Redacción BLes– Los trabajadores del Hospital Metodista de Houston que protestaron ya han notificado al tribunal que apelarán después de que su demanda por el mandato de vacunación fuera desestimada por la jueza de distrito Lynn Hughes el 14 de junio, según la notificación de apelación.

Jennifer Bridges, la enfermera que lidera la protesta, prometió presentar una apelación en su nombre y en el de otros 116 demandantes el mismo día 14 de junio.

Anteriormente, 178 empleados del Hospital Metodista de Houston (Texas), donde Bridges es enfermera, fueron suspendidos durante dos semanas sin sueldo por negarse a tomar la vacuna experimental contra el virus PCCh (Partido Comunista chino) o también conocido como covid-19.

Jared Woodfill, abogado de los trabajadores, dijo que ésta era solo una de las batallas de una campaña más amplia para salvaguardar los derechos de los trabajadores a no ser obligados a participar en un estudio de vacunas como condición para seguir trabajando. “El empleo no debe estar condicionado a que se acepte servir como conejillo de indias humano”, añadió.

Muchos fans respondieron a la campaña de GoFundMe de Bridges para cubrir los costes legales, que recaudó más de 200.000 dólares. Sus partidarios la aclaman como una “pionera muy necesaria” que tiene agallas y no tiene miedo. Uno añadió el emoji del corazón y escribió: “LIBERTAD”. Otra persona escribió: “Mi cuerpo, mi elección”.

Al igual que otros cientos de miles de médicos, Bridges se contagió del virus del Partido Comunista Chino (PCC) el año pasado. Sus síntomas eran modestos, lo que contribuyó a su determinación de que no valía la pena correr el riesgo de la inyección.

Sin embargo, Bridges no se considera una antivacunas. Todos los años hace cola para recibir la vacuna contra la gripe, que el Hospital Metodista de Houston empezó a imponer en 2009. Su principal preocupación es esta vacuna en particular. Según ella, el hospital está ocultando reacciones graves de la vacunación, incluyendo parálisis y muerte, que fueron desestimadas por el establecimiento médico y refutadas intensamente por el hospital.

“¿Por qué correr el riesgo de sufrir esas graves reacciones adversas que no se pueden solucionar? Porque una vez que está en tu cuerpo, no puedes volver a sacar esa vacuna”, dijo.

El hecho de que las tres vacunas suministradas en Estados Unidos hayan sido aprobadas para uso urgente ha sido motivo de preocupación para las empresas. Ninguna ha obtenido la aprobación completa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU., aunque Pfizer y Moderna están tratando de conseguirla.

Los argumentos de que la vacunación es experimental y peligrosa fueron desestimados por el juez Hughes. Los trabajadores que se nieguen a vacunarse “simplemente tendrán que trabajar en otro sitio”, advirtió el juez, a menos que obtengan excepciones legítimas por motivos de salud o religiosos.

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Muchos expertos jurídicos y dos organizaciones federales -la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos y la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo- declararon que las empresas podían obligar a los empleados a vacunarse. La decisión de Hughes les da la razón.

El presidente y director general del Hospital Metodista de Houston, Marc Boom, decidió obligar a todos sus empleados a vacunarse y despedir a los que no lo hicieran, según declaró a Fox News.

Además de las cuestiones morales asociadas al riesgo de obligar a los empleados a vacunarse con un brebaje experimental, hay una cuestión legal no menos controvertida.

Amy Laurence – BLes.com