Redacción BLes– El pasado martes 21 de julio, el presidente Donald Trump emitió una orden dirigida a la Oficina del Censo de los Estados Unidos, para que no se cuente a los inmigrantes ilegales una vez que se entreguen los escaños en la Cámara de Representantes en función de la población de cada estado.

De acuerdo con National Review, la directriz implica que el secretario de Comercio Wilbur Ross entregue información que permita al presidente, en la medida de lo posible, excluir a los inmigrantes sin estatus legal del conteo de población utilizado para dividir los escaños de la Cámara.

“Instruí a los departamentos y agencias ejecutivas a compartir información con el Departamento de Comercio, en la medida de lo posible y de acuerdo con la ley, para permitir obtener datos precisos sobre el número de ciudadanos, no ciudadanos y extranjeros ilegales en el país”, explica el memorando del presidente Trump.

Para el año pasado la Corte Suprema presentó un fallo ante la administración del presidente Trump y su agenda de inmigración, que desde entonces ya buscaba indagar acerca de los ciudadanos censados y así determinar su estatus de inmigración. Como señala National Review, el presidente ha encontrado una feroz oposición de los demócratas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, anunció el mismo martes que se disputarían enérgicamente las medidas tomadas por el presidente para implementar modificaciones en el censo.

En un comunicado de la Casa Blanca se especificó que, “dar representación del Congreso e influencia política a los extranjeros ilegales, personas que han ignorado abiertamente nuestras leyes, sería una perversión de nuestros principios democráticos”.

“Permitir que los extranjeros ilegales se cuenten con el propósito de distribuirlos también podría crear incentivos perversos, como el de recompensar eventualmente a los estados que fomentan las violaciones de la ley federal de inmigración, con lo que socavarían nuestro sistema de gobierno”, indicó el comunicado.

Como señala Town Hall, los demócratas se oponen férreamente a un cambio en las políticas del censo dada la amplia desventaja que les significa el perder votantes en los estados que tienen más representantes en el Congreso y más votos en el Colegio electoral.

De acuerdo con el exdirector interino de Inmigración y Control, Thomas Han, “por supuesto, los demócratas no quieren que [esa] pregunta se agregue al censo porque entre más extranjeros ilegales haya en este país y más se cuenten, más votos electorales y más poder obtienen – más escaños en la Cámara”.

En el 2010, el voto aportado por el número de inmigrantes ilegales que habitaban en California, un estado clave para los demócratas, fue suficiente para aumentar su número de escaños y votos en el Congreso y en el Colegio Electoral en al menos cinco veces más de lo normal.

Respecto a la nueva orden emitida por el presidente Trump, tanto las personas que se encuentran temporalmente en los Estados Unidos como aquellas que están en el país por negocios o turismo no están incluidos en el recuento.

Según lo informado por La Voz de América, el censo es llevado a cabo cada 10 años y en cuanto al proceso de conteo de este año, se ha extendido debido a la pandemia de coronavirus.

“Los residentes de EE. UU. Completan la encuesta del censo en línea o mediante un cuestionario en papel. Los que no responden son visitados por los trabajadores del censo que tocan las puertas y buscan llegar al 99% de los 140 millones de hogares en los Estados Unidos”, indica el medio antes citado.

César Munera – BLes.com