Los republicanos señalan a Biden de estar promoviendo reformas a la Corte Suprema y al sistema electoral para garantizar la permanencia de los demócratas en el poder

Han pasado casi 100 días desde de que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos. Este periodo es conocido como la «luna de miel» porque históricamente ha permitido a los nuevos mandatarios recibir el beneficio de la duda mientras ponen en práctica sus políticas. No es el caso de Joe Biden. Desde el día uno sus decisiones y reformas llamaron la atención de los medios, de los ciudadanos y del resto del mundo. Apenas llegó a la Casa Blanca firmó un paquete de 28 órdenes ejecutivas, 16 eran reformas a decretos del expresidente Donald Trump.

La nueva administración demócrata comenzó con un récord de órdenes ejecutivas. En los primeros tres días en el cargo, Biden firmó un total de 30 decretos, superando ampliamente a sus antecesores Donald Trump y Barack Obama. En los primeros 12 días en el cargo, Trump emitió 18 órdenes ejecutivas y Obama 19.

Pronto Biden sumó más cambios que provocaron la entrada irregular de miles de migrantes por la frontera sur, motivados por sus promesas de echar por la borda la política migratoria de su antecesor. Tema aparte merece la política exterior. Las relaciones con Rusia, China o Irán se volvieron cada vez más tensas, sin que aún existan acuerdos concretos sobre la mesa.

Para el expresidente Bill Clinton, la gestión de Biden ha sido “casi perfecta”. Lo dijo precisamente él, quien fue sometido a varios procesos de destitución y minimizó el genocidio en Ruanda de 1994 cuando fueron asesinadas alrededor de un millón de personas. Desde que dejó la Casa Blanca ha dicho sentirse parcialmente responsable por esa masacre, ya que en lugar de tomar un papel activo en el conflicto, prefirió voltear la mirada.

Hay que repasar los cambios, promesas, futuros planes de Biden y si realmente su presidencia ha favorecido a la democracia estadounidense.

Más migrantes

Cuando Biden inició su mandato en enero, la cantidad de personas que cruzaron la frontera fue de 78444, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, en inglés). En marzo, el número subió a 172.331.

Contratación de hoteles, acondicionamiento de nuevos espacios e incluso hacinar a menores de edad en instalaciones temporales han sido algunas medidas paliativas. A mediados de marzo trascendió que el Gobierno Federal cerró un trato por 86 millones de dólares para albergar a 1200 familias en habitaciones de hotel. Mientras, hasta 400 niños ocupaban carpas con espacio para 260. Además designó a Kamala Harris al frente de la crisis fronteriza.

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Los republicanos atribuyen este aumento de la inmigración a las promesas que hizo Biden en campaña y a las peligrosas reformas que firmó. Mientras tanto, sigue emitiendo órdenes como la suspensión de arrestos de indocumentados tanto dentro como en las inmediaciones de los juzgados y la entrega de 310 millones de dólares para «cubrir las necesidades inmediatas» de migrantes y refugiados en Centroamérica.

Joe Biden minimizó el tema durante su primera rueda de prensa afirmando que «pasa todos los años».

Nuevos impuestos

El mandatario está considerando aumentar los impuestos a los ciudadanos estadounidenses. Lo necesita para cubrir una gran ley de infraestructura que podría llegar a los 2 o 3 billones de dólares. Biden había dicho que cualquier aumento de impuestos se aplicaría a personas con ingresos superiores a 400.000 dólares, pero parece que no será así.

Una manera de obtener fondos sería aplicando impuestos por milla recorrida ante el creciente aumento de autos eléctricos en EE. UU. Las empresas también tendrán que pagar más impuestos, del 21 % al 28 % dentro del país y del 10,5 % al 21 % si se trata de ganancias en el exterior.

Estos planes aún no han sido ejecutados, pero se están moviendo influencias para lograr el apoyo de la opinión pública. El multimillonario George Soros aportó 20 millones de dólares para reunir a los progresistas de EE. UU. en torno a esta agenda. Casualmente, un par de días después, el CEO de Amazon, Jeff Bezos, emitió un comunicado respaldando el aumento de impuestos a las corporaciones como una manera de financiar el famoso plan.

Cheques y vacunas

Con un nuevo plan de estímulo por 1,9 billones de dólares, Biden entregó cheques a los ciudadanos para enfrentar las consecuencias de la pandemia. Con esta medida y la aplicación de vacunas se espera que el crecimiento económico supere el 7 %.

