El presidente Donald Trump dijo el 13 de marzo que el espacio se ha convertido en un posible campo de guerra, y que para enfrentar esta amenaza, los militares de Estados Unidos podrían necesitar una “Fuerza Espacial”.

Al hablar con las tropas en la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar en San Diego, declaró: “Mi nueva estrategia nacional para el espacio, es que esta reconoce que el espacio es un posible campo de guerra, al igual que la Tierra, el aire y el mar. Entonces significa que podemos tener una Fuerza Espacial“.

Sus declaraciones se hicieron eco de preocupaciones que han surgido durante décadas en la comunidad militar y de defensa del país: la tecnología moderna y el poder militar de Estados Unidos dependen en gran medida de vulnerables satélites, y los adversarios estadounidenses están presionando para dominar el espacio militarmente.

“China quiere controlar el sistema Tierra-Luna. Al hacerlo, puede imponer un peaje en las ambiciones de la economía espacial de Occidente”, dijo Richard Fisher, miembro senior del Centro Internacional de Evaluación y Estrategia.

“Es bastante afortunado que el presidente Trump haya planteado en este momento este amplio entendimiento y deseo de posicionar a Estados Unidos y las democracias estratégicamente, para que China y Rusia no nieguen los beneficios futuros del espacio a nuestra gente”, dijo Fisher.

Donald Trump anunció el 11 de diciembre que su política aeroespacial no solo será para enarbolar una bandera de Estados Unidos en la Luna, sino que estará focalizada más en exploración y estadía permanente. (Crédito: Alex Wong/Getty Images // NASA)

La próxima carrera espacial tiene dos facetas, una militar y otra económica. Y el avance en el dominio del espacio exterior podría crear nuevas formas de tecnología en ambos campos, como se vio en la carrera lunar de los años 1950 y 60, que condujo a la “revolución del silicio” y muchas otras tecnologías que conocemos hoy .

“Es un hecho histórico que la carrera por la Luna fue el impulso para muchas empresas comerciales que estimularon nuevas industrias en Estados Unidos”, dijo Fisher. “Sin embargo, la administración Trump está adoptando un objetivo mucho más grande con una ‘Fuerza Espacial’”.

Durante una mesa redonda en junio pasado, Trump describió el problema de que Estados Unidos pierda su liderazgo en tecnología global y dijo que su administración buscaría ayudar a cambiar esta situación.

“Hace cincuenta años, nuestro gobierno impulsó la innovación que inspiró al mundo y puso a los estadounidenses en la Luna”, dijo Trump, durante una conversación con el American Technology Council. “Hoy en día, muchas de nuestras agencias confían en una tecnología dolorosamente obsoleta, y sin embargo, tenemos la mejor gente en la tecnología que el mundo haya visto aquí con nosotros en esta sala.

Donald Trump anunció el 11 de diciembre que su política aeroespacial no solo será para enarbolar una bandera de Estados Unidos en la Luna, sino que estará focalizada más en exploración y estadía permanente. (NASA)

“El gobierno necesita ponerse al día con la revolución tecnológica”, dijo. “Estados Unidos debería ser el líder mundial en tecnología gubernamental, al igual que lo somos en todos los demás aspectos, y vamos a comenzar nuevamente nuestra gran ventaja en tecnología, una industria tan importante”.

“Mi administración está adoptando un nuevo espíritu de innovación que mejorará la vida de todos los estadounidenses”, agregó.

La nueva carrera espacial

Según Fisher, “China está forzando al mundo a revivir una fase de la carrera armamentista global que se extinguió a fines de la década de 1950”, y esto está conduciendo a una nueva carrera espacial, que podría tener importantes implicaciones para la innovación y la defensa.

Durante la última carrera espacial, dijo Fisher, “los soviéticos querían poder militarmente dominar la órbita baja de la Tierra, y atacar a los satélites estadounidenses, que eran mejores que los suyos. Al dominar la órbita baja de la Tierra, podrían dominar los conflictos en la Tierra.

