Redacción BLes – Una crisis humanitaria hace estragos en la frontera después de que el presidente Biden suspendiera la construcción del muro fronterizo publicó en Twitter el 18 de marzo de 2021.

Un grupo de senadores republicanos del Gran Partido Viejo (GOP) ha condenado al presidente Joe Biden y a su administración por “revertir agresivamente las políticas anteriores y sustituirlas por una seguridad fronteriza laxa”. La dejadez del presidente Biden anima a los inmigrantes a emigrar ilegalmente a Estados Unidos, lo que, según ellos, “conlleva importantes riesgos” para el país.

En una carta fechada el 19 de marzo, nueve legisladores del Comité Judicial del Senado, encabezados por el senador Chuck Grassley (republicano de Iowa), se quejaron de que el gobierno de Biden ha estado impulsando una agenda que hizo durante la transición presidencial y que haría retroceder las políticas de inmigración puestas en marcha para frenar la inmigración ilegal y proteger los intereses de la seguridad nacional.

Biden también prestó su apoyo a una amplia propuesta de inmigración que, de ser aprobada, concedería una amnistía masiva sin condiciones a millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos, dijeron.

“Peor aún, la propuesta de inmigración respaldada por la Casa Blanca no hace ningún esfuerzo para asegurar la frontera sur”, afirmaron los senadores en la carta enviada al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y al secretario de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra.

“Tanto si la Administración Biden quiere admitirlo como si no, estas políticas han creado una situación de crisis”, afirmaron.

Estos cambios, que es una reversión de la administración Trump, “han sido tomados por muchos en Centro y Sudamérica como una invitación abierta a cruzar ilegalmente la frontera sur con la expectativa de que llegar en un futuro cercano podría significar un camino fácil hacia la ciudadanía estadounidense.”

Los senadores citaron los datos de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (CBP) para detallar el alcance de la actual crisis en la frontera que, según ellos, es “fácilmente previsible”.

Así, después de detener a casi 78.000 personas en la frontera entre Estados Unidos y México en enero, la CBP se encontró con más de 100.000 migrantes en febrero, la cifra más alta para febrero desde 2006. Durante la primera semana de marzo, hubo varios días en los que los agentes estadounidenses detuvieron a más de 4.000 migrantes al día.

También se ha producido un drástico aumento de los cruces de frontera por parte de niños extranjeros no acompañados. El personal del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) encontró más de 5.800 en la frontera en enero, un 90% más que en el mismo mes del año pasado. En la primera semana de marzo, los menores no acompañados cruzaban la frontera a un ritmo de unos 350 al día, es decir, unas cuatro veces el ritmo registrado en otoño de 2020.

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El dramático aumento de los cruces fronterizos ha puesto a prueba los recursos existentes, dijeron los republicanos.

Mientras tanto, “las políticas de captura y liberación plantean riesgos adicionales para la salud pública en medio de la actual pandemia de COVID-19”, escribieron los senadores.

“La Administración Biden ha expresado un supuesto compromiso para acabar con la pandemia; sin embargo, las noticias sugieren que ahora planea mantener a algunos de los que son detenidos por el personal del DHS en custodia durante sólo 72 horas antes de liberarlos en las comunidades estadounidenses”.

Los senadores republicanos dijeron que la afluencia de migrantes a la frontera conlleva riesgos significativos “independientemente de cómo la Administración Biden quiera llamar a este conjunto actual de circunstancias que ha creado.”

Los legisladores agregaron que “el Congreso y el pueblo estadounidense deben tener claridad adicional sobre cómo el DHS y el HHS (Departamento de Salud y Servicios Humanos) están abordando” el tema de la frontera.

Dan Knight-TheBL