora Estados Unidos ha anunciado que daría inicio a un proceso para eliminar el tratamiento especial hacia Hong Kong.

Mientras tanto Lighthizer dijo que esperaba ver más cadenas de suministro mudándose de nuevo a los Estados Unidos como resultado de los últimos cambios fiscales y regulatorios, aunque aseguró que el acuerdo comercial entre China y Estados Unidos traería cambios positivos y significativos en el aumento de la compras chinas de bienes y en los servicios estadounidenses.

Por su parte, el pasado miércoles el secretario de estado Mike Pompeo viajó a Hawai para reunirse con el principal diplomático de China Yang Jiechi, aunque todo indica que el encuentro no se orientó mucho a mejorar las relaciones.

Según Reuters, pese a que China describió las conversaciones en Hawai como ‘constructivas’, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo una vez más que Washington debía de respetar las posiciones que tiene Beijing en asuntos clave y así mismo debería dejar de interferir en asuntos como Hong Kong, Taiwán o Xinjiang.

Paralelamente el mismo día el presidente Trump firmó una legislación de derechos humanos la cual exige sanciones contra los responsables de la persecución hacia la minoría étnica musulmana uigur en la región de Xinjiang, según informó News Week.

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