“Esta es una de las ambiciones que China ha revivido desde principios de la década de 1990 cuando comenzó a desarrollar sus interceptores de misiles antisatélites terrestres y sus láseres antisatélites terrestres”, dijo.

“La verdadera motivación es el deseo del Partido Comunista de defender la existencia de su dictadura política logrando el dominio estratégico global, logrando un puesto de poder tanto en la Tierra como en el espacio, que evite que cualquier otro poder amenace la posición de poder del Partido Comunista Chino”.

A medida que Estados Unidos se prepara para ingresar a una nueva carrera espacial, habrá algunas diferencias claves con respecto a las anteriores.

A diferencia de la carrera espacial del pasado, los nuevos programas de viajes espaciales y comerciales serán encabezados por compañías privadas, y las Fuerzas Armadas estadounidenses también podrán dar un impulso más fuerte al espacio.

Fisher dijo que para Trump es “ante todo, crear un nuevo régimen regulador que permita a los nuevos participantes en el sector espacial buscar su éxito”, y agregó que, esto tiene “una enorme importancia estratégica” para Estados Unidos y el resto del mundo, donde estas empresas privadas “tienen los cimientos legales para poder alcanzar sus ambiciones en el espacio”.

“Esta nueva carrera espacial, si se quiere, es la carrera para crear la economía espacial”, dijo Fisher, quien agregó que a medida que avanza la situación, “la carrera para crear la economía espacial implicará quién puede ser el primero en obtener beneficios reales de las actividades en el espacio”.

Además señaló: “El sector satelital ha demostrado ser muy rentable para las industrias terrestres durante décadas y eso se mantendrá. ¿Pero quién será el primero en demostrar que la Luna puede ser una fuente de ganancias? ¿Quién será el primero en demostrar que se puede obtener un beneficio de Marte?”.

MarteLas agencias espaciales desarrollan protocolos para no contaminar Marte con sustancias procedentes de la Tierra y viceversa: nuestro planeta con posibles compuestos u organismos marcianos traídos desde el planeta rojo (Foto: George Frey/Getty Images)

El principal desafío para Estados Unidos en esta carrera es el régimen chino, que está impulsando un modelo alternativo para las industrias espaciales, donde solo hay una delgada línea entre la industria privada y las empresas estatales, y donde las empresas espaciales están estrictamente reguladas para servir los intereses del Estado.

En China, dijo Fisher, cada industria espacial del sector privado tiene en su núcleo el Partido Comunista Chino, y que a través de regulaciones y leyes, “cualquier empresa del sector privado tiene que controlar su tecnología, sea cual sea, y hacer alguna contribución a la defensa de la dictadura del Partido Comunista Chino”.

El régimen chino ha anunciado planes para iniciar operaciones mineras en la Luna y también ha difundido conceptos tales como paneles solares orbitales que pueden transmitir energía a la superficie de la Tierra, utilizando tecnología láser. Los planes han planteado preocupaciones de seguridad en la comunidad, sobre si China podría convertir estas operaciones en un arma, lo que podría poner en peligro los satélites estratégicos de Estados Unidos y permitir que China nacionalice partes de la Luna.

“La proyección china en el espacio es, ante todo, una proyección militar”, dijo Fisher.

“Cuando China vaya a la Luna, posiblemente a principios de la década de 2030, China no solo irá a la Luna”, será el EPL [Ejército Popular de Liberación] viajando a la Luna. Buscará explotar el doble uso de la Luna “.

La administración de Trump está utilizando un modelo diferente, basado en reducir la burocracia y despejar el camino para que las empresas tengan espacio para innovar y desarrollarse.

En Estados Unidos, dijo Fisher, “la nueva carrera espacial está siendo liderada por corporaciones que buscan ganancias, y ese es un conjunto de condiciones muy diferente”.

A medida que avanza la carrera espacial, dijo Fisher, “es concebible que las empresas del sector privado puedan crear una infraestructura desde la Tierra hacia la Luna y Marte, lo que hace políticamente atractivo a China y Rusia desarrollarse en el espacio exterior”.

A través de La Gran Época.

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