WASHINGTON (AP) — Los legisladores republicanos presentaron el jueves temprano un proyecto reducido de gastos para evitar el cierre del gobierno el próximo fin de semana y aplazar la mayoría de los asuntos pendientes hasta el año próximo.

El proyecto mantendría al gobierno en funcionamiento hasta el 19 de enero y permitiría a los legisladores de ambos partidos pasar las fiestas de fin de año en casa. Aplazaría las batallas por el presupuesto, la salud pública y la inmigración hasta enero para negarles a los demócratas las victorias que esperaban obtener este año.

De no aprobarse el proyecto, el gobierno federal quedaría paralizado el viernes a medianoche, lo que significaría un revés político para el gobierno luego de la victoria republicana con la aprobación de una gran reforma fiscal. Ahora que los republicanos controlan Washington, la debacle del cierre sería de responsabilidad exclusivamente suya.

“Legisladores demócratas quieren CIERRE para las fiestas para distraer de los popularísimos recortes de impuestos apenas aprobados. Legisladores republicanos, no lo permitan. Aprueben (proyecto de gastos) HOY y mantengan ABIERTO nuestro gobierno!”, tuiteó Trump.

El problema para los republicanos son los llamados halcones de la defensa _quienes abogan por políticas bélicas o enérgicas, especialmente en asuntos exteriores o internacionales_, que esperaban obtener aumentos récord del presupuesto militar este año. El proyecto a corto plazo contiene un aumento de 5.000 millones de dólares para la defensa misilística ante la amenaza de Corea del Norte y para reparar dos destructores dañados este año en accidentes en el Pacífico.

Se prevé una votación el jueves seguida por su rápida aprobación por el Senado.

Otra prueba de la incapacidad del Congreso para realizar su labor fue que no reautorizó un programa de salud que beneficia a 9 millones de niños de familias de bajos ingresos. El programa finalizó el 1 de octubre y el proyecto de gastos incluye un remedio temporario hasta marzo.

La cámara baja podría votar también un paquete de ayuda de 81.000 millones de dólares que es una prioridad de Texas y Florida, afectados por huracanes, pero su destino es incierto dada la oposición de los conservadores a una cifra tan alta. El Senado probablemente aumentará los fondos y lo dejará para el año próximo.