Redacción BLes – Las empresas ubicadas en el distrito financiero de Nueva York están optando por una retirada masiva de la ciudad, son varios los motivos que las alientan a trasladar sus oficinas.

El nuevo panorama económico y social desatado luego de la expansión del virus del PCCh, provoca cambios drásticos y reorganizaciones de todo tipo. Es también el caso de la ciudad de Nueva York, que está viendo una transformación obligada a raíz de la decisión tomada individualmente por muchas compañías, principalmente del rubro de las finanzas, de mudar sus oficinas a otros lugares alejados de lo que hoy se conoce como Wall Street, el centro financiero más grande del mundo.

Ya en el año 2018, en un interesante análisis, el medio Bloomberg anticipaba que las industrias de servicios financieros y profesionales de la ciudad de Nueva York, consideran eliminar hasta un 20% de su huella en la ciudad.

A fines de 1700 cuando tomó impulso expansivo el centro financiero de Wall Street, la nueva nación necesitaba dinero líquido y ahí fue dónde lo encontró. Las cercanías entre los distintos agentes financieros, grandes bancos, estudios de abogados y demás profesionales afines, fue clave para los flujos de información. En la medida que los cheques y el dinero eran físicos, la cercanía era un factor determinante para el desarrollo de la economía. 

Con los avances en tecnología informática a partir de 1960, la cercanía dejó de ser un factor condicional. Ya en ese entonces se puede observar una primera expansión de grandes firmas en zonas más alejadas, como fue el caso de Morgan Stanley que se mudó a la Sexta Avenida. La tecnología siguió avanzando, sobre todo a partir del desarrollo de internet, y la configuración de los espacios urbanos continuó su metamorfosis.

Lo que nadie imaginó es que un virus en el año 2020, acompañado de políticas económicas locales obsesionadas con los impuestos y un alcalde que ha dejado de lado el orden público, generaría un éxodo masivo y sin precedentes del histórico centro financiero. 

Se suma además, que los demócratas de Nueva York buscan gravar las transacciones bursátiles en el estado. El proyecto de ley propone un impuesto de 1.25 centavos sobre la venta de acciones por valor de 5 dólares o menos y un impuesto de hasta 5 centavos para acciones por valor de más de 20 dólares por acción. No es de extrañar que muchos administradores de fondos de cobertura abandonen la ciudad por lugares más hospitalarios como Florida.

Según un estudio realizado por la Asociación para la Ciudad de Nueva York, que publicó el portal Zero Hedge, alrededor del 25% de los empleadores están considerando reducir su huella en la ciudad al menos en un 20% y alrededor del 16% tienen la expectativa de mudar sus empleos fuera de la ciudad. 

Además, las empresas esperan que solo el 10% de los empleados regresen a sus puestos de trabajo este verano. Número que sólo se espera que suba hasta un 40% al finalizar el año 2020. 

El mismo informe señala que la economía de la ciudad podría reducirse hasta un 13% este año. Y a su vez, las pérdidas fiscales de la ciudad podrían exceder los 37 millones de dólares durante los próximos dos años. 

El futuro y la reconfiguración urbanística de la ciudad es incierta. Dependerá, en gran parte, de las decisiones y la voluntad política de incentivar, o no, a que las compañías permanezcan en sus históricos sitios o se redistribuyan por el resto del país. 

Andrés Vacca –  BLes