El tema se convirtió en una de sus prioridades. Exigió a los gobernadores imponer el uso de mascarillas, aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) informaron que las personas totalmente vacunadas pueden prescindir de estas en sitios abiertos.

En total, la tasa de vacunación llegó al 29 %, superando las 230 millones de dosis de un plan concebido originalmente en mayo de 2020 bajo la presidencia de Donald Trump. Biden agregó sitios de vacunación masiva y aumentó las agencias gubernamentales para elevar la distribución.

Revisión de la Corte Suprema

La máxima instancia judicial está siendo examinada por una comisión. El anuncio lo hizo el mismo Joe Biden, asegurando que el objetivo de este grupo es tomar en cuenta “los principales argumentos en el debate público contemporáneo».

Se analizarán temas relacionados con el período del mandato de los jueces, sobre los que se pronuncia la Corte y el número de jueces que conforman el máximo tribunal. Este último el más polémico. Su decisión coincide con una exigencia demócrata que cobró fuerzas cuando Trump designó a la nueva juez conservadora Amy Coney Barrett. A ese partido no le gustó el nombramiento y decidió poner manos a la obra con la nueva administración.

Stephen Breyer, el juez de mayor edad designado por un presidente demócrata, objetó el anuncio de Biden. Días después, se supo que varios congresista presentarán un proyecto de ley para que el número de jueces aumente de 9 a 13.

Cambios en el sistema electoral

Se trata de una serie de cambios en el sistema electoral del país tal como lo conocemos. Estos planes vienen de la agenda demócrata y Biden no se ha pronunciado al respecto; sin embargo, todas las propuestas han surgido dentro del Congreso durante sus primeros 100 días de gobierno.

  • Sumar un nuevo estado para tener más votos electorales: se trata del Distrito de Columbia, actualmente es un distrito federal bajo jurisdicción directa del Congreso. Si se convierte en el estado 51, significaría una oportunidad para los demócratas, ya que los residentes del distrito tienden a inclinarse políticamente hacia ese partido.
  • Abolir el Colegio Electoral: Steve Cohen, congresista demócrata introdujo una enmienda constitucional para derogar el sistema y optar por la «elección directa» del presidente y vicepresidente de EE. UU. Su propuesta necesita el apoyo dos tercios de ambas cámaras del Congreso y tres cuartos de los estados.
  • Federalizar las elecciones:  la “Ley para el pueblo” propone una serie de extralimitaciones criticadas por los republicanos, como admitir que se cuenten las boletas que lleguen 10 días después de la elección. No ha sido aprobada por el Senado.

La tensa política exterior

Este terreno se tornó tenso desde el inicio. Biden tuvo idas y vueltas con Irán tras exigir que dejara de enriquecer uranio. Irán respondió con más amenazas. Así se mantienen las relaciones mientras que ambas partes están negociando en Viena para llegar a un acuerdo. Por lo pronto, se sabe que el país del Medio Oriente llegó al 60 % de enriquecimiento, sobrepasando con creces el 20 % que anunció el régimen en enero.

Sobre Rusia, también siguen las tensiones. El país recibió más sanciones a funcionarios y empresas ocasionando molestias en el Kremlin. Desde la embajada rusa tildaron a Biden de «contradictorio» ya que por un lado ofrece sentarse a conversar y por el otro aplica restricciones.

«No empuje a Rusia al regazo de China», le dijo Trump a Biden por su política hacia Moscú. También le pidió que se centre primero en China.

Una reunión con diplomáticos chinos y estadounidenses se realizó en Alaska por primera vez bajo la presidencia de Biden. No hubo punto de acuerdo y parece que las relaciones diplomáticas quedaron igual que antes. De hecho, un portavoz chino extendió su intervención por 18 minutos en lugar de dos, cuando el secretario de Estado, Antony Blinken manifestó su preocupación por algunas de las acciones del gigante asiático.

Los primeros 100 días de Biden demuestran que si bien hubo cambios, no han sido precisamente positivos. Una encuesta publicada por NBC News reveló que 82 % cree que la nación está dividida. Un resultado que contrasta con su promesa de campaña de «unificar al país». El camino ya está marcado, ahora queda ver qué hará el presidente estadounidense con el resto de su mandato.

Oriana Rivas – panampost.com