Redacción BLes – Pese a que la administración Trump ha venido endureciendo su discurso contra el régimen chino por su mala gestión de la pandemia, el viernes 5 de junio el presidente estadounidense insinuó que el acuerdo comercial con China estaba intacto, dando a conocer además un informe optimista sobre las relaciones bilaterales en materia de comercio.

Durante una reunión que tuvo lugar en la Casa Blanca, el presidente Trump dio a conocer que China estaba comprando muchos bienes estadounidenses, aunque aclaró que no había garantizado un resultado positivo. Además reiteró las críticas contra Beijing en medio de la pandemia del coronavirus.

“Diré que [China] nos está comprando mucho, y de esa manera respeto y llevarme bien con China sería algo bueno. No sé si eso va a suceder. Yo lo haré saber”, declaró, acorde a lo informado por Fox Business.

Al mismo tiempo Trump señaló que actualmente se encontraba trabajando junto a distintos líderes del mundo para encarar una futura recuperación por los estragos causados por el virus del PCCh (Partido Comunista Chino). “Estamos trabajando con el mundo y también trabajaremos con China. Trabajaremos con todos”, dijo el presidente estadounidense.

El acuerdo comercial fase 1 firmado en enero entre China y EE. UU., terminó con las medidas arancelarias sobre alrededor de US $ 155 mil millones en importaciones chinas y redujo a la mitad los aranceles a 7.5% sobre otros US $ 120 mil millones en bienes.

Al respecto, Mary Lovely del Instituto Peterson de Economía Internacional con sede en Washington dijo que de llegarse a dar por terminado el acuerdo resultaría poco conveniente para cualquiera de las dos partes.

“Ambas partes sufrirían más profundamente que en la ronda anterior, ya sea porque las tasas más altas significan una mayor dislocación económica y distorsión, o [porque] las tarifas se extenderían a los flujos altamente valiosos de computadoras y teléfonos celulares que forman la columna vertebral de las cadenas de suministro de tecnología”, agregó Lovely.

Según un informe de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), el mes pasado China abrió sus mercados de arándanos, los aguacates Hass de California, la cebada y otros granos para pienso, del mismo modo dio la aprobación a las importaciones de carne de más instalaciones de procesamiento estadounidense.

Otra de las medidas tomadas por la administración Trump para cumplir con los términos del acuerdo es la relajación en las restricciones a la importación de papas y productos alimenticios para mascotas, así como una ampliación en la lista de instalaciones desde las cuales EE. UU. pueden exportar proteínas animales, alimentos para mascotas, lácteos y fórmulas infantiles a China.

“Los comentarios del presidente Trump son el último ejemplo de los problemas comerciales de los Estados Unidos y China, y mantienen el acuerdo comercial de la fase uno avanzando, a pesar de las continuas fricciones en otras partes de su relación geopolítica”, dijo Terry Haines, un analista de políticas independiente y ex miembro del personal del Congreso.

Los avances en materia comercial con China se presentan en medio de una victoria para la administración Trump luego de que el viernes los datos de desempleo revelaran cifras optimistas debido a la adición de 25 millones de empleos para mayo luego de afrontar un aumento en el desempleo por el impacto de la epidemia de coronavirus.

Como señala IBTimes, las cifras positivas sobre el desempleo que fueron anunciadas por Trump podrían haber sido el resultado de diversas medidas de alivio económico tomadas, entre las que se incluyen el pago en efectivo de 1200 dólares a individuos, así como otros paquetes aprobados para estimular la economía. 

No obstante el presidente Trump no aflojó en su trato duro hacia el papel que ha desempeñado China en medio de la pandemia, refiriéndose al COVID-19 como “la plaga china”, afirmando que dicha amenaza se había extendido al mundo luego de haberse filtrado de un laboratorio de Wuhan, según el medio antes mencionado.

El presidente estadounidense declaró: “[el virus] No fue a Beijing, no fue a otras partes de China (…) ¿Cómo llegó a Europa, al mundo, a los Estados Unidos? Alguien tiene que hacer estas preguntas”.

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