Este viernes 24 de abril, en la estación Constitución de la ciudad de Buenos Aires, se realizaron a 400 voluntarios los testeos de coronavirus previstos para esta primera fase y todos ellos dieron negativo. Esto podría ser una muy buena noticia en cualquier contexto normal, sin embargo al conocer el trasfondo de esos equipos de testeo, la situación ciertamente genera  preocupación.

Para estas pruebas se utilizarán parte de los 170.000 test serológicos con que cuenta el Ministerio de Salud de la Nación argentina, los cuales fueron comprados en China por Petroquímica Cuyo y “donados” a la cartera de Salud.

¿Acaso Argentina es el único país al que el régimen comunista chino le vendió equipos de testeos perfectos y al estándar de un insumo médico?

Repasemos los antecedentes de los insumos médicos que vende el régimen chino.

España encargó materiales sanitarios por el valor de 432 millones de euros. Se trataba de mascarillas, guantes y material de protección, test rápidos y equipos de respiración asistida.

Pero el 26 de marzo se conoció que el cargamento de 8000 tests rápidos que España compró a empresas chinas resultaron un fiasco, ya que tienen una alta tasa de falsos negativos.

Los test defectuosos fueron devueltos. ¡Y luego en abril volvió a suceder! otro lote de de test resultaron defectuosos en España y también tuvo que ser devuelto.

Por su parte, Turquía adquirió a empresas chinas 350.000 kits de material sanitario. Un número sin precisar de unidades estaban defectuosas. Desde el Ministerio de Salud turco dijeron: «Los hemos probado y no funcionan. España cometió un gran error al usarlas». 

Holanda compró 600.000 mascarillas defectuosas a China. Las mascarillas no cumplían con los estándares de calidad y fueron devueltas a China. 

El 23 de marzo, la web informativa iRozhlas  informó de que 300.000 tests para detectar coronavirus que compró República Checa tenían un porcentaje de error del 80%. El Ministerio del Interior pagó 2,1 millones de dólares por ellos. El 15 de marzo, medios locales revelaron que los proveedores chinos habían estafado al Gobierno checo luego de que éste hubiera pagado por adelantado cinco millones de mascarillas.  

Entretanto, el gobierno de Boris Johnson en el Reino Unido pedirá un reembolso por los 3,5 millones de kits de pruebas de coronavirus que compró en China el mes pasado y que un estudio determinó que no eran fiables para su uso con la mayoría de los pacientes.

Y estos son solo algunos de los casos. A esto le tenemos que sumar Eslovaquia, Finlandia, Israel, Canadá y otros países que tuvieron que devolver a China su material sanitario defectuoso y nuevamente España. 

¿Alguien se ha percatado de la peligrosidad que esto implica?

Los medios de comunicación argentinos comunicaban ayer el éxito de las pruebas porque dieron todas negativas. ¿Por qué nadie puede analizar y ver los indicios de estos productos en los otros países? ¿Por qué Argentina le compra ciegamente productos a la dictadura china que fue incluso la responsable de esta pandemia, que se sustenta con mentiras y que fabrica sus datos desde hace 70 años?

Otra consideración a tener en cuenta en Argentina es que si no hay tanto contagio comunitario ¿por qué extender la cuarentena hasta el 10 de mayo cuando la economía está en colapso y el país necesita producir?

La semana próxima se seguirán llevando testeos de coronavirus (también llamado Virus PCCh)  en Buenos Aires, y así se repetirán dentro de los 14 o 21 días en otras estaciones de ferrocarriles.

Esperemos que realmente que el pueblo en general esté bien y la infección no esté extendida y esas personas no estén infectadas, porque si los test son defectuosos y no lo detectaron, esto podría causar consecuencias muy graves para la Argentina.

Fuente: Tierra Pura.