La disputa dejó 16 muertos, tres desaparecidos y más de 7000 desplazados. Mientras, el régimen auspicia refugios en todo el país para los líderes terroristas

Los ocho militares que las FARC secuestró en el estado Apure, ubicado en Venezuela, finalmente quedaron en libertad. La dictadura venezolana se jactó de haberlos «rescatado» y de estar ofreciéndoles atención médica. Sin embargo, el conflicto que arreció el 21 de marzo por el control de una parte del país, está lejos de terminar.

Detrás de los 16 militares asesinados, ocho secuestrados, tres desaparecidos y 7000 desplazados a Colombia habría toda una red de complicidades encabezada por el régimen de Nicolás Maduro, quien ha dispuesto inclusive de refugios para los cabecillas del grupo terrorista y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), según FundaRedes, organización que ha monitoreado lo que está ocurriendo.

Lo cierto es que Maduro parece estar perdiendo autoridad. El ejército venezolano abandonó la zona del conflicto en Apure al mismo tiempo que se anunció la liberación de los militares. En la vía desde La Victoria hasta La Soledad, no quedó ninguna de las nueve alcabalas que había. La mitad del personal militar, que fue llevado durante estos dos meses, salió del lugar, reportó Infobae.

Pero no queda allí, ahora que la FANB ya no está, guerrilleros del grupo de alias Gentil Duarte esperan enfrentarse en su lugar contra la facción enemiga, la Segunda Marquetalia. El nuevo escenario no se originó solo, habría sido una condición impuesta a Maduro para la liberación de los ocho militares, así lo declaró Javier Tarazona, director de la ONG, en una reciente rueda de prensa.

«Una de las condiciones del grupo de Gentil Duarte para la liberación de los militares ha sido que dejen tranquila la zona, que no se metan en el conflicto de las disidencias. Estamos al frente de un escenario de impacto directo sobre los civiles que viven en estas poblaciones».

Revelan «Casas seguras» de las FARC en Venezuela

Fueron más de 60 días en los que el régimen de Maduro no ofreció certezas. Solo se limitaba a hablar de una lucha contra las FARC en Apure y anunciar el envío de milicianos. En el medio, se llevaron a militares al frente a morir contra los narcotraficantes.

El argumento de que el conflicto continuará está sustentado en investigaciones independientes. Una de estas indagaciones dio como resultado el hallazgo referente a los escondites de los grupos terroristas en Venezuela, auspiciados, nada más y nada menos, que por la dictadura chavista.

Es así como la ONG FundaRedes reveló la ubicación de cinco «casas seguras». Recintos donde presuntamente se resguardan los cabecillas de los grupos irregulares, entre ellos Iván Márquez. Desde allí coordinan su logística y actividades ilícitas. En una de estas viviendas, ubicada en el hato Corocito, estado Barinas, aterrizan frecuentemente helicópteros del Sebín. En otra, llamada quinta El Frío, que se encuentra en el estado Miranda (cerca de Caracas), tres alcabalas controlan el ingreso.

Además de las denominadas «casas seguras», los dirigentes de estos grupos terroristas se habrían reunido en un hotel del estado Bolívar —llamado Rasil—, con el objetivo de discutir sobre el conflicto en Apure. Toda la información, con coordenadas y fotos se remitió a la Fiscalía del chavismo. Una evidencia difícil de ignorar.

No es la primera vez que salen a la luz posibles refugios. La oposición venezolana denunció en mayo de 2020 que Seuxis Paucias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, fue visto en Caracas custodiado por un colectivo civil armado conocido como ‘La Piedrita’. El guerrillero habría muerto recientemente durante un enfrentamiento. Tampoco es casualidad que su muerte ocurriera antes de la liberación de los militares, una supuesta moneda de cambio que también fue asomada por la ONG.

Muerte y destrucción en Apure

No hay dudas de que los ciudadanos apureños fueron los más afectados. El control por un territorio clave los convirtió en víctimas. Negocios y familias destruidas son la evidencia de la pleitesía de Maduro hacia las mal llamadas «disidencias» que hoy lideran en parte del país.

Como ya se ha mencionado en otras oportunidades, la región de La Victoria, en el estado Apure, se convirtió en el epicentro de las luchas por las pistas aéreas ubicadas en Arauquita, Colombia. La zona es estratégica para despachar los aviones cargados de droga. Este sería el punto de partida para el enfrentamiento entre la Segunda Marquetalia contra el grupo de Gentil Duarte en linderos venezolanos.

Alrededor de 1887 ciudadanos murieron en 2019 a causa de la violencia en los estados fronterizos, un año después el número subió a 1613. Para Javier Tarazona se trata de «la normalización de la cultura de la violencia» porque no es un conflicto nuevo, sino que tiene larga data.

Maduro lideró el «rescate»

El alto mando castrense chavista dijo que la operación fue liderada por Maduro, mientras celebraban el «rescate» de los ocho militares. Estos fueron enviados a una equipo médico en Caracas, para «un estudio detallado de su estado de salud, constatando sus excelentes condiciones físicas».

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Remigio Ceballos, Jefe de Estado Mayor del Comando Operativo Estratégico de la FANB, «garantizó el retorno seguro» de los militares luego del presunto cese del conflicto en Apure. Aunque la supuesta atención médica no sería más que una medida para que los militares liberados no cuenten su versión de los hechos, según el reciente pronunciamiento de FundaRedes.

¿Qué queda a raíz de todo el conflicto en Apure? Una guerrilla que terminó ganando, militares muertos y miles de desplazados, aseguró la organización. «Dejó el territorio fértil para que estos terroristas actúen por el abandono del Estado».

Oriana Rivas – Panampost.com

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