Congresistas republicanos emitieron una carta apoyando una “investigación integral” sobre los orígenes del virus, mientras expertos insisten en que esta teoría aunque no se ha comprobado aún sigue siendo “viable”

El coronavirus sigue golpeando fuerte a casi todos los países del mundo. Luego de más de un año y medio de confinamiento intermitente y cuando se creía que habría una disminución importante de casos, muchas naciones han tenido que volver a las fases iniciales.

Más de 166 millones de contagios y casi tres millones y medio de muertos ha provocado el virus, según las últimas cifras. Países como India y regiones como América Latina se están resintiendo con nuevas oleadas y cepas del virus mientras la vacunación avanza lentamente.

En resumen, mucha agua ha corrido bajo el puente. Sin embargo, el verdadero origen del virus no ha sido develado y ahí es donde expertos y funcionarios gubernamentales están metiendo la lupa. Los republicanos del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE.UU. es uno de estos grupos,

Los congresistas están solicitando a la administración de Joe Biden sesiones informativas clasificadas a dos agencias supervisadas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), encargadas de la composición, el origen y la distribución de las armas biológicas.

Los funcionarios, según una nota publicada por The Washington Times, sugieren que tanto el Centro Nacional de Análisis Bioforensico como el Centro Nacional de Caracterización de Amenazas Biológicas han «realizado un trabajo que sería útil para avanzar en una investigación sobre los orígenes de COVID-19». Este trabajo, según los congresistas, no se ha hecho público.

La carta dirigida a Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional, indicia que desde el Comité apoyan «firmemente una investigación integral sobre los orígenes de la pandemia de COVID-19, incluida la posibilidad de una fuga accidental de laboratorio». El portal agrega que la DHS no emitió aún una respuesta oficial sobre el pedido.

Teoría del laboratorio cobra fuerza

Los congresistas republicanos del Comité —que posee jurisdicción sobre la salud pública— emitieron la carta a Mayorkas insistiendo para que proporcione información sobre los orígenes de la pandemia de COVID-19, incluso si existe evidencia de que el brote provino de un laboratorio chino.

La hipótesis ciertamente está cobrando fuerzas. Más aún con la declaración conjunta emitida recientemente por 18 importante biólogos, incluido el investigador de coronavirus más importante del mundo.

«Las teorías de la liberación accidental de un laboratorio y el derrame zoonótico siguen siendo viables», se lee en la carta publicada por la revista Science. Los expertos destacaron que solo cuatro de las 313 páginas del informe y sus anexos elaborado por la OMS abordaban la posibilidad de un accidente de laboratorio.

«Debemos tomar en serio las hipótesis sobre los efectos de contagio tanto naturales como de laboratorio hasta que tengamos datos suficientes».

La hipótesis de que el COVID-19 salió de un laboratorio de China fue criticada y rechazada desde que comenzó a circular en medios y en la opinión pública. El expresidente de EE.UU. Donald Trump fue uno de loas más criticados por una supuesta opinión sin fundamentos. “Deberíamos tener la respuesta a eso en un futuro no muy lejano y eso determinará mucho lo que siento por China”, dijo hace un año.

Este año la OMS se pronunció al respecto y aunque la tildó de «extremadamente improbable», no la descartó. «Todas las hipótesis permanecen sobre la mesa», admitió su director Tedros Adhanom Ghebreyesus durante la sesión para presentar el informe final tras la visita a China.

Vacunas lentas y muertes en aumento

Lo que se avizoró como la solución a la pandemia, parece que solo está generando más problemas llevando a las principales potencias mundiales a comprometerse para tratar de subsanar la desigualdad con las vacunas. Los países del G20 anunciaron la «Declaración de Roma», un compendio de 16 principios no solo para combatir la actual crisis sanitaria, sino también para evitar otras futuras, reseñó EFE.

Se acordaron donaciones de dosis y de fondos para » la producción de vacunas», especialmente en África que importa el 99 %. China salió al paso, como lo ha hecho en muchos temas relevantes de geopolítica mundial, y anunció 3.000 millones de dólares en «ayudas» a países en desarrollo.

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Dentro de la vorágine pandémica trascendió un dato no menor: Las muertes globales en 2020 por COVID-19 triplican las registradas oficialmente. La OMS explicó que el año pasado hubo al menos tres millones de muertes directas o indirectas, y no 1,8 millones como muestran balances oficiales, publicó AFP. Entonces, este año el número aproximado de muertos sería realmente de 6 a 8 millones, según Samira Asma, subdirectora general encargada de datos de la organización.

Oriana Rivas – Panampost.com