Redacción BLes – El miércoles, se presentó un proyecto de ley de la Cámara de Representantes que pretende presionar al presidente Joe Biden para que detenga el brutal genocidio de la minoría uigur en China.

El proyecto de ley bipartidista, HR 3306, cuya autora es la diputada Vicky Hartzler (republicana de Mo.) y copatrocinado por el diputado Thomas Suozzi (demócrata de Nueva York), exige la atención de Biden sobre el maltrato actual a los uigures en la Región Autónoma de Xinjiang (XUAR).

El Partido Comunista Chino (PCCh) llevó a cabo la supresión de ciudadanos inocentes. El PCCh es conocido desde hace tiempo por sus abusos contra los derechos humanos, que huelen a Alemania nazi.

“Sabemos más de lo que está ocurriendo en China en estos momentos de lo que sabíamos de lo que ocurría en Alemania en aquella época. Pero es inquietantemente similar que se produzcan estos abusos flagrantes contra las personas y que aún no hayamos sido capaces de ponerlo en conocimiento del público en general”, dijo el comisario de la legislación Tom Suozzi a Axios.

La población uigur asciende a unos 12 millones de personas que tienen una cultura y una lengua propias. Bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo, miles de ellos han sido internados a la fuerza en centros de “reeducación” en Xinjiang, como lo describe el PCCh, y han sufrido abusos injustos que el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken calificó de “genocidio y crímenes contra la humanidad”.

En enero, el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, hizo comentarios similares y reconoció que dentro de los campos de internamiento que el PCCh operaba, los detenidos sufrían torturas, esterilización forzada y adoctrinamiento. Esta represión incluye a los uigures y a otros ciudadanos chinos cuya religión o práctica espiritual fue catalogada como para prescindir de ella.

“Tras un cuidadoso examen de los hechos disponibles, he determinado que desde al menos marzo de 2017, la República Popular China (RPC), bajo la dirección y el control del Partido Comunista Chino (PCCh), ha cometido crímenes contra la humanidad contra los uigures, predominantemente musulmanes, y otros miembros de grupos étnicos y religiosos minoritarios en Xinjiang”, dijo Pompeo en un comunicado y recogido por Axios.

Según un informe de govinfo, los otros grupos religiosos son iglesias cristianas no registradas, budistas tibetanos, practicantes de Falun Gong y otros adherentes religiosos.

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El PCCh ha rechazado tales acusaciones, respondiendo a las sanciones de los países occidentales a sus funcionarios por los crímenes como “basados en nada más que mentiras y desinformación”, informó la BBC. El medio contrastó las palabras del PCCh con su artículo de febrero sobre el testimonio de primera mano de un sobreviviente uigur, que confirmó las violaciones masivas, los abusos sexuales y las torturas, y que algunos fueron sacados de las celdas por la noche, para no ser vistos nunca más.

“Está diseñado para destruir el espíritu de todos”, dijo un sobreviviente a la BBC.

Los detenidos en manos del PCCh también son sometidos a la extracción forzada de órganos, una práctica que los practicantes de Falun Gong de China, que también fueron objeto de represión, han denunciado durante décadas.

Laura Enrione – BLes.com