Por segunda vez, Keiko Fujimori recupera su libertad tras que se desestimase la orden de prisión preventiva que tenía en su contra. La líder del partido popular e hija del ex-presidente, es investigada por una asociación ilícita que se dedicaba a lavar dinero de Odebrecht entre otras empresas. Deberá pagar una multa de 70.000 soles y cumplir una serie de reglas de conducta y su investigación seguirá una vez terminada la cuarentena.

Fujimori llevaba 3 meses privada de su libertad cuando finalmente la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional Permanente Especializada en Crimen Organizado decidió otorgarle la encarcelación por falta de sospecha de culpabilidad para dictar una prisión preventiva. En palabras de la fiscal:

“No muestra diligencia debida de llevar a juicio a la imputada en el menor plazo posible”
Otra de las razones para su liberación fue el hacinamiento que sufren los establecimientos penitenciarios de Perú, que llevo a replantear los casos de prisión preventiva en todo el país que ya sufre más de 54.000 casos positivos de COVID-19 y al menos 1.500 fallecidos.

Fujimori es una de las políticas latinoamericanas que mejor representa el caso de corrupción más grande de la región, la causa Odebrecht. La hija del ex-presidente Alberto Fujimori, a pesar de ser una legisladora de derecha, ha participado y se ha beneficiado de una enorme trama de corrupción que enarbolaron los principales gobiernos de izquierda en Sudamérica en las últimas décadas.

Como líder de la oposición y tras perder por menos de 50.000 votos contra el también derechista Pedro Pablo Kuczynski en 2016, Keiko emprendió una fuerte campaña en contra del presidente por sus implicancias en la corrupción del Lava Jato brasileño. Finalmente, Kuczynski renunció al cargo y quedó a disposición de la justicia, pero luego Keiko Fujimori se vio también implicada en la causa y en octubre de 2018 fue arrestada.

Esta serie de arrestos de alto perfil llevó a la prisión a la heredera de lo que se conoce en el país como “fujimorismo”, pero también desembocó en el arresto de los ex-presidente socialistas Ollanta Humala y Alejandro Toledo, además de casi 20 ministros y funcionarios públicos de gobiernos pasados y del actual.

Por esta causa la Justicia peruana actuó de forma envidiable; llegó a investigar hasta a uno de los ex-presidentes más queridos del país, Alan García, que se suicidó cuando la policía estaba entrando a su departamento para arrestarlo.

Cuatro presidentes implicados y la líder de la oposición han dejado un vacío enorme de poder en Perú, que le ha quedado muy grande a Martín Vizcarra que a pesar de haber sido el vicepresidente de Kuczynski y de tener una estrecha relación con EE.UU., ha llevado a cabo un gobierno con medidas de izquierda muy poco populares.

Ahora Keiko que estuvo muy cerca de lograr la presidencia ha quedado en libertad nuevamente y empezará a re-construir su imagen política mientras no haya otro revés en su contra por esta causa.

Fuente: La Derecha Diario.