Redacción BLes –El senador republicano por Louisiana, John Kennedy, criticó con dureza la ley Breathe, proyecto presentado por las representantes demócratas Rashida Tlaib por Michigan y Ayanna Pressley de Massachusetts.

John Kennedy habló en el programa televisivo “The Story” y fue categórico al ser consultado por el proyecto de ley presentado por las representantes demócratas: “Como estadounidense que siente gratitud, no odio por mi país, la única forma que conozco de mejorar el proyecto de ley, es con la trituradora”.

El senador republicano es un ferviente defensor de la ley, y asegura que una nación para ser civilizada debe tener reglas, y gente que se dedique a hacerlas cumplir. Por este motivo está convencido que el polémico proyecto de ley, que entre otras cosas propone reducir los fondos hacia las fuerzas de seguridad, atenta contra la defensa de las normas y por lo tanto contra la propia civilización. 

Sin embargo, al ser consultado sobre su pronóstico acerca de la implementación de dicha ley, Kennedy se mostró optimista y respondió: “En términos del proyecto de ley que ofrecen las dos congresistas, no creo que nadie en el Senado se lo esté tomando muy en serio. Creo que es genial que vivamos en un país donde dos congresistas tienen derecho a decir lo que quieran, pero también tenemos derecho a estar en desacuerdo con ellas”. 

Cuándo hablaron sobre los recientes disturbios y conflictos que afectaron gran parte de los centros urbanos de Estados Unidos, el senador Kennedy no dudó en manifestar que esta realidad que atenta contra la paz social, se debe en parte a no aplicar la ley y no contar con policías que hagan cumplir esas leyes. 

La ley Breathe

Las representantes demócratas Rashida Tlaib y Ayanna Pressley, presentaron el pasado martes un polémico proyecto de ley que, de aprobarse, modificaría radicalmente el sistema de justicia y seguridad penal de la nación. En principio se eliminarían las cadenas perpetuas, la expulsión retroactiva de delitos de drogas, mientras que también planifica el cierre de múltiples agencias federales y el cierre permanente de prisiones y centros de detención de inmigrantes. 

El proyecto de ley se divide en cuatro secciones, la primera de las cuales específicamente busca desviar recursos federales hoy destinados a encarcelamiento y la vigilancia.

Las otras secciones presentan un plan detallado para lograr un futuro que dice ser equitativo, exigiendo cambios radicales para eliminar los programas y agencias federales utilizados, supuestamente, “para financiar y expandir el sistema penal de los Estados Unidos”.

La eliminación apuntaría principalmente a agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas

La ley, que también busca reducir el presupuesto del Departamento de Defensa, plantea cambios en las prácticas policiales, de detención preventiva, sentencia y enjuiciamiento que, según los grupos radicales de izquierda, han criminalizado a las comunidades negras, las personas LGBT, los pueblos indígenas y las personas con discapacidades. 

El proyecto de ley también busca terminar con las bases de datos de pandillas, establecer programas piloto para un ingreso básico universal y otorgar derechos de voto y “educación de por vida” a todos los inmigrantes ilegales y criminales encarcelados.

Cabe destacar, que la ley Breathe es el producto de un proyecto impulsado por el movimiento Black Lives Matter. 

Andrés Vacca – BLes