Redacción BLesLa satisfacción de los estadounidenses bajó tanto que tan solo el 11% de ellos lo estaba en la semana en la que el Congreso aceptó los resultados presentados por los Colegios Electorales, de acuerdo con los cuales se declaraba como ganador al candidato demócrata presidencial Joe Biden.

Luego de dos meses de constantes demandas de la campaña del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, y de las desestimaciones de los tribunales también se derrumbó el 6 de enero la posibilidad de que el proceso electoral fuera investigado, lo que se encuentra dentro de la semana investigada por Gallup, entre el 4 y el 15 de enero, según informó el 26 de enero. 

Cabe recordar que otra encuesta, esta vez realizada por la empresa Rasmussen, evidenció una aprobación del presidente Trump del 51% el 19 de enero, mientras que la aprobación del ya presidente, Joe Biden, fue del 48% el 22 de enero.

En comparación, la aprobación del presidente Trump fue del 56% cuando asumió su cargo en el 2017.

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La encuesta de Gallup también presentó los promedios históricos de los últimos cuatro períodos presidenciales, en los que el primer mandato de Trump superó a los tres anteriores.

“El promedio de satisfacción durante el mandato de Trump -desde febrero de 2017 hasta enero de este año, fue del 30%”, informa Gallup el 26 de enero, destacando también que fue superior al de los dos mandatos de Obama, del 23% y 26%, respectivamente y del segundo mandato de George W. Bush con el 28%.

Los resultados electorales fueron los que polarizaron el acontecer de Estados Unidos desde el 3 de noviembre hasta el cambio de gobierno, por lo que permite interpretar que sus resultados impactaron significativamente el ánimo de los ciudadanos.

El bajo porcentaje de satisfacción es coherente con el 66% de insatisfacción presentado en la misma encuesta.  

Cabe recordar que el porcentaje de satisfacción de los estadounidenses llegó al 45% en febrero del año pasado, poco tiempo después empezaron a sentirse los demoledores efectos de la pandemia del virus PCCh en todos los aspectos de la vida del país y del mundo.

Crean expectativa los resultados de la gestión del presidente Biden, no obstante sus primeras órdenes ejecutivas destruyen alrededor de 60.000 empleos al prohibir la continuación del proyecto energético del oleoducto Keystone XL.

De continuar con esta política contraria a los desarrollos energéticos, se calcula que otro millón de empleos podrían dejar de crearse, si impidiera las explotaciones en tierras federales, lo que finalmente llevaría a que Estados Unidos perdiera la independencia energética obtenida por el expresidente Trump.

José Hermosa – BLes